Rafael Marín Mollinedo deja Aduanas y pone la mira en Quintana Roo
El político cercano a López Obrador abandona el control de la ANAM tras meses de polémicas por presuntos actos anticipados de campaña y en un contexto marcado por la trama del huachicol fiscal


Rafael Marín Mollinedo ha cerrado su capítulo al frente de la Agencia Nacional de Aduanas (ANAM). El movimiento confirmado semanas atrás por funcionarios del círculo cercano de la presidenta Claudia Sheinbaum no ha sido solo administrativo; se trata de un desplazamiento político solicitado desde hace meses por el funcionario que ha puesto la mira en 2027. Específicamente, en la candidatura a la gubernatura de Quintana Roo. Su salida se ha consumado este martes. El funcionario ha saltado a otra posición como delegado de la Secretaría de Gobernación en Yucatán, un cambio que lo mantiene en la estructura federal mientras allana su camino hacia su aspiración de convertirse en el relevo de Mara Lezama.
El cambio ha llegado en un momento complicado. Uno de los motivos por los que Sheinbaum se había resistido a aceptar la renuncia de Marín Mollinedo y había frenado sus aspiraciones, refieren fuentes cercanas a la presidencia. La Administración federal alista el nombramiento de un director interino en Aduanas, una posición estratégica no solo por la recaudación, sino también para el combate al contrabando y al llamado huachicol fiscal, uno de los mayores boquetes detectados en la hacienda pública en los últimos años.
Marín Mollinedo no es un funcionario cualquiera; arrastra un historial de cercanía con el expresidente Andrés Manuel López Obrador desde sus años en Tabasco y es parte del primer círculo político que acompañó el ascenso de Morena. Ha sido dos veces titular de Aduanas: primero en 2022, durante el sexenio lopezobradorista, y después en febrero de 2025, ya bajo la presidencia de Sheinbaum.
Licenciado en Economía por la Universidad Nacional Autónoma de México, Marín ha acumulado en su hoja de vida más de cuatro décadas en la administración pública federal. Su trayectoria incluye cargos en la Secretaría de Programación y Presupuesto, la Secretaría de Hacienda, Petróleos Mexicanos y como embajador de México ante la Organización Mundial del Comercio, además de responsabilidades en el ámbito social y urbano durante la jefatura de Gobierno de López Obrador en Ciudad de México. Ese historial lo ha colocado como un operador político experimentado.
Sin embargo, su paso más reciente por Aduanas ha sido objeto de señalamientos. Desde el año pasado su figura comenzó a aparecer en la conversación pública por presuntos actos anticipados de campaña en Quintana Roo. El titular de la ANAM ha ocupado el foco público en los últimos meses por participar en eventos y desplegar una estrategia que apunta a sus aspiraciones políticas.
La llegada de Marín Mollinedo a la delegación de Segob en Yucatán le permite mantenerse dentro del aparato federal, pero con mayor margen para tejer redes políticas en el sureste del país. El contexto que deja el político tampoco es menor. El sistema aduanero mexicano ha estado bajo presión y bajo la lupa, tras revelarse el huachicol fiscal, un esquema de evasión que implica el contrabando de combustibles y otras mercancías para evitar el pago de impuestos. Este fenómeno, que ha ido cuesta arriba en los últimos años, ha expuesto las grietas de las aduanas. En ese escenario, la ANAM ha pasado por rotación de titulares y la presencia de las Fuerzas Armadas en su operación. La salida de Marín se suma a una narrativa de inestabilidad en una institución clave para el Gobierno de Sheinbaum. Además de confirmar que la temporada electoral se ha adelantado en México.
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