
Irse de Madrid a buscar el verano perfecto (o para siempre)
Enamorarse del lugar de vacaciones es normal si la ciudad en la que uno vive se ha vuelto hostil, aunque lo que realmente sentimos allí es el placer de no trabajar
Enamorarse del lugar de vacaciones es normal si la ciudad en la que uno vive se ha vuelto hostil, aunque lo que realmente sentimos allí es el placer de no trabajar