Japón autoriza la venta de armas por primera vez desde la II Guerra Mundial
China considera el anuncio como un giro militarista y muestra su “seria preocupación”


Japón ha dado este martes un giro histórico al autorizar la exportación de armamento letal, algo inédito desde el final de la II Guerra Mundial. Rompe así con los principios pacifistas que han regido el país desde hace décadas. El cambio, mediante el cual el archipiélago asiático pretende posicionarse como uno de los líderes globales de armamento, responde al “entorno de seguridad cada vez más severo”, ha asegurado en redes sociales la primera ministra, la ultraconservadora Sanae Takaichi, quien arrasó en las últimas elecciones niponas tras defender precisamente un Japón con mayor empaque militar.
Voces críticas y de la oposición han expresado su preocupación por lo que consideran el abandono de la tradición pacifista nipona, consagrada en la Constitución, y por la posibilidad de que el nuevo rumbo exacerbe los conflictos y alimente una carrera armamentística regional, especialmente con China.
Las tensiones entre Pekín y Tokio se han redoblado desde la llegada al poder en octubre de Takaichi, a quien el gigante asiático acusa de urdir una política militarista expansiva similar a la que ya sufrió en la primera mitad del siglo XX. “China está seriamente preocupada“, ha reiterado Guo Jiakun, portavoz chino de Exteriores, al ser interrogado este martes por el nuevo rumbo. ”Las recientes y peligrosas acciones de Japón en los ámbitos militar y de seguridad han puesto en entredicho su autoproclamado estatus de nación pacífica y exclusivamente defensiva”, ha agregado.
“No hay absolutamente ningún cambio en nuestro compromiso de mantener el camino recorrido y la ideología básica como nación pacífica durante más de 80 años desde la posguerra”, aseguraba en cambio Takaichi mediante un comunicado en redes sociales. La idea es, según la jefa del Ejecutivo, continuar en la línea de desarrollo de productos destinados a la “autodefensa” y comerciar con países considerados “socios”, lo que mejorará las capacidades de defensa de estas naciones, y ayudará a prevenir conflictos, según su razonamiento.
La iniciativa ha sido adoptada este martes durante una reunión del gabinete de Takaichi con el Consejo de Seguridad Nacional en la que se han revisado los principios y directrices que limitaban la exportación. Bajo el régimen anterior, de 2014, la posibilidad de vender al extranjero se restringía solo a productos con fines no bélicos destinados a labores como el rescate, la vigilancia y el desminado. Con anterioridad, durante décadas, se siguió una política de embargo total.
A partir de ahora, se permitirá a las empresas japonesas exportar casi cualquier equipo militar, siempre que el comprador cumpla con estrictos criterios y no esté involucrado en un conflicto activo.
También se permitirán excepcionalmente las exportaciones de armas a países en conflicto en casos de “circunstancias especiales”, según ha recogido la agencia Kyodo. El objetivo, según lo explicaba este medio, es reforzar la capacidad de disuasión junto a Estados Unidos y sus aliados, así como fortalecer la industria de defensa nacional.
Bajo las nuevas normas, los productos de defensa se clasifican en dos: “armas” y aquellos que no son “armas”, dependiendo de si poseen capacidad letal o destructiva. Las exportaciones de la primera categoría, como los misiles, los aviones de combate o los buques de guerra, quedará limitada a países que hayan firmado acuerdos con Japón en materia de protección de información clasificada: actualmente son 17, incluido Estados Unidos, Reino Unido y otras naciones europeas. Las exportaciones de aquellos que no son armas, como chalecos antibalas y radares de alerta, no tendrán limitación alguna.
En un momento de creciente pulsión bélica en todo el planeta, y con los arsenales occidentales siendo usados en conflictos calientes como la guerra de Ucrania y la de Irán, la medida coloca a grandes corporaciones japonesas como Mitsubishi y Kawasaki en la carrera para convertirse en grandes proveedores de misiles, aeronaves y buques de guerra de países amigos del G-7 y de otras naciones próximas del sudeste asiático y del Pacífico. Ya el sábado, antes de la adopción de esta medida, Japón firmó con Australia un contrato para la entrega de tres fragatas de Mitsubishi y la fabricación conjunta de otras ocho.
Nuevos tiempos
El golpe de timón de este martes se mueve con los nuevos tiempos del país. Entre las iniciativas estrella del Ejecutivo Takaichi se encuentra la intención de modificar la Carta Magna para eliminar los corsés antimilitaristas, la aprobación de un presupuesto récord de defensa y una propuesta de revisión de los llamados tres noes, la terna de principios esculpidos en la doctrina antinuclear nipona: no poseer, no producir y no permitir las armas atómicas en Japón, que sigue siendo el único país del mundo que ha sufrido en sus carnes un bombardeo atómico.
Ante el temor a que se abandonen los viejos principios pacifistas, unas 36.000 personas, según los organizadores, se congregaron este fin de semana en Tokio frente a la Dieta Nacional (el Parlamento) bajo el lema: “¡No a la guerra! ¡No cambien la Constitución!”.
The Asahi Shimbun publicaba este lunes un sondeo en el que el 75% de los encuestados apoyaba el mantenimiento de los tres noes antinucleares y el 67% se oponía a las exportaciones de armas.


























































