Israel anuncia que tomará el control militar del sur de Líbano hasta el río Litani
La zona supone el 10% del territorio nacional. El ejército israelí bombardea una decena de puentes y carreteras para aislar la parte meridional

El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, ha declarado públicamente este martes aquello que su Gobierno venía dando a entender desde hace días: el ejército tomará y controlará militarmente todo el sur de Líbano hasta el Litani, el río que —en su punto más lejano— se sitúa a unos 30 kilómetros de la divisoria entre los dos países. La zona que pretende ocupar supone el 10% del territorio libanés y contiene 150 municipios, cuya población (unas 250.000 personas) ha huido mayoritariamente a otros partes del país, ante las órdenes israelíes. El anuncio plantea, además, un interrogante sobre la misión de cascos azules (la mayor de España en el exterior bajo bandera de la ONU) porque justamente es la zona que vigila.
Katz ha confirmado la destrucción de cinco puentes sobre el Litani, “que Hezbolá utilizaba para transportar terroristas y armas”, pero ha aclarado que dejará en pie el resto, porque quedarán bajo control de sus tropas. Desde la semana pasada la aviación ha atacado una decena de puentes y de carreteras para aislar del resto de Líbano a la parte meridional, que las Fuerzas Armadas nacionales habían declarado en enero bajo su control, en el marco del desarme de Hezbolá (que ejercía allí de autoridad de facto por encima de un Estado ausente e impotente) recogido en el alto el fuego que puso fin a su anterior conflicto con Israel, en 2024.
Israel, que vulneraba ese alto el fuego a diario, con bombardeos que mataron a medio millar de personas (entre ellos más de 130 civiles), desconfiaba de aquel anuncio, viene acusando de inacción de las autoridades libanesas y ahora opera desde la asunción (en la línea de su estrategia expansionista y militaristas tras el ataque de Hamás en octubre de 2023) de que solo ellos pueden retener a Hezbolá, ni el Estado libanés ni la ONU.
También de la necesidad de establecer lo que llaman una “zona de seguridad” (a base de desplazamientos forzados de la población y de demoliciones de viviendas e infraestructuras) para proteger a la población del norte de Israel. “El principio es claro: donde haya terrorismo y misiles, no habrá casas ni residentes, y estaré dentro el ejército”. El ejército, ha añadido, “está maniobrando en territorio libanés para establecer una línea de defensa en las aldeas fronterizas libanesas, donde las viviendas ”funcionan en la práctica como puestos de avanzada terroristas, siguiendo el modelo de Rafah y Beit Hanun [dos localidades hoy devastadas] en Gaza".
Es un argumento similar al que empleó contra las milicias de la Organización para la Liberación de Palestina durante su ocupación del sur de Líbano entre 1982 y 2000 (que, precisamente, dio luz a Hezbolá) y por el que mantendrá permanentemente tropas dentro de Gaza, incluso si se retira (como marca el acuerdo de alto el fuego) del 52% de la Franja que controla actualmente.
El anuncio de Katz, mientras Israel lucha por ampliar su presencia terrestre y después de tres semanas de bombardeos que han causado en Líbano más de mil muertos, recrudece el aislamiento de las decenas de miles de residentes que han decidido permanecer en sus casas, pese a las amenazas. La semana pasada, advirtió de que Israel impedirá el regreso de la población civil a esa zona mientras perciba que el territorio israelí sigue amenazado y Hezbolá, operativo.
Ocupación
El control hasta el sur del Litani devuelve a Israel a una de sus más fallidas aventuras: la ocupación del sur de Líbano. Fueron 18 años que incluyeron escándalos como la masacre de Sabra y Chatila (cometida por sus aliados, las falanges libanesas), torturas en prisiones secretas o el bombardeo de un recinto de la ONU, matando a cien civiles que buscaban allí refugio.
El coste en vidas de los propios soldados israelíes gestó un movimiento interno de protesta y Ehud Barak acudió a las urnas con el compromiso de retirarlas si ganaba. Sucedió, en 2000, y desde entonces, Israel solo ha controlado varios kilómetros de territorio libanés en contextos bélicos y temporales. Desde 2024 mantenía ya cinco posiciones en Líbano, en vulneración del alto el fuego que había firmado poco antes y que hablaba de retirada completa.
Ahora, la idea gusta por igual a los generales que ven esta ocupación desde el prisma de la profundidad estratégica como a los nacionalistas religiosos que sueñan con el Gran Israel, el vago concepto bíblico que se extiende a los países vecinos, entre ellos Líbano. Su líder más influyente, el ultraderechista ministro de Finanzas israelí, Bezalel Smotrich, pidió en la víspera anexionarse (no solo ocupar militarmente) el sur de Líbano hasta el Litani, convirtiendo el río “en la nueva frontera” norte de Israel.
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