Ir al contenido
_
_
_
_

Dos desalojos en dos días: familias enteras se quedan en la calle en la alcaldía Cuauhtémoc

En menos de 48 horas, más de 40 familias fueron desalojadas en la Roma Norte y el Centro Histórico. Denuncian violencia, robos y negligencia

Vecinos desalojados en la calle de Cuba, en el Centro Histórico en Ciudad de México
Verónica M. Garrido

En la calle República de Cuba del centro de Ciudad de México, parece que pasó un torbellino. Hay muebles, electrodomésticos, colchones y montones de pertenencias arrumbadas y amontonadas en plena avenida, a unos pasos de Eje Central. Es lo que quedó de las casas de 19 familias que habitaban el número 11, un edificio que fue desalojado la madrugada de este miércoles. En esta semana ha habido dos despojos de edificios enteros en la alcaldía Cuauhtémoc, el otro en la colonia Roma Norte. En ambos casos, elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, entraron durante la madrugada mientras dormían. Los habitantes denuncian violencia en el proceso y que no fueron notificados.

El miércoles, poco después de las 6.30 de la mañana, 19 departamentos y dos locales fueron desalojados por la policía en República de Cuba. En cuestión de minutos, los policías vaciaron todo y sus hogares quedaron reducidos a montones de pertenencias expuestas en plena calle. Alejandro y Edison, de 50 y 67 años respectivamente, aseguran que el desalojo fue arbitrario, con violencia y sin previo aviso. Cuentan que habían pagado renta durante años a una arrendadora y que incluso formaron una asociación vecinal para acreditar su residencia y frenar intentos previos de invasión. Sin embargo, el dueño, al que dicen no conocer, vendió el edificio el año pasado, aunque ninguno de los afectados vio una orden judicial el día del operativo.

Vecinos desalojados, mantienen un bloqueo en Eje Central, el 27 de agosto de 2025.

A unos cuatro kilómetros, los habitantes de Tonalá 125 en la colonia Roma Norte, vivieron algo similar el día anterior. A las 3.30 de la mañana, despertaron con los estruendos de las puertas que derribaron los policías. “Nos dieron dos, cinco, 10 minutos para tomar lo que pudiéramos, ¿cómo eliges qué llevar si aquí está toda tu vida?”, se pregunta una vecina que, junto a su familia, vive allí hace más de 60 años. En este caso, sus pertenencias quedaron dentro. Los negocios que estaban instalados en las accesorias de la planta baja, también quedaron inaccesibles con sellos. Uno de ellos era un comedor social. Según recuerdan, en 2005 el edificio había sido declarado en proceso de expropiación a favor de los ocupantes, por lo que dejaron de pagar renta y formaron una asociación para acreditar su residencia. Incluso habían logrado frenar intentos anteriores de desalojo.

Tras el desalojo de esta semana, los vecinos instalaron un campamento en la calle para vigilar el edificio y organizar turnos para dormir, comer y trabajar. “Ya sabemos qué pasará con nuestra casa: la van a convertir en Airbnb, como han hecho con toda la colonia”, lamentaron, aludiendo al proceso de gentrificación que en la última década ha transformado la Roma Norte en uno de los epicentros de hospedaje temporal y renta turística de la ciudad.

Los afectados aseguran que durante el operativo también desaparecieron objetos de valor, como relojes, celulares y dinero. En protesta, bloquearon el Eje Central la noche de este miércoles. María, de 40 años, relata que su hermano, afectado por ver a su familia en esa situación, incendió en la avenida los colchones que había en su casa. “Es una injusticia. Una impotencia. Yo cuido a un adulto mayor que padece una enfermedad crónica. ¿A dónde vamos ahora?”, se pregunta Xóchitl Pérez, de 60 años, mientras cuida las pertenencias.

El Frente por la Vivienda Joven (FVJ), que se fundó el pasado abril ante la gentrificación sin freno, supo de los desalojos y algunos de sus integrantes se han organizado para acompañar a los vecinos de ambos inmuebles. Les llevan comida y pasan la noche con ellos. “En los dos edificios la mayoría son adultos mayores, estas personas necesitan cuidados y no pueden estar viviendo en condición de calle”, explica Mar, una de las activistas. Junto a sus compañeros, relatan que han notado un patrón de desplazamiento. “Son colonias en crecimiento, en buenas zonas. La ciudad se está modificando y tenemos a la vuelta de la esquina el mundial. Es evidente que hay una intención de aprovechar este momento para tomar espacios que se podrán rentar en adelante a los turistas”, denuncia el FVJ.

Daniela Sánchez, coordinadora de la Clínica Jurídica de Derecho a la Vivienda de la Universidad Iberoamericana, coincide en que los desalojos en la capital muestran un patrón de irregularidades. “Muchos se llevan a cabo sin previo aviso, en plena madrugada y con negligencia. Hay una deficiencia de parte de los tribunales que autorizan estas acciones y dejan a las personas sin oportunidad de negociar o buscar alternativas”, explica. Según Sánchez, los desahucios ocurren desde hace décadas bajo estas condiciones, pero se han vuelto más visibles ahora que la discusión sobre gentrificación está en el centro del debate público.

Los habitantes de ambos edificios señalan al Gobierno de la Ciudad de México de haber facilitado los desalojos. César Cravioto, secretario de Gobierno capitalino, negó que se tratara de una acción impulsada por la administración local y aseguró que todo derivó de órdenes judiciales dictadas por tribunales civiles. “Fue un desalojo por instrucción del poder judicial. La única participación de la Ciudad fue el acompañamiento de 24 elementos de la policía cuya función es resguardar al actuario que realiza la diligencia”, explicó.

Calle de Cuba tras el desalojo de autoridades, en Ciudad de México, el 27 de agosto de 2025.

Cravioto añadió que el área social y de vivienda del gobierno está atendiendo a las familias afectadas, aunque evitó precisar qué soluciones concretas se les ofrecerán. Sánchez, sin embargo, explica que no existe una solución integral del Gobierno para esas personas. En la mayoría de los casos, van a vivir con sus familiares o amigos.

Las familias desalojadas de Tonalá 125 y República de Cuba 11 sobreviven con ayuda de vecinos y colectivos que les llevan comida, cobijas y acompañamiento. Entre colchones quemados, refrigeradores vacíos y ropa regada sobre el asfalto, esperan que se les devuelva la certeza de un techo.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Sobre la firma

Verónica M. Garrido
Periodista de EL PAÍS México. Antes estuvo en la sección de Ciencia, Salud y Tecnología. Graduada en Comunicación Social por la UAM-Xochimilco y Máster de Periodismo UAM-El País. Escribe ocasionalmente sobre deportes y en los tiempos libres disfruta haciendo fotografías.
Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_