
Videoanálisis | El riesgo de Sheinbaum en la boleta
Cuidado con poner a la presidenta nuevamente en la boleta: debemos cuidar nuestro más importante activo
En esta era de conflicto, en la que las élites crujen y el país del norte insiste en mirarnos como enemigo, tenemos un sólido asidero: Claudia Sheinbaum estará al timón del barco hasta el 2030.
Por eso es tan inquietante la posibilidad de jugarnos esa certeza. Por eso conviene enunciar con absoluta claridad los riesgos que implicará someter a la presidenta a una anticipada revocación de mandato.
Primero: el revocatorio nació como una herramienta para abreviar gobiernos —como el de Peña— que se tornaron intolerables. Si bien el ejercicio de 2022 con Andrés Manuel López Obrador era necesario por fundacional, hoy habitamos el otro lado del espectro: no existe impulso real para que la presidenta se vaya.
Segundo: el revocatorio de López Obrador no tuvo efectos jurídicos porque en él participó apenas un 17,77% del padrón, unos 16 millones de votantes. Aquello sucedió por tratarse de un ejercicio solitario, desligado de cualquier otra elección. Si el revocatorio de Sheinbaum coincidiera con la intermedia del 2027, la concurrencia de votantes podría fácilmente superar el 40% del padrón y volverse vinculante. Usted me dirá si no es razón suficiente para tomarse el ejercicio muy en serio.
Tercero: el tropiezo de Salomón Jara en Oaxaca funciona como advertencia. Allá, el Partido del Trabajo le jugó a Morena en contra y lo puso contra las cuerdas. Salomón ganó por un margen exiguo. Claro que Claudia Sheinbaum no es Salomón Jara —es agua y el otro es aceite—, sin embargo, mal haría la presidenta en desoír tan reciente y valiosa lección.
Cuarto: La oposición mexicana —esos 22 millones de huérfanos— está desarticulada, acéfala y hecha añicos. Flaco favor haría Morena al ofrecerles un motivo alrededor del cual volver a unirse.
La política es para jugarse, no soy ingenua. Admite el uso estratégico de recursos. Intentar aprovechar el revocatorio es comprensible y es legal.
Pero la legalidad no agota la prudencia del mismo modo que lo valiente no quita lo sensato: debemos cuidar nuestro más importante activo.