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Bijan Khajehpour, experto iraní en geopolítica : “Cuanto más amenazado está el régimen de Irán, más se radicaliza”

El máximo temor de este economista y ex preso político es la “desintegración” de su país tras la guerra. Ese es “el objetivo final de Israel”, asegura

Bijan Khajehpour, experto en geopolítica y expreso político iraní, en una imagen cedida sin fecha tomada en Viena.

Bijan Khajehpour (Teherán, 59 años) es un reconocido economista iraní, experto en geopolítica, que asesora a empresas internacionales sobre los mercados de Asia occidental. Formado en el Reino Unido, Alemania y Francia, en 1994 cofundó Atieh Bahar Consulting (su nombre actual es Eunepa), la principal consultoría estratégica de Irán, ahora con sede en Viena.

Esa es su historia de éxito. Hay otra de dolor y de exilio. En 2009, Khajehpour fue detenido en Teherán y encarcelado en la cárcel de Evin, en el siniestro pabellón 209, controlado por la Guardia Revolucionaria, explica por videollamada desde Viena. Luego fue acusado de espionaje por expresar dudas sobre las elecciones que revalidaron al populista Mahmud Ahmadineyad en la presidencia en 2009. Khajehpour tuvo que elegir entre dejar su país o seguir en prisión. Nunca ha podido volver a Irán. Ahora cree que el cambio en esa “nación orgullosa” no vendrá de fuera.

Pregunta. ¿Usted apoyaba a la República Islámica?

Respuesta. En los años noventa, pensaba que la República Islámica estaba intentando crear una democracia islámica. Con la elección de Ahmadineyad [en 2005], un régimen más represivo llegó al poder. Y fue entonces cuando ese régimen de línea dura me detuvo, me acusó de espionaje, me condenó a cinco años de cárcel y me expulsó del país. En los interrogatorios me dijeron: “Eres demasiado independiente. Tú no perteneces aquí. O te vas o pasarás en prisión mucho tiempo”. Tras tres meses de cárcel, cuando ya me había marchado, me condenaron en ausencia a diez años más de prisión.

P. ¿Cómo ha evolucionado su país?

R. La relación entre el Estado y la sociedad se ha deteriorado. Irán es un Estado que se creó tras una revolución y que luego ha sido secuestrado por los elementos más radicales de su élite política. En las protestas de 2009 por el fraude electoral la gente gritaba: “¿Dónde está mi voto?“, no gritaban “Muerte al dictador”. Luego, en las manifestaciones de 2019, quedó patente la corrupción y la mala gobernanza y, en 2022, durante las protestas del movimiento “Mujer, vida y Libertad”, fue cuando la gente empezó a gritar que no quería este régimen. Las últimas protestas, las de 2026, fueron más violentas. No escucharon a la sociedad, esta actuó con más firmeza y el régimen respondió de una forma brutal.

P. Iraníes de la diáspora han apoyado la guerra.

R. Los iraníes obligados al exilio hemos sido humillados, oprimidos y acosados por la República Islámica. Tenemos un profundo trauma. La reacción normal ante una guerra, cuando las potencias extranjeras matan a tu gente, es rechazarla, pero ese trauma hace que las expectativas de algunos iraníes estén equivocadas. Como las últimas protestas no funcionaron, puedes llegar a creer que la única solución es que una potencia extranjera derroque al régimen.

P. ¿Usted cree que eso va a suceder?

R. No. Esta guerra no traerá un futuro mejor, que tendrá que venir de dentro de Irán. El mayor error de cálculo por parte de la Administración estadounidense ha sido creer que unos pocos días de ataques bastarían para que la República Islámica se derrumbara. Quienquiera que lo haya pensado no entiende cómo es ese régimen ni cómo son sus unidades militares. La República Islámica nunca se basó en el control de un solo hombre, como ocurrió con el Irak de Saddam Husein. En Irán tenemos mucha más distribución del poder, tanto del poder político y de Gobierno como del militar.

P. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se contradice sobre los objetivos de la guerra.

