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Los últimos (y controvertidos) días de Noroña en la tribuna del Senado

El polémico presidente de la Cámara alta cierra una etapa tras casi cuatro décadas de carrera política marcada por su irreverencia y los enfrentamientos

Gerardo Fernández Noroña, en 2024.
Micaela Varela

El periodo de Gerardo Fernández Noroña al frente del Senado llega a su fin. A partir del 1 de septiembre será sustituido por la morenista Laura Itzel Castillo. El excandidato del PT se retira del cargo en un torbellino de polémicas que le persiguen, la última una pelea a empujones y puñetazos con Alejandro Alito Moreno en la Cámara Alta y, además, las acusaciones de recibir donaciones ilegales y su casa de 12 millones de pesos en Tepoztlán. Pero la carrera de Noroña ha estado llena de baches desde antes de convertirse en el señalado por la oposición por incumplir los ideales de austeridad y de provocar ceños fruncidos en su partido por sus formas poco diplomáticas.

A sus 65 años, Noroña no se disculpa por su carácter, ni por su lenguaje sin filtro ni por su estilo de vida. Él mismo ha contado en entrevistas que viene de una colonia de “mal hablados”. El presidente del Senado se refiere a Tlanepantla, donde vivió hasta los 29 años tras dejar una vecindad del centro histórico de la Ciudad de México, con su madre y abuela, después de que su padre “se diera a la fuga”. Fue criado por mujeres, pero Noroña resalta el papel de su abuela como la mujer más importante de su vida y la que le insistió en que siguiera estudiando pese a que era muy malo en la escuela. De hecho, una de las pocas veces que se ha visto a Noroña pedir perdón en el Senado fue cuando no podía terminar las frases, interrumpido por las lágrimas al recordar a su abuela en el Día Internacional de la Mujer.

La insistencia de la anciana le llevó a terminar una licenciatura en Sociología en la Universidad Autónoma Metropolitana, en Azcapotzalco. Allí se inició en la lucha estudiantil, antes de comenzar a formar parte de los partidos políticos de la izquierda de finales de los años ochenta, como el Partido Mexicano Socialista, del que fue candidato externo a diputado. Finalmente, se afilió al Frente Democrático Nacional, que después pasó a ser el Partido de la Revolución Democrática (PRD), con el que volvió a presentarse como candidato a diputado. En sus primeros años, compaginó su carrera en la política trabajando para el IMSS, con un trabajo como librero, siendo profesor y también taxista.

En el nacimiento del PRD en 1989 coincidió con el expresidente Andrés Manuel López Obrador, quien tuvo que interceder por él cuando fue arrestado en una protesta por defender a los deudores de la banca, víctimas de la crisis económica que asolaba a México entonces. Noroña ha asegurado que nunca tuvo una relación cercana con el expresidente, pese a que fue portavoz en su campaña presidencial en 2006.

Ha sido combativo y mordaz contra todos los presidentes. Contra Ernesto Zedillo por la creación del Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa) para convertir la deuda de los bancos en pública. Contra Vicente Fox de su gestión de la pobreza. Y contra Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto por impedirle el acceso a los informes de gobierno de ambos pese a ser diputado. A Calderón le recriminó su relación con García Luna, al que confrontó llamándole asesino y amenazándole con investigarle para que terminara en la cárcel. Con el último presidente del PRI, llegó a hacer marchas por el país para denunciar un fraude electoral y exigir la revocación del mandato de Peña Nieto.

Noroña, como vocero del PRD, encabeza una protesta en contra de Felipe Calderón, en el Zócalo capitalino, el 5 de febrero de 2007.

Antes de la llegada de López Obrador al poder, Noroña anunció su campaña para buscar la presidencia ese año, aunque finalmente se retiró para dejar el camino libre a su excompañero del PRD. Pasó a ser diputado federal de la coalición de izquierda por el Partido del Trabajo y en 2021 ganó las elecciones para la diputación de Iztapalapa. Mientras tanto, alimentaba de contenido sus canales en redes sociales, donde subía columnas en vídeo comentando sin pelos en la lengua los temas de actualidad y su postura política al respecto. Hoy amasa casi cuatro millones de seguidores en todas sus plataformas combinadas.

Cuando llegaron las elecciones internas de Morena para elegir al candidato presidencial, Noroña hizo campaña con un despliegue de seguridad en sí mismo pese a las tendencias que marcaban a Claudia Sheinbaum como favorita. “Es evidente que está toda la estructura política de nuestro movimiento al servicio de una aspiración. Llámale a eso como quieras, pero son prácticas indebidas que hemos combatido todo el tiempo. Eso ahí está y con todo y eso, les voy a ganar”, llegó a decir ante los periodistas. Cuando perdió la encuesta, reclamó que le asignaran un puesto en el Gabinete como el resto de participantes en la contienda, pero la recién elegida candidata y el presidente aclararon que el convenio estaba destinado solo a miembros de Morena, y que no le debían nada al líder del PT, famoso por sus continuas peleas.

Para calmar el berrinche y la presión pública, Morena le puso de condición que se pasara a sus filas antes de darle la presidencia del Senado. Noroña no lo dudó y abandonó al PT entre los gritos de “traidor” durante el Congreso Nacional de la formación política.

Fernández Noroña en la entrega de constancia como coordinadora de comités de defensa del PT a Sheinbaum, en septiembre de 2023.

Su entrada a la Cámara Alta fue el inicio de una nueva etapa de desplantes. Fue acusado de abusar de su poder al obligar a un ciudadano a pedirle perdón de forma pública por insultarle en el aeropuerto. La oposición le reprochó sus viajes en primera clase y la compra de una casa de 12 millones de pesos en Tepoztlán. Los activistas le señalaron por negar que los zapatos encontrados en el rancho Izaguirre, en Jalisco, fueran de personas desaparecidas. La presidenta tuvo que salir a desmentir su insinuación de que la futura oposición de Morena saldría del propio partido. Y, la última, por la pelea a empujones y puñetazos que protagonizó junto a Alito Moreno.

Los últimos días de Noroña como presidente del Senado han estado marcados por las acusaciones de contrariedad con los mandamientos de austeridad de Morena, pese a que él se ha excusado diciendo que jamás se comprometió a ser austero. Su salida queda eclipsada por las peticiones de investigación de la oposición, que señalan que los ingresos que recibe a través de sus redes sociales son donaciones ilegales y que no cuadran con los seguidores que tiene. Después de 40 años en la política buscando ser la voz de la lucha inconformista, Noroña cierra una etapa manchada por sus peleas y las incomodidades que ha causado tanto a su partido como a la oposición.

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Sobre la firma

Micaela Varela
Es periodista de EL PAÍS en Ciudad de México. Nacida en Argentina y criada en Valencia, España. Graduada en la carrera de Periodismo en la Universitat Jaume I y máster de Periodismo en EL PAÍS. Escribe sobre derechos humanos, sociedad y cultura.
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