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Cómo criar a niños resilientes

Fomentar la autonomía y la capacidad de resolver problemas desde la infancia ayuda a los menores a tener más confianza en sí mismos y los prepara frente a las complejidades de la vida

Cómo criar a niños resilientes

Gestionar las situaciones estresantes y las negativas de los niños, así como los momentos de incertidumbre o las dificultades que se les presentan, resulta un desafío para los progenitores, quienes a su vez deben inculcarles a sus hijos la capacidad de recuperarse y mantenerse positivos frente a todo. O, lo que lo mismo, enseñarles qué es la resiliencia. Según la Asociación Americana de Psicología (APA, por sus siglas en inglés), se define como la capacidad de adaptarse a la adversidad, los traumas, las amenazas o las fuentes de estrés. De este modo ¿qué estrategias han de adoptar los padres para favorecer la resiliencia en sus hijos?

“Para acompañar a un niño en el desarrollo de la resiliencia es fundamental que la madre, el padre o cualquier adulto de referencia haya podido vivir lo que significa”, explica Sofía Rademaker, psicóloga experta en terapia familiar. “Los padres que entienden la resiliencia como tener capacidad de adaptación flexible, de pedir ayuda y mantener una lectura realista de las dificultades están construyendo la base neuroemocional del niño”, añade.

Un estudio publicado en Frontiers in Psychology en marzo de 2025, llamado El arte de la resiliencia, describe cómo este concepto ha evolucionado en las últimas décadas, dando lugar a diversos marcos conceptuales que enfatizan diferentes aspectos de la adaptación resiliente. Algunos marcos se centraban en la resiliencia como un rasgo personal, otros la consideraban un proceso dinámico y otros enfatizaban el papel de los factores ambientales y sistémicos, según se explica en la introducción del documento. Este artículo teórico introduce el modelo ART (Reconocimiento, Replanteamiento y Adaptación, siglas en inglés), que ofrece una perspectiva integradora que conecta estos enfoques aparentemente dispares. De esta forma, este modelo plantea tener en cuenta los componentes cognitivos, emocionales y de contexto, como son los recursos de afrontamiento, los factores estresantes y la adaptación de las respuestas a las exigencias situacionales para integrar la resiliencia. “No existe un perfil de personalidad resiliente”, se concluye en el estudio.

La resiliencia es un proceso dinámico que depende de factores como el temperamento, la familia, el ambiente y la parte social. “Un niño resiliente puede tener flexibilidad cognitiva, capacidad para autorregularse en función de su edad, ser capaz de pedir ayuda cuando lo necesita, entre otras características”, sostiene la psicóloga infantil Bárbara Zapico.

Para la psicóloga infantil Mariló Pérez, la disposición o el carácter de un niño deben tenerse muy en cuenta para fomentar la resiliencia: “La autonomía, el optimismo, la curiosidad, la resolución de problemas, la sociabilidad o la perseverancia son rasgos muy positivos”. “Aquellos niños que sienten que pueden actuar por sí mismos y tener cierto control pueden sentirse más capaces de resolver también situaciones complicadas, además, el menor percibe que el desafío puede tener buen desenlace, no se bloqueará”, argumenta Pérez.

Además, tal y como expresa esta experta, la sociabilidad y la perseverancia hacen también a un niño más resiliente. “Un menor con buenas dotes de comunicación es más capaz de expresar sus necesidades al otro y de pedir ayuda, y, sobre todo, si es perseverante, le llevará a seguir intentando alcanzar sus objetivos a pesar de las dificultades”, continúa la psicóloga infantil. Sin embargo, señala también que todos estos rasgos se moldean con las experiencias vividas de cada niño. “Es importante recalcar que los menores deben estar y criarse en un entorno seguro donde se propicie su desarrollo de manera adaptativa”, agrega.

Estrategias para criar a un niño resiliente

Los especialistas consultados coinciden en que la capacidad de un niño para ser resiliente no solo es una cuestión de actitud, sino que se cultiva mediante la acción. “Supone movilizar recursos internos, como las emociones o el pensamiento, y externos, como son sus figuras de referencia, las rutinas y el apoyo, para afrontar lo que ocurre”, describe Rademaker. Para comenzar, los expertos recomiendan facilitar un entorno donde el menor se sienta protegido, valorado y libre para explorar por su propia cuenta. “Lo principal es facilitar un apego seguro, es decir, que el vínculo que los padres forman con ellos desde que nacen cubra sus necesidades de afecto positivo, aceptación, regulación emocional y reparación”, sostiene Pérez.

Para Rademaker, se deben enseñar diferentes estrategias de resolución de problemas, exponer al niño de forma gradual a la frustración y prestar atención a cómo actúan los propios padres frente a las situaciones complejas. “Permitir pequeñas dosis de incomodidad cotidiana como esperar, perder, equivocarse, sin dramatizar ni rescatar de inmediato. La resiliencia se construye en lo cotidiano, no en las grandes crisis. El adulto puede mostrarse disponible a la vez que anima al menor a buscar la manera de hacerlo solo como, por ejemplo: ‘Pruébalo. Si necesitas ayuda, estoy aquí”, manifiesta esta experta. “Los niños aprenden cómo se gestiona el estrés viendo cómo lo hacen los adultos, así que no se trata solo de lo que haces hacia tu hija o hijo, sino cómo lo gestionas en tu vida y con tus propios problemas cotidianos”, añade.

Otros recursos prácticos de afrontamiento para cultivar la resiliencia son el desarrollo de actividades para que el niño tenga nuevas metas, la práctica de algún deporte, los juegos de construcción, mantener un diario de logros y fomentar la autonomía. “Que una niña o un niño tenga nuevas metas fortalece su autoestima, y esto es fundamental para desarrollar una autoestima saludable, solo así comienzan a conocerse y a saber cuáles son sus necesidades”, asevera la psicóloga Carolina Plato, directora del Centro de Psicología Ábside Psicólogos. “La práctica de algún deporte también ayuda para que el menor sepa de lo que es capaz”, prosigue Plató, “así como tener una visión de la vida positiva, con esperanza sobre el futuro y de confianza hacia uno mismo”.

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Sobre la firma

Estefanía Grijota
Escribe como colaboradora en EL PAÍS desde 2016 en las secciones Estilo de Vida, Mamas y Papas, Icon Design o SModa. Apasionada de la psicología y el arte, le gusta explorar el binomio cuerpo–mente como camino hacia el bienestar. Es licenciada en Periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid.
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