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El movimiento de científicos mexicanos que promueve las Áreas de Prosperidad Marina

Este grupo incentiva un modelo de conservación que incluye la protección de la naturaleza y el desarrollo humano

En el Golfo de California, en Baja California Sur, vive el único arrecife coralino del Pacífico Norte.CEDIDA OCTAVIO ABURTO

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Una decena de científicos está promoviendo desde distintas trincheras, y por medio de la diplomacia científica, las Áreas de Prosperidad Marina (APpMs) como una alternativa viable de conservación para la naturaleza, pero también para el desarrollo social de las comunidades. “Hace 15 años no era común encontrar a antropólogos o sociólogos trabajando con biólogos marinos con un mismo fin. Ahora es mucho más común”, cuenta Catalina López, bióloga marina y maestra en Conservación del Instituto de las Américas. Muchos otros científicos estuvieron involucrados en la creación del concepto de APpMs, el cual surgió luego de estudiar un caso de conservación muy exitoso llamado Cabo Pulmo, en México.

Octavio Aburto, fotógrafo y promotor de la diplomacia científica, reconoce que prestaron atención a lo que sucedió hace 30 años en este territorio mexicano. “Allá la misma comunidad decidió en 1995 dejar de pescar para que el sitio se recuperara”, narra. Al trabajar con las comunidades, repararon en que ellos mismos se preguntaban cómo prosperar de aquí a 15 años, recuerda el también biólogo marino.

Fue con ese cambio de paradigma de los habitantes de Cabo Pulmo, que junto con autoridades de varias universidades crearon el Parque Nacional de Cabo Pulmo. Al principio fue uy difícil, rememora Jaime Gómez Gutiérrez, biólogo y profesor de Instituto Politécnico Nacional. “Tenían que ir a pescar más lejos, invertir más gasolina para ir fuera del Parque”, recuerda.

Desde luego, la idea de dejar de pescar no sonaba muy bien, pero pasaron los años y, gracias a la recuperación de la biodiversidad del lugar, empezaron a dedicarse al ecoturismo. “Mucha gente ya quiere ir allá: ahora les va económicamente muy bien y a su vez están conservando”, recalca Gómez.

Los científicos involucrados en el estudio de este caso se sorprendieron de que, en este lugar de 71 kilómetros cuadrados, se logró una gran recuperación de la biomasa de peces con un aumento de un 463% en solo una década.

Una nueva manera de pensar

Las APpMs son una narrativa conciliadora que lleva el concepto de conservación a otro lugar, en opinión de Valentina Platzgummer, quien está promoviendo la conservación con la formación de jóvenes líderes en el Golfo de California, por medio del Programa de Liderazgo en Conservación del Centro para la Biodiversidad Marina y la Conservación (CBMC). Para ella, el concepto de conservación ha ido evolucionando desde los años 60 y esta nueva perspectiva permite reconocer que ya existen casos de éxito en los que no solo se logró proteger y restaurar el medio ambiente, sino que fueron las propias comunidades locales quienes promovieron la regeneración de los recursos marino-costeros y obtuvieron beneficios socioeconómicos a partir de ello.

Para Gloria Pérez, ingeniera en Sistemas Computacionales, las Áreas Protegidas no siempre funcionan pues abarcan amplios territorios, muy difíciles de cuidar. “Por decreto están protegidas, pero, ¿Quién las cuida? ¿Existen los recursos para cuidarlas con la logística que implica? Entonces, están muy decretadas, pero hay muy poca capacidad para cuidarlas”, reflexiona.

Por eso, este grupo de científicos está convencido de la necesidad de encontrar y fortalecer zonas pequeñas donde las personas que viven ahí quieran proteger y además puedan vivir dignamente de los recursos naturales del lugar. “Esto funciona porque la misma gente trata de no hacer daño al ecosistema, pues sabe que la mejor estrategia para coexistir, de tener un beneficio económico, es un ecosistema saludable”, cuenta Jaime Gómez.

Por otro lado, Ricardo Cantú, del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), y quien está ayudando a cuantificar y graficar los beneficios económicos de las APpMs para socializar esta alternativa, cree que es importante cambiar la visión de conservación. ”Si queremos lograr la regeneración ecológica, necesitamos también pensar en la regeneración social”, recalca.

Los logros

Para Octavio Aburto, la diplomacia científica comienza de la mano de las comunidades, pero también es generar una narrativa que conecte con la sociedad para que las personas puedan entender cada vez más el mundo natural y científico. Es por ello que crearon dataMares, un sitio de divulgación científica a cargo de la bióloga Catalina López, desde hace siete años.

La presencia de científicos en foros nacionales e internacionales como la COP16 de Biodiversidad de la ONU, en Colombia, y la UNOC3 en Francia, también ha sido clave. A partir de encuentros con representantes de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), el enfoque de las Áreas de Prosperidad Marina ya fue incorporado en el Plan Nacional de Desarrollo rumbo a 2030 en México. Como parte de este compromiso, se prevé la creación de 10 nuevas Áreas de Prosperidad Marina en el Golfo de California.

También, Alfredo Girón, director de la Agenda de Acción Oceánica (Head of Oceans) en el Foro Económico Mundial, está incorporando la propuesta de las Áreas de Prosperidad Marina en la estrategia para alcanzar la meta de la Unesco para proteger y restaurar 30% del océano antes del 2030.

“Lo que está pasando es una transición en la cual la gente ya se está dando cuenta que hay límites planetarios”, narra. “Hay cada vez más una presión social para que haya menos inequidad, por asegurarse que las comunidades indígenas y los pueblos locales estén involucrados en la toma de decisiones”.

A través del Programa de Liderazgo en Conservación del CBMC, en 2026 se lanzará la segunda generación integrada por 30 jóvenes para fortalecer liderazgos locales e impulsar acciones colectivas orientadas a la conservación y restauración del Golfo de California. La meta es consolidar una red activa de 500 jóvenes que construyan soluciones desde sus propios territorios, a partir de sus necesidades, y visión de futuro.

Otro logro es el posicionamiento del concepto de APpMs en eventos como el Foro Mar de Cortés, un espacio para tejer alianzas para la conservación entre actores de los cinco estados que conforman la región. Tanto el fortalecimiento de la divulgación científica y la articulación de información entre los científicos están ayudando a construir alternativas de bienestar social y ecosistémico integrando los intereses particulares de cada comunidad. “Fortaleciendo a cada una con su propio potencial para la conservación y desarrollo”, concluye Catalina.

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