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La industria minera mexicana ve margen para reactivar las concesiones ante la carrera por los minerales críticos

El interés de Estados Unidos por asegurar suministros estratégicos coincide con señales de reapertura tras años de congelamiento hacia el sector, dice la Cámara Minera de México (Camimex)

Embarcación 'The Hidden Gem', con capacidad para practicar la minería en el fondo marino, en el océano Pacífico, entre Hawái y México.Foto cedida por The Metals Company

Tras siete años sin nuevas concesiones para explorar el potencial minero de México, la industria percibe condiciones para reactivar este proceso clave, apunta Pedro Rivero, presidente de la Cámara Minera de México (Camimex), el gremio que concentra el 90% del valor de producción nacional. Los movimientos recientes del Gobierno y el interés de Estados Unidos en asegurar materias primas críticas en la región abren la mano a una posible normalización luego de un sexenio de congelamiento.

México dejó de otorgar concesiones desde 2019, cuando la Administración de Andrés Manuel López Obrador decidió suspender el trámite, al argumentar un exceso de territorio concesionado y la necesidad de revisar el modelo extractivista de la industria. Ese discurso estaba en línea con la visión de soberanía del exmandatario, quien también restringió la participación de privados en la energía y el petróleo. Durante su mandato, la superficie concesionada se redujo en 20%, hasta unas 16,8 millones de hectáreas.

Rivero indicó en entrevista con EL PAÍS que la industria y el Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum han mantenido conversaciones y trabajado en un inventario del sector. En febrero, la mandataria ordenó recuperar 1.126 concesiones en 889.512 hectáreas por incumplimientos, particularmente en Sonora, Chihuahua, Coahuila, Durango, Zacatecas y Jalisco. Incluso, indicó que cerca de 250.000 hectáreas estaban en áreas naturales protegidas.

“Estamos en una posición en la que creemos posible que se vuelvan a otorgar concesiones mineras para volver a la exploración, que se ha reducido de forma importante en los últimos años”, señaló Rivero, recordando que una concesión no implica explotación inmediata, sino evaluación del subsuelo. La Camimex estima que solo 1 de cada 1.000 indicios minerales logra convertirse en mina, después de superar las fases de evaluación y la obtención de permisos. “Este es el inicio de toda nuestra actividad. El Gobierno estaba un poco preocupado por la cantidad de área que se ocupaba, porque había información fragmentada sobre realmente cuánto estaba concesionado. El esfuerzo que hizo el Gobierno federal ha servido para poder medir realmente cuánto hay, quién lo tiene, cuánto se está pagando en derechos (...) Hay mucha más claridad”, añadió.

La anticipación del sector por acelerar su actividad también obedece a que Estados Unidos está moviendo las fichas para reubicar hacia el continente las cadenas de suministro de minerales críticos, fuertemente dependientes de China. Los dos socios firmaron en febrero un plan de acción para evaluar vías de colaboración más estrechas en la producción, refinación y comercialización de materias primas fundamentales para su industria, como manganeso, plata, litio, cobre o tierras raras. Los minerales críticos son aquellos que un país no produce o cuyo suministro puede ponerse en riesgo en un momento de conflicto o ruptura de los eslabones de proveeduría. Además, son fundamentales para la transición energética y las nuevas economías tecnológicas de dispositivos móviles, autos eléctricos o radares.

En paralelo, los privados también han solicitado a la administración que proponga la inclusión de un capítulo sobre minería en la revisión del TMEC, el tratado de libre comercio de las tres economías norteamericanas, incluyendo a Canadá. El examen empezó este mes con la primera reunión oficial entre Estados Unidos y México. Tras meses de tensiones –y una guerra arancelaria en el medio– las partes han finalmente hecho públicas sus intenciones de preservar el tratado, aunque con cambios en elementos clave para el intercambio preferencial de mercancías.

“En este momento somos proveedores de 12 de esos minerales críticos y, a nivel mundial, México está dentro de los 15 primeros lugares en 19 minerales de ese listado de EE UU [de 60 elementos]. Vemos la oportunidad de que Estados Unidos y México se den estos 60 días [del plan de acción] para evaluar esta industria, ver qué otros proyectos existen y cómo podemos apuntalar para asegurar que la región es cada vez más autosuficiente”, añadió el representante de un centenar de grupos mineros.

No obstante, el directivo también advirtió que los cuellos de botella, incluyendo centenares de permisos ambientales y de agua pendientes, han empezado a impactar en los niveles de producción. La cámara resume que de los 12 minerales críticos para Norteamérica, la mitad muestra una tasa media de crecimiento anual (TMCA) negativa en la última década, entre ellos plata, carbón o fosforita. También muestran una tasa cercana al estancamiento, en el plomo o el manganeso. Y solamente tres muestran incrementos relativamente significativos: en la fluorita, el sulfato de magnesio y la arena sílica, esta última esencial para semiconductores, fibra óptica y vidrio.

“Se requieren cambios a la Ley Minera de forma relevante”, recalcó. La reforma al marco jurídico aprobado en 2023 implicó un giro relevante, al reducir la duración de las concesiones de 50 a 30 años y sustituir su asignación directa por esquemas de licitación pública bajo mayor control del Estado. Eliminó el carácter preferente de la minería frente a otros usos del suelo, reforzó las exigencias ambientales —incluyendo restricciones en áreas naturales protegidas— y colocó el agua como un eje central, al priorizar el consumo humano. Además, amplió las causales de cancelación, elevó sanciones e incorporó mecanismos de consulta a comunidades, en un intento por equilibrar la explotación con criterios ambientales y territoriales.

Finalmente, colocó en las manos del Servicio Geológico Mexicano la responsabilidad de realizar las actividades de exploración. “Consideramos que esta es una actividad de muy alto riesgo económico, que no creemos que sea el mejor uso de los impuestos de los mexicanos. Es dinero de capital de riesgo que debe de ser invertido por privados. Claro, que nada de esto es exclusivo. Por supuesto que una sana combinación es lo que puede funcionar mejor”, apuntó el también CEO de la minera Autlán, enfocada en la producción y comercialización de manganeso y ferroaleaciones.

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