Los aliados dicen no: el Verde y el PT ponen en vilo la reforma electoral de Sheinbaum
El PVEM anuncia una contrapropuesta de reforma y el PT advierte en privado que no acompañará los cambios clave, comprometiendo la mayoría calificada que necesita el oficialismo


La presidenta Claudia Sheinbaum apenas había terminado de delinear su ambiciosa reforma político-electoral cuando se terminó de dibujar el primer muro en casa, uno que ya se esperaba y que no la ha tomado por sorpresa. Los aliados políticos de Morena, el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), mantienen su rechazo a los términos del puñado de modificaciones a la Constitución que este miércoles inician su camino, uno empedrado, para avanzar en el Congreso mexicano. La reducción del 25% al financiamiento público a los partidos, como plantea la mandataria, y la modificación en la fórmula de elección de los diputados de representación proporcional, conocidos como plurinominales, así como la desaparición de las listas en el Senado, siguen siendo el punto de quiebre. Pero este miércoles han dejado la exclusividad. A la lista se han sumado otros temas que los socios del morenismo no están dispuestos a dejar pasar. La reducción de los recursos al Instituto Nacional Electoral (INE), el recorte a los tiempos en radio y televisión, si no se plantea con piso parejo, y la misma elección de plurinominales, son algunos de los nuevos temas que gozan del rechazo de los partidos satélite.
El Verde ha expuesto lo que considera como inconsistencias en la reforma y, aunque ha refrendado su apoyo total a la mandataria, los hechos chocan con ese cierre de filas. La agrupación política alista la presentación de una contrapropuesta de reforma electoral en los próximos días que incluya sus irrenunciables en materia electoral. Con este escenario, el proyecto de Sheinbaum enfrenta un obstáculo mayúsculo: una reforma constitucional requiere mayoría calificada en el Congreso, un umbral imposible de alcanzar sin el respaldo de sus socios políticos.
La tensión se ha manifestado con mayor claridad en el PVEM. “Estamos en condiciones de presentar una iniciativa que prevea todos los datos que te estoy presentando”, ha dicho a EL PAÍS Arturo Escobar, coordinador nacional del Verde, quien ha sido el más frontal en sus críticas a la propuesta presidencial, aunque ha sostenido que la coalición electoral con Morena se mantiene firme para los comicios de 2027. El líder verde ecologista ha adelantado parte del contenido de la iniciativa que se cocina. Entre los puntos, está reducir la edad para votar de 18 a 16 años, la obligatoriedad de la votación para los ciudadanos, el reparto del financiamiento público por partes iguales, la reducción de los tiempos en radio y televisión, también por partes iguales, y la desaparición de los tribunales electorales locales. “Para seguir abonando en los ahorros que todos recibamos de prerrogativas; lo que recibe el PT, que [con 670 millones de pesos] es el que menos recibe”, ha referido Escobar.
La elección de un centenar de diputados plurinominales no ha sido bien recibida por el Verde. Escobar ha visto en la propuesta, a la que califica de ocurrencia, un enorme riesgo para la democracia mexicana. “Esto es una maniobra que va a permitir que en determinadas entidades los gobernadores primero voten por los que ellos quieran y muevan a su estructura para votar por candidatos a conveniencia de otros partidos políticos. Eso no lo podemos permitir. Van a ser los candidatos a diputados del acordeón”, ha lanzado el político. Este punto, lo mismo que la reducción de las prerrogativas, se ha ganado el rechazo de los propios guindas. Yeidckol Polevnsky, senadora y exdirigente de Morena, ha sostenido que esta nueva fórmula está “fuera de toda realidad” y se ha pronunciado en contra de un recorte presupuestal inequitativo a las agrupaciones políticas.

El Verde ha decidido esperar a que la propuesta presidencial se materialice el próximo lunes en el papel, con una iniciativa que se prevé sea enviada a la Cámara de Diputados, para presentar su proyecto. La elaboración de una contrapropuesta añade presión política y simbólica. Los aliados de Morena han puesto sobre la mesa que la reforma presidencial debilita a las fuerzas políticas minoritarias al reducir el financiamiento público, un recurso clave para su operación electoral. El tijeretazo a los recursos al árbitro electoral también está en la lista. “Estamos en total desacuerdo en reducir dinero al INE [...] o a la censura en nada en redes sociales”, ha dicho el político sobre otros ejes de la reforma.
El pulso no es menor: el PT y el Verde han sido los aliados de Morena desde 2018 y su apoyo ha resultado determinante en las dos elecciones presidenciales y en la conformación del Congreso, en donde, en suma, han logrado la mayoría calificada. Con todo, han manifestado su respeto a la mandataria. “Hay una excepcional relación con la presidenta de México y eso está probado y reflejado en el apoyo a todas sus iniciativas. Aquí hemos tenido diferencias en la concepción desde el día uno, esto no es una sorpresa, hemos sido muy claros con Morena que si queríamos ir a una reforma, necesitábamos atajar todos los temas que generan desigualdad en la contienda electoral; lamentablemente no ha habido una respuesta positiva, pero entendemos a la presidenta y es válido tener diferencias”, ha zanjado Escobar.
En la trinchera del PT han optado por una estrategia más cautelosa en público, pero no menos crítica en privado. Dirigentes petistas reconocen que comparten varias de las preocupaciones del PVEM, especialmente en lo relacionado con el financiamiento público. Argumentan que la reducción presupuestal podría generar condiciones de competencia desigual. Aunque evitan confrontar abiertamente a Morena, admiten que, en los términos actuales, no acompañarán la reforma.
El dilema político para Sheinbaum es complejo. La iniciativa electoral forma parte de su lista de promesas de campaña, en la que busca responder a una narrativa de austeridad y racionalización del gasto público, que incluye el abaratamiento de los comicios, en línea con el discurso que ha caracterizado al movimiento en el poder. Sin embargo, esa misma lógica choca con los intereses de sus aliados, que dependen en mayor medida de los recursos públicos para sostener su operación.
En el Congreso, los números son contundentes. Morena y sus aliados han logrado mayorías amplias en varias votaciones ordinarias, pero la reforma constitucional exige un consenso más robusto. Sin el PVEM y el PT, la coalición oficialista no alcanza los votos necesarios, lo que abre dos escenarios: negociar cambios sustanciales al proyecto o asumir el riesgo de un fracaso legislativo para la mandataria, una mala señal política para Sheinbaum, dicen los líderes verdes y petistas. Morena enfrenta una negociación contra reloj. La reforma electoral, que pretende modificar las reglas del juego, se ha convertido en la primera prueba de fuego de la relación entre el partido en el poder y sus aliados.
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