El Galatasaray de Gabriel Sara destruye a la Juventus
Dirigido por el magnífico brasileño, el equipo turco no da tregua a los visitantes de Estambul (5-2). El PSG se impone en Mónaco (2-4) y el Dortmund saca ventaja al Atalanta (2-0)


Acabó mal la Spallettata en Estambul. La obra táctica de Luciano Spalletti, jocosamente bautizada en La Gazzetta dello Sport, se estrelló contra la evidencia dura de los hechos este martes en la ida del playoff de la Champions. Por más que el gran entrenador italiano revuelva en la plantilla y reordene en el campo, hoy la Juventus no tiene mejores jugadores que el Galatasaray. El equipo turco encajó el 1-1 y el 1-2, pero acabó remontando hasta golear por 5-2 en el curso de un partido en el que pesaron más la energía de Osimhen, la presencia ejecutiva de Gabriel Sara, y la percusión de Yilmaz, que las ocurrencias de Yildiz.
Se le hizo interminable la cancha a la Juventus, incapaz de encadenar pases que transportaran el balón con fluidez hasta sus atacantes. Chico Conceiçao permaneció inactivo en su rincón a la espera de que McKennie y Yildiz se inventaran una jugada en la maraña de su propio terreno. El equipo visitante permaneció largos minutos atado en su campo, superado por la presión del Galatasaray. No daba abasto Locatelli para salir del laberinto y cada vez que la pelota pasaba al equipo turco las sucesiones de pases eran vertiginosas y casi siempre acababan en el mismo demonio: Baris Yilmaz.
Extremo por derecha y a ratos mediapunta, Yilmaz hizo de los controles y los desbordes una dinámica de superproducción. Primero desquició a Cambiaso. Cuando el lateral italiano fue sustituido, se encargó de que expulsaran a Cabal. Por el camino Gabriel Sara metió el primer gol, desde fuera del área, y comenzó a dejar su sello en el partido. El centrocampista que se curtió en el Sao Paulo y luego emigró a la CHampionship inglesa es ahora el hombre que mueve a este Galatasaray. El equipo se beneficia de la política tributaria y financiera turca. Las normas impositivas permiten a los futbolistas cobrar contratos fabulosos porque los clubes pagan menos a la Hacienda. Tanto que Ilkay Gündogan y Leroy Sané, estrellas europeas en toda regla, comenzaron viendo la goleada en el banquillo.
Los esfuerzos de McKennie y Koopmeiners en las jugadas que desembocaron en los dos goles de la Juve fueron fogonazos transitorios. Normalmente fue Sara quien tuvo el timón del partido. Al dictado del mediocentro Yildiz encaró sin parar y Osimhen no dejó de hostigar a los centrales, sobre todo a Kelly, mientras Yilmaz se multiplicaba a su espalda. Después del descanso, un tiro de Yilmaz acabó en Lang, que pilló el rechace del portero y mandó la pelota a la red.
Pasaron diez minutos y Yilmaz se escurrió ante Cabal. Control y giro. Pareció fácil. La falta también pareció inevitable. Sara la tocó tan bien que el más mínimo roce de Davinson Sánchez la desvió a gol. Defendió mal la Juventus, cada vez peor parada en el campo y más temblorosa en su área. Con Locatelli cubierto, Kephren Thuram asumió riesgos excesivos. Sané lo acorraló y al más joven de la saga Thuram no se le ocurrió mejor salida que dársela a Kelly en el área chicha, en donde moraba Osimhen.
“Demasiados pases atrás”
El robo del nigeriano y el gol de Lang fueron un solo movimiento. El 4-2 descubrió a la Juve completamente ahogada. Tras la expulsión, Boey, contra un hombre menos, puso al Galatasaray en la cima de un marcador inverosímil pero no tan inusual. La Juve nunca ha ganado en campo del equipo turco.
“Nos rompimos en el plano de la personalidad y del carácter“, lamentó Spalletti. “Dimos demasiados pases atrás”.
Carlo Ancelotti debería tomar nota. Brasil no va sobrada de mediocentros. Para personalidad, la de Gabriel Sara, director de la presión del Galatasaray ante una Juventus que se espantó y se condenó.
En el resto de partidos de la primera jornada de playoffs, el Dortmund se impuso a la Atalanta en el Westfalenstadion (2-0) y el PSG remontó un 2-0 al Mónaco después de desperdiciar un penalti. El cuadro de Luis Enrique se sobrepuso incluso a la lesión de Dembélé en el primer tiempo para acabar 2-4.
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