Kenneth Smith Ramos: “Una Norteamérica sin aranceles es la única oportunidad que tiene la región para competir con éxito ante China”
El exjefe negociador de México para el tratado comercial habla sobre las claves con miras a la revisión del acuerdo prevista para 2026


Kenneth Smith Ramos (Ciudad de México, 56 años) conoce el tratado del libre comercio entre Estados Unidos, México y Canadá como pocos. Este experto en comercio exterior participó en 1992 en el diseño de la herramienta que llevó a Norteamérica a la era del libre comercio —el TLCAN— y en 2017 lideró al equipo mexicano que renegoció el acuerdo, del que resultó el TMEC. Smith Ramos ha pactado diversos tratados comerciales de México durante su carrera profesional desde el gobierno. Tras la negociación del TMEC cambió los despachos públicos por una práctica de consultoría privada. “La tarea del sector privado de impulsar posturas que sean benéficas para la competitividad de México son tan importantes como la negociación gubernamental”, menciona durante la entrevista con EL PAÍS que se celebra en su despacho en el corazón financiero de Ciudad de México, el Paseo de la Reforma. El también economista habla sobre el panorama al que se enfrentará el Gobierno mexicano de cara a la revisión del acuerdo, prevista para 2026, y enlista —siempre respaldado por el contenido del tratado— los aspectos que ya saltan a la vista de la tan esperada negociación.
Pregunta: ¿El TMEC está preparado para el giro comercial que está dando Donald Trump hacia el proteccionismo?
Respuesta: El TMEC tiene elementos que le dan una solidez importante, incluso fortalezas que no tenía el TLCAN en su momento. Se fortalecieron los mecanismos de solución de controversias, se le añadieron una serie de capítulos que modernizaron el acuerdo y que incorporaron disciplinas que no existían hace 30 años cuando se negoció originalmente. La última vez que se negoció no había manera de saber que regresaría el presidente Trump para un segundo mandato y que enfrentaríamos una política comercial más agresiva que en su primer mandato. Eso genera presión no solo sobre México y Canadá, sino prácticamente sobre todos los socios comerciales de Estados Unidos. Al Gobierno de México y también al de Canadá les corresponde convencer a Estados Unidos de que, primero, el tratado está funcionando para lo que fue negociado, es decir, promueve el comercio y la inversión. Y segundo, que México es una pieza fundamental para la competitividad de Estados Unidos en un futuro y viceversa. Una Norteamérica unida, sin aranceles, sin barreras entre nosotros, es lo único que le puede dar la oportunidad a la región para competir con éxito ante China y otros países del mundo por el resto del siglo.
P. ¿México está comunicando bien a Estados Unidos la importancia de seguir en el tratado?
R. Desde que empezó esta andanada de aranceles que ha impulsado el presidente Trump, alrededor de marzo de este año, el Gobierno de México empezó a negociar con la Administración Trump una salida de los bloques de aranceles que le ha impuesto a México. El Gobierno de México ha hecho lo correcto en privilegiar el diálogo, en no confrontar directamente al presidente Trump. Hábilmente, la presidenta Sheinbaum leyó lo que está sucediendo en el ámbito internacional geopolítico con respecto a las reacciones que [Trump] ha tenido con países como Colombia, la Unión Europea, Canadá, cuando lo han confrontado directamente. El enfoque inicial de México de privilegiar el diálogo y buscar la negociación ha sido el correcto, pero en algún momento necesitan obtener resultados. Es un hecho que México, por la presión también interna de los sectores productivos en Estados Unidos, obtuvo trato especial, pero sí es muy importante, seguir insistiendo, lo cual está haciendo el Gobierno de México y lo tiene que hacer aún más el sector privado mexicano con sus contrapartes en Estados Unidos. Deben presentar la evidencia específica sobre cómo para cada sector, esta relación especial de más de 30 años libre de arancel entre México y Estados Unidos le genera por supuesto, beneficios a México, a Canadá, pero sobre todo también a Estados Unidos. El Gobierno de México debe seguir insistiendo ante Estados Unidos para demostrar que la relación en materia comercial es como ninguna otra relación que tiene Estados Unidos con otros países del mundo. Es la relación más especial, más importante en materia económica y comercial que tiene Estados Unidos y eso en el proceso de revisión del tratado se debe valorar.

