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Alemania se revuelve contra la letra pequeña de la nueva mili

Una ley que obligaba a los hombres a pedir permiso para pasar más de tres meses en el extranjero desata la indignación y obliga al Gobierno a introducir cambios

Varios soldados alemanes, a mediados de noviembre en Maguncia.picture alliance (dpa/picture alliance via Getty Images)

Alemania lleva preparándose para la guerra desde que Rusia invadió Ucrania, hace más de cuatro años. Pero a pesar del fuerte incremento de su gasto en defensa, que este año superará los 100.000 millones de euros ―con el objetivo de contar con “el ejército convencional más poderoso de Europa”―, esto no se podrá lograr sin soldados. Conscientes de ello, las autoridades han emprendido una gran campaña para hacer atractivas las Fuerzas Armadas entre los jóvenes: lograr que haya suficientes voluntarios y evitar, así, tener que recurrir a la temida mili obligatoria.

Sus esfuerzos se vieron empañados estos días, cuando el diario Frankfurter Rundschau llamó la atención sobre un apartado de la nueva Ley de Modernización del Servicio Militar, que había entrado en vigor a inicios de año y que reinstauraba el servicio militar (aunque, por el momento, voluntario) después de 15 años suspendido. Ese apartado había pasado inadvertido hasta entonces, pero establece que los hombres de entre 17 y 45 años tienen que solicitar a la Administración una autorización para estancias de más de tres meses en el extranjero, independientemente de si hay o no una situación de tensión. Una ola de críticas se extendió por todo el país en plenas vacaciones de Pascua.

“Que los hombres tengan que solicitar la autorización de las Fuerzas Armadas para estancias en el extranjero recuerda a la época de la República Democrática Alemana (RDA) y del Muro de Berlín”, declaró Sahra Wagenknecht, fundadora de BSW, un partido de izquierdas en lo social, conservador en materia de inmigración y acusado, como la ultraderecha de AfD, de hacerle el juego a Rusia. Aprovechó, además, para pedir la dimisión del ministro de Defensa, Boris Pistorius.

Si bien Wagenknecht es conocida por sus discursos populistas, el miedo de los alemanes a perder de nuevo parte de sus libertades está muy presente en el país. Por su propia historia. El término ausreisegenehmigung (permiso de salida), que acaparó numerosos titulares estos días ―a pesar de que en la ley solo se usa el término genehmigung (permiso)―, recuerda al ausreiseantrag (solicitud de salida del país) que los alemanes del este debían rellenar para abandonar la RDA hasta la caída del Muro, en 1989.

¿Un pequeño párrafo que podría restringir la libertad de movimiento de los alemanes? “Es totalmente abusivo e incomprensible”, comentaba esta semana Mathias, de 23 años. Para este bávaro, se trata de una “intromisión desproporcionada” en la “libertad personal” de los ciudadanos. Su amigo Johannes, de 22, lo ve igual. Y añade que, aunque tuviera pensado irse al extranjero un tiempo, algo habitual antes de empezar la carrera o al terminarla, no se lo comunicaría al Ejército: “No entiendo la necesidad de que tengan que saberlo”. Recuerda, además, que las autoridades, en virtud de la nueva ley, ya van a tener un registro oficial con todos los datos personales y un examen médico de todos los jóvenes nacidos a partir de 2008.

El ministro de Defensa intentó calmar las aguas declarando que suspenderán ese requisito de permiso para estancias prolongadas en el extranjero mientras el servicio militar siga siendo voluntario y siempre y cuando no se dé una situación de conflicto. “Ya sea a los 17 o a los 45 años, o en cualquier edad intermedia, todos tienen derecho a viajar y actualmente no necesitan permiso para hacerlo”, afirmó. “Ya me he asegurado de que el decreto correspondiente, en el que mis expertos ya están trabajando, se implemente rápidamente”, insistió. Después de todo, y al menos de momento, el nuevo servicio militar es voluntario.

No obstante, si la situación de seguridad se deteriorara y fuera necesario introducir de nuevo el servicio militar obligatorio ―para lo que se necesitaría la aprobación del Parlamento alemán―, Alemania ya estaría preparada a nivel legislativo. En ese contexto sí sería obligatorio pedir permiso para estancias de más de tres meses en el exterior, ya sea por estudios, trabajo o placer. “Entonces sería crucial para nosotros saber quién está realmente disponible y quién no”, indicó Pistorius.

