Los vecinos del inmueble que se derrumbó en Tlalpan: “Estuvieron en la mañana los muchachos dándole y dándole al edificio”
Comerciantes de la colonia de Ciudad de México cuentan que no hubo un gran estruendo por el desplome, que ha dejado tres trabajadores muertos, pero los alertó la llegada de bomberos y protección civil


Un día normal de trabajo en un edificio en obras sobre Calzada de Tlalpan se convirtió este lunes en el escenario de una tragedia. Entre la una y las dos de la tarde, tres pisos de la edificación se derrumbaron enterrando a cuatro personas. Tres de ellas fallecieron y una más resultó lesionada. Un trabajador de la construcción, cabizbajo y aún afectado, cuenta que cinco personas estaban en esa área a la hora del siniestro, pero solamente una de ellas salió ilesa. “Estábamos en la hora de comida”, comparte. Después de la caía de la estructura, entre el caos y la confusión, vino la espera. “Tuvimos que esperar a que llegaran todos, Guardia Civil y eso. Y ya ellos se encargaron de todo”, sostiene.
En una de las calles aledañas al edificio, unos comerciantes aseguran que no hubo un estruendo que los pusiera en alerta sobre lo que había pasado. “Yo me di cuenta porque de repente salieron los muchachos así corriendo. Los empezamos a cotorrear y así, y ya después nos enteramos que se había caído el edificio“, señala Arturo Martínez, de 43 años, que afirma que no sintió un movimiento en el suelo similar a un temblor como algunos vecinos de la zona. “Ya después se empezaron a escuchar las ambulancias. Después empezaron a llegar bomberos y Protección Civil”, mantiene. Antes del accidente, desde afuera, lo único que se escuchaba era el sonido de las máquinas perforando la estructura. “Como que estuvieron en la mañana los muchachos dándole y dándole al edificio, yo creo que quedó guango y, no sé, ellos no sintieron”, apunta.
Sobre la calzada de Tlalpan, Erika Zenteno, una dependienta de 42 años de un negocio pegado a la construcción, narra que no había advertido de que algo había ocurrido hasta que una gran nube de polvo dio paso al arribo de los bomberos y los rescatistas. “De repente empezaron a llegar primero los de protección civil, después llegaron granaderos, la Marina y los militares”, recuerda. Lo siguiente fue el cierre por completo de la calle, las interrupciones para entrar a la estación del metro San Antonio Abad y la aparición de los binomios caninos que ayudaron en el hallazgo de los cuerpos de las víctimas. “A eso de las cinco de la tarde llegó el servicio forense“, agrega.
Ilse Vargas, una empleada de 29 años de otro negocio cercano al lugar del siniestro, afirma que, al principio, ella pensó que el movimiento en las calles se debía a una pelea, pero algunos testigos que caminaban por ahí le comentaron que había habido un derrumbe en el edificio de al lado. “Se empezó a ver mucha tierra, como mucho polvo”, cuenta. Este lunes fue localizado el cuerpo de una de las víctimas, mientras que los otros dos fueron recuperados este martes. Clara Brugada, jefa de Gobierno de Ciudad de México, rechazó ayer que el desplome esté relacionado con las obras que se realizan para la calzada elevada de Tlalpan. “No sabemos todavía la causa, eso es algo que se tiene que investigar”, aseguró. La mandataria capitalina también subrayó que se trataba de “un proceso de demolición privado” de un inmueble que había resultado dañado desde el terremoto de 1985.
Sobre la calle Alfredo Chavero, unas mantas cubren lo que queda en pie del edificio, mientras los restos y el escombro de la parte desplomada se vislumbra entre decenas de trabajadores de la construcción que caminan por el área. Alrededor de las diez de la mañana, los últimos equipos de búsqueda y rescate se retiraban del lugar y solamente algunos policías vigilaban los accesos a la obra. Un día después del fatídico accidente en la colonia Tránsito, la actividad en la zona ha regresado a la normalidad. Vargas afirma que en la mañana había unas partes acordonadas, pero los carros y las personas circulan nuevamente como de costumbre.
Con algunas interrupciones de camiones que salen de la construcción y detienen el tránsito, el flujo vehicular se mantiene lentamente. En la banqueta, el peatón se mueve con cuidado entre decenas de trabajadores que entran y salen de una puerta entrecerrada -cargando tablas de madera y otros materiales de construcción- para tapar la vista al interior de una edificación que también es parte del terreno en el que este lunes tuvo lugar el siniestro.
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