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Las últimas horas de Marx Arriaga aferrado al cargo: “No sé si la nueva gestión podrá continuar con la labor”

El exfuncionario habla con EL PAÍS desde la SEP donde estuvo cuatro días resguardado tras ser destituido del cargo

Marx Arriaga en las instalaciones de la SEP, este martes. Aggi Garduño

“Gracias Marx Arriaga por traer a las aulas la crítica social para construir un futuro digno a nuestros niños”, dice uno de los 11 carteles que cuelga fuera de la oficina que el exdirector de Materiales Educativos ha abandonado este martes, tras cuatro días atrincherado. Arriaga ha recibido y firmado el documento de notificación de la separación de su cargo, que esperó durante días antes de aceptar salir del inmueble. Al recibir el oficio, ha salido de las instalaciones y ha caminado hasta la línea tres del metro, acompañado de gritos “no estás solo” de algunos compañeros.

Dentro había todavía un escritorio, dos sillones, una mesa, cuatro sillas, un par de muebles y algunos libros. Horas antes, salían cajas y muebles. Las tres secretarias fuera de las puertas de madera aseguraban hasta hace unas horas que trabajan “con normalidad” y que “todo está bien”. En su escritorio, a espaldas de un cuadro del filósofo alemán Karl Marx, Arriaga firmaba los últimos documentos antes de salir. “No pasé buena noche. Hay algo de ansiedad. Tengo un poco de sueño, pero es importante firmar estos nombramientos de los trabajadores por honorarios. Es lo que estamos haciendo ahora. Si no se hace esto, los compañeros no podrán cobrar sus salarios”, comparte a EL PAÍS.

Un trabajador, que ha preferido no compartir su nombre, relata que acompañó a Arriaga años atrás en los recorridos de consulta regional para el diseño de los nuevos libros de texto gratuitos de la Nueva Escuela Mexicana. Asegura que no le sorprende su decisión de resistir por días en la oficina. Comenta, sin embargo: “Todos los que trabajamos en Gobierno sabemos que esto es un ciclo, y que ese ciclo se acaba”.

Arriaga dijo a EL PAÍS antes de su salida, que su atrincheramiento no fue un acto de rebeldía personal. “Esto no es un asunto de capricho. Yo soy docente, soy profesor, y mi lucha es pedagógica, no es por un puesto”, asegura, en un discurso que ha repetido en los últimos cuatro días. “Si la nueva gestión tiene otra idea educativa, yo regresaré a formar maestros en el interior, en las aulas. No pasa nada”, comparte.

Sobre el nombramiento de su sucesora, Nadia López García, mantiene distancia: “No tengo el gusto de conocerla. Es una decisión administrativa. Si podrá continuar con la labor que realizábamos aquí, no lo sé. Cada gestión hará su propio camino. La Nueva Escuela Mexicana que impulsamos es una propuesta que trabaja a ras de tierra, del lado del magisterio, hombro con hombro, buscando una educación popular y crítica. Habría que preguntar si la nueva gestión comparte esos principios. De no ser así, el encargo será muy grande, porque podrían terminar atendiendo otros intereses”.

Este lunes, la presidenta Claudia Sheinbaum dijo en la conferencia matutina que el exfuncionario hizo “un trabajo extraordinario” con los contenidos de los libros de texto. Al respecto, Arriaga comenta: “Ha sido muy generosa en su reflexión. Hay que recordar que, en los momentos más difíciles del proceso, cuando era jefa de Gobierno de Ciudad de México, fue uno de nuestros principales apoyos. Por eso, todo mi agradecimiento por el reconocimiento y el cariño. Nuestra presidenta lleva sobre sus hombros al país y hoy está dando una batalla para que se respete a los trabajadores, al pueblo mexicano y a su economía. Eso no es sencillo”.

Sheinbaum explicó también cómo fue que el despido llevó a un conflicto. “No estaba de acuerdo [Marx Arriaga] en que hubiera ninguna modificación a los libros. Entonces, ahí hubo un primer desencuentro, por decirlo así. Frente a esta situación, pues se le ofreció otras opciones”. Arriaga dice al respecto que sabe lo mismo que se ha difundido en los medios de comunicación. La presidenta apuntó también que no está de acuerdo en las formas en las que se notificó su salida del cargo y ha recordado que entre compañeros siempre debe haber un trato respetuoso.

Arriaga responde al choque por las modificaciones a los contenidos. “Sí, claro que asumo responsabilidad. Estuvimos inconformes cuando llegaron oficios solicitando cambios. Hay que aclarar que no fue una instrucción de la presidenta, sino de áreas de la SEP con una visión que consideramos neoliberal, que incluso ha firmado contratos con empresas como Coca-Cola, LEGO y Bimbo”. Según explica, los cambios propuestos afectaban el enfoque que él planteaba para el proyecto. “Pedían eliminar ciertos contenidos que implicaban un retroceso en el modelo educativo”. Entre los contenidos que generaron mayor inconformidad, menciona los relacionados con memoria histórica, como la matanza de 1968, los desaparecidos, los asesinatos de Ayotzinapa, Aguas Blancas, Acteal y otros episodios vinculados con que ha llamado “violencia sistémica del Estado contra disidentes”.

Otro trabajador, que también pide anonimato, permanece en la oficina desde el viernes. “Estamos en espera de que llegue el documento. Seguimos trabajando; se hace trabajo como las fogatas insurgentes -círculos de estudio- y revisión de contenido”. Dice que no ha recibido notificación formal del cambio de dirección y que se enteró por redes sociales “igual que todos”. Trabaja por honorarios, renovó recientemente su contrato y está a la espera de indicaciones de la nueva directora, Nadia López García, anunciada este martes para sustituir a Arriaga. Sobre el hombre detrás de los libros de texto gratuitos, comparte: “Desde que lo conozco ha sido una persona apegada a sus ideales. Lo veo combativo como siempre lo he visto, por eso trabajo con él. Me motiva a querer ser así”. Sobre las versiones publicadas en medios que señalan presuntas denuncias por maltrato y cobro de cuotas desde esa oficina, afirma: “Es un invento, nos prometimos no robar y no traicionar, como dijo el expresidente Andrés Manuel López Obrador”.

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