P. El proceso de consultas ya está en marcha en los tres países y han comenzado a salir algunos detalles sobre los temas que incomodan a algunos sectores.
R. El proceso de consultas es una gran oportunidad de plasmar claramente las opiniones de los actores económicos que se benefician del tratado. Vimos un ejercicio donde, de más de 1.500 cartas que recibió Estados Unidos en este proceso de consulta pública, prácticamente el 85% son cartas a favor de la permanencia en el tratado. Esto es muy importante porque hay un consenso de que el acuerdo le brinda enormes beneficios a Estados Unidos. Hay cuestiones que se pueden mejorar y entre ellas están muchos planteamientos sobre ciertos aspectos que, en opinión del sector productivo en Estados Unidos, no se están cumpliendo en México. Es una lista de entre 50 a 54 temas que están discutiendo en este momento. Lo que ha señalado la representación comercial y el sector privado estadounidense es que les preocupan algunos aspectos de las reformas constitucionales que ha aprobado el Gobierno de México, sobre todo cómo se van a implementar. El acuerdo no te impide llevar a cabo reformas constitucionales, no te establece cómo debe estructurarse tu Poder Judicial. Lo que le importa más al tratado son los impactos que cualquier cambio, ya sea a nivel constitucional, de leyes o reglamentos, pueda tener en la capacidad de que los países cumplan con sus compromisos.
P. Está específicamente la queja en el sector energético sobre que el Gobierno mexicano privilegia a Pemex y CFE en las inversiones.
R. Hay un mensaje del Gobierno de México de que quiere atraer más inversión del sector privado en materia energética. La preocupación de ciertos sectores en Estados Unidos es que a raíz del Gobierno del presidente López Obrador ha habido intentos de echar para atrás la reforma energética del 2013, que está plasmada en el TMEC. Es decir, hay compromisos específicos que se deben cumplir y la preocupación es si al implementar, por ejemplo, las reformas en materia de electricidad se van a seguir respetando esos compromisos. En lo que se negoció en el acuerdo se reflejaba la reforma constitucional que estaba en vigor. En ese momento no se establece ninguna restricción al porcentaje que pueden generar de electricidad las empresas privadas. Es decir, no había una limitante como se establece hoy en día con la última reforma eléctrica de que el Estado debe generar el 54% de la electricidad y la iniciativa privada, el 46% restante. México puede seguir abriendo el sector a futuro y cualquier apertura adicional que se dé se incorpora como parte del acuerdo, lo que no puede hacer es echar compromisos para atrás, tener retrocesos.
P. Los empresarios mexicanos han estado anteriormente agrupados en el famoso cuarto de junto, aunque en esta revisión parece que el Gobierno no contará con este elemento. ¿Por qué es importante que exista este ejercicio?
R. Tenemos evidencia de cómo fue muy útil no solo para el TLCAN original, también para el TMEC y para esta amplia red de tratados que tiene México. La red de 14 tratados que tenemos con 50 países se construyó, por supuesto a través de la negociación gubernamental, pero en todo momento con el acompañamiento del sector privado y esa estructura que se había creado del cuarto de junto era única en el mundo. El cuarto de junto es muy útil en la consulta inicial como se está haciendo ahorita, pero es aún más importante la labor que realiza cuando empieza la negociación porque tienes una estructura espejo donde tienes los grupos de trabajo según los capítulos que se están negociando. Cuando sales de una ronda de negociación, te sientas con ese grupo de expertos del cuarto de junto, les explicas lo que están planteando las contrapartes sobre la mesa y ellos que están en el día a día de la operación de sus sectores, te pueden decir qué funciona, qué no, qué es aceptable, dónde están las líneas rojas que no debes cruzar. Y esa es información valiosísima para el Gobierno. No porque los negociadores no sepan de su negocio, pero no son especialistas en cada tema. Es imposible que un negociador tenga el nivel de detalle que tienen cada uno de los expertos.