La Ley de Servicio Militar Obligatorio contiene esta polémica disposición desde 1965. Sin embargo, con la suspensión de la mili obligatoria ―en 2011, solo se aplicaba en tiempos de tensión o defensa nacional. Esto ha cambiado con la nueva norma, que entró en vigor el pasado 1 de enero. Ahora, el artículo 3 se aplica tanto dentro como fuera de dichos tiempos, aunque no prevé sanciones, por lo que no tiene repercusión a efectos prácticos.

Los más críticos creen que se trata de una muestra de “incompetencia legislativa” por parte del Gobierno. Esto demuestra “lo mal redactada que está esta ley”, afirmó Desiree Becker, diputada del partido izquierdista Die Linke, a la red alemana de periódicos Ippen Media.

Aunque es habitual aprobar una nueva ley y luego concretar posteriormente algunos puntos mediante reglamentos y disposiciones administrativas, en esta se ha trabajado intensamente durante meses, modificando y adaptando las formulaciones al detalle para pasar el escrutinio de conservadores y socialdemócratas (las dos formaciones que integran la coalición de gobierno) sobre un tema especialmente sensible. Por eso sorprende ahora que un pasaje tan crítico como ese no se haya matizado mejor.

“Un Ejecutivo que, ante el exterior, hace hincapié en el carácter voluntario, recupera en la ley instrumentos de registro y vigilancia. Quien se muestre sorprendido después de que los ciudadanos interpreten esto como un paso más hacia el servicio obligatorio y el control es o ingenuo o negligente”, escribió la politóloga Sabine Rennefanz en una columna titulada Cómo Pistorius siembra la desconfianza entre todos los jóvenes y publicada en el semanario Der Spiegel.

Desde hace meses, Pistorius viene explicando que hay que tomarse más en serio la amenaza de Rusia, rearmarse y reclutar muchos más soldados, a lo que se suma ahora la guerra en Irán. Tanto el excanciller socialdemócrata Olaf Scholz como el actual jefe del Ejecutivo, el conservador Friedrich Merz, han justificado sus ambiciones militares con argumentos proeuropeos: la Bundeswehr no es la Wehrmacht (las fuerzas armadas de la Alemania nazi), y el país debe contribuir a la seguridad de Europa.

El objetivo es reclutar suficientes voluntarios para ampliar el ejército de los actuales 186.000 a 260.000 soldados en activo para 2035. Además, se necesitarán 200.000 reservistas. Quieren lograrlo, entre otras cosas, ofreciendo sueldos que parten de los 2.600 euros brutos al mes. A principios de año ya empezaron a enviar formularios obligatorios en los que todos los hombres y mujeres de 18 años debían rellenar sus datos e informar sobre si estarían dispuestos a alistarse de manera voluntaria. Según el Ministerio de Defensa, esperan ponerse en contacto con unas 650.000 personas de una misma promoción.

Los hombres están obligados a rellenarlo, mientras que para las mujeres es voluntario: la ley de 2011 no las incluía. Si un joven incumple la obligación de rellenar el cuestionario o proporciona datos falsos, podría enfrentarse a una multa de hasta 1.000 euros. Además, deben presentarse a un reconocimiento médico en el que se evaluará su aptitud.

De momento, el número de soldados ha aumentado, aunque aún está lejos del objetivo. Según cifras oficiales, en febrero había algo más de 13.000 personas prestando servicio militar como voluntarios (de seis a 11 meses) y como soldados de servicio temporal de corta duración (de 12 a 23 meses), un 15% más que un año antes.

Si bien estas cifras pueden parecer esperanzadoras, Pistorius cuenta con una fuerte oposición entre los jóvenes, que ven este registro como el primer paso hacia una mili obligatoria. A principios de marzo, cerca de 50.000 personas volvieron a salir a las calles en numerosas ciudades alemanas en el marco de la huelga escolar contra el servicio militar obligatorio. Hannes Kramer, uno de sus iniciadores, explicaba a la cadena ARD, que tienen claro que “los incentivos establecidos no serán suficientes para reclutar a voluntarios” y que todo se trata de “una fase preparatoria para el servicio militar obligatorio”. Aprovechaba, además, para apelar a la “responsabilidad histórica” de Alemania, que, en su opinión, debería “abogar por soluciones pacíficas y la diplomacia, no por el rearme”.

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