P. ¿Ayudan a construir la estrategia?
R. Por supuesto, pero también a reaccionar sobre la marcha. Cuando te sorprende la contraparte con posturas que a lo mejor no habías contemplado en un inicio o con una serie de posturas que no necesariamente esperabas y tienes que reaccionar. Y claro, en una reacción rápida, te ayuda enormemente que los expertos sectoriales te estén dando retroalimentación. Por eso es un esquema muy valioso y que hay que preservar.
P. En la última negociación, hubo una dinámica algo accidentada con sus pares de Canadá. ¿Cuál cree que será el papel de este país en esta revisión?
R. La dinámica de cooperación entre México y Canadá sigue siendo esencial. Es normal que haya diferencias como las hubo en 2017, pero yo te diría que en los temas grandes que estaban en discusión, en más de un 80% de esos temas, había coincidencia. Sí hubo diferencias en ciertos temas, pero al final de cuentas un aspecto que fue esencial y que hay que retomar, es el tener una transparencia, una comunicación constante entre México y Canadá. Encontrar esos puntos comunes donde podemos hacer equipo y trabajar de la mano con un objetivo común que en esa época era preservar el libre comercio, que no colapsara el tratado, modernizar el acuerdo como se hizo en muchos rubros. Siempre he dicho que estamos apenas viendo la punta del iceberg de lo que podría ser la relación México-Canadá, pero sobre todo hablar de temas importantes como pugnar porque el tratado siga siendo un acuerdo trilateral por los beneficios que le da a los tres países.

P. ¿Considera que es parte de la estrategia del Gobierno mexicano para la negociación del TMEC la imposición de aranceles a países asiáticos como China?
R. Me queda claro que China y la discusión en torno a qué hacer sobre China va a estar en primera fila en el proceso de revisión del tratado. Es más, ya está siendo discutido en el proceso de negociaciones que tanto México como Canadá están teniendo con Estados Unidos para tratar de eliminar los aranceles que tenemos encima. Ya existe la presión en los tres países para tratar de reducir la penetración del producto chino en Norteamérica. El Gobierno de México ha salido a decir que está buscando esquemas para proteger a sus industrias sensibles de prácticas desleales, sobre todo en sectores donde ya hemos tenido a lo largo de los años muchas medidas en materia antidumping y subsidios en productos como acero, textil, calzado, juguetes, productos electrónicos y eléctricos. Hay que cuidar mucho al incrementar los aranceles, analizar bien cuál va a ser el impacto, no solo en las industrias que buscas proteger, sino en todas las demás que pudieran tener un daño colateral por ese incremento. Eso es lo que está analizando en este momento la Secretaría de Economía y el Congreso antes de llevar a cabo este incremento de aranceles.
P. ¿Dónde considera que están las oportunidades para actualizar el tratado en esta revisión?
R. Desafortunadamente pasamos mucho de nuestro tiempo hablando de qué tipo de restricciones podría solicitar Estados Unidos, viéndolo desde un punto de vista únicamente defensivo, y también hay otra parte de la historia que puede ser sumamente constructiva. Por ejemplo, cómo abordar cambios tecnológicos que se están dando muy rápido a nivel mundial, abordar el tema de la inteligencia artificial y cómo buscar que haya una convergencia regulatoria y el desarrollo de la inteligencia artificial desde un enfoque norteamericano, que no operemos de manera aislada. Sobre cómo vamos a desarrollar la inteligencia artificial o los mecanismos para soportar el desarrollo tecnológico y tecnologías de la información, como es el desarrollo de clusters, de centros de datos, sino que empezar a tener un enfoque regional. Tenemos que empezar a ver el tratado como un mecanismo vivo que podemos mejorar cada vez que llevemos a cabo esta revisión. Hay espacio, a lo mejor bastante reducido con la Administración Trump, pero se puede hablar de energías renovables, cambio climático, o los mecanismos de cooperación para incluir a las pymes en los procesos de comercio e inversión. Sí, hay que estar preparados para la parte defensiva, proteger el libre comercio y que no te restrinjan el acceso, pero también debemos incitar a nuestro gobierno a que trabaje con Estados Unidos y Canadá en esta parte tan relevante del fortalecimiento de la competitividad.
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