R. Para analizar esta guerra hay que tener en cuenta la visión que tienen los sionistas cristianos estadounidenses, quienes ven en este tipo de conflicto en Oriente Próximo la crisis que provocará el retorno de Jesucristo, algo para lo que consideran que hay que hacer realidad el proyecto del Gran Israel [los fundamentalistas evangélicos creen que el regreso de los judíos al Israel bíblico o Gran Israel, que abarca territorio de varíos Estados de la región, es un requisito para el apocalipsis y la segunda venida de Jesucristo]. Eso explica por qué los funcionarios estadounidenses no pueden explicar qué fines persiguen al atacar Irán. El primer día hablaron solo de la cuestión nuclear, luego de un cambio de régimen y después de otras cosas. El error de cálculo de Teherán ha sido creer que si negociaba con los estadounidenses no habría guerra.

P. ¿Es la energía el campo de batalla principal de la guerra, como podría indicar el ataque a la isla de Jarg?

R. Jarg es la terminal donde se cargan los petroleros iraníes y, si realmente bombardean las instalaciones petrolíferas, esto tendrá un gran impacto en la capacidad de exportar crudo del país. Irán ve esta guerra como una amenaza existencial, por lo que ya ha convertido el conflicto en una contienda regional en una zona del mundo donde se produce una gran cantidad de petróleo y gas. Estaba claro que si Teherán empezaba a atacar puertos e instalaciones en países vecinos y a ejercer presión sobre el estrecho de Ormuz, se generaría presión sobre el mercado energético internacional, y ahora el precio del petróleo ya ha superado los 100 dólares. En realidad, el principal obstáculo para el tránsito por el estrecho son las compañías aseguradoras internacionales, que no quieren correr el riesgo de que sus barcos sean atacados. El cálculo iraní es que para detener esta guerra hay que aumentar su coste para Estados Unidos y sus aliados.

P. ¿Y está funcionando?

R. Creo que sí. La gran pregunta es cuándo eso tendrá un impacto en Trump. En un mundo sin Trump, el presidente o la Administración de los Estados Unidos intentarían lograr rápidamente un alto el fuego. Pero Trump puede cambiar de opinión en cualquier momento. No estoy seguro de que los iraníes lo entiendan.

P. ¿Cree que Trump destruirá la infraestructura petrolera iraní sabiendo que eso tendría un enorme impacto en el mercado energético?

R. Sería descabellado, pero es imposible decir si sucederá.

P. ¿Teme que Irán, el país, no el régimen, se deslice hacia el caos?

R. Si la guerra continúa al actual ritmo, eso asestará un duro golpe a el futuro de Irán, cuando el objetivo final de Israel, el principal iniciador de esta guerra, es la desintegración de Irán. Para Israel, se trata de un país demasiado grande y poderoso, pero si se imagina una situación en la que el territorio iraní se divide en cuatro o cinco países más pequeños luchando entre sí, obviamente sería mucho más fácil para Israel lograr su objetivo de un Gran Israel. Ese es mi temor.

P. ¿Hay en Irán un efecto de unidad en torno a la bandera?

R. Sí, y cuanto más duren los ataques y más crímenes de guerra como atacar escuelas se cometan, más cerrará filas la sociedad. Ante una crisis como esta, la gente se unirá y esta guerra se convertirá en una de desgaste. La pregunta es: ¿quién agotará sus recursos antes? Es obvio que Estados Unidos e Israel tienen muchos más recursos militares y económicos que Irán, pero no debemos subestimar el impacto de la opinión pública estadounidense en la capacidad de Trump para continuar esta guerra.

P. ¿Indica la elección de Mojtaba Jameneí como líder una radicalización del régimen?

R. Es una señal que va en esa dirección equivocada, pero varios escenarios son posibles. Irán puede adoptar la línea dura, o bien decidir que es hora de aplicar reformas. Si no es así, la sociedad se levantará de nuevo.

P. ¿Propiciará la guerra una dictadura de la Guardia Revolucionaria?

R. Siempre he dicho que una República Islámica controlada por su ala dura sería como un segundo Pakistán. La posibilidad opuesta, la más optimista, sería convertirse en una sociedad un poco más abierta como la de Turquía. Todo dependerá de cuánto dure la guerra, de quién sobreviva a ella y de aspectos regionales y económicos. No veo una democracia al estilo occidental muy pronto en Irán.

P. Analistas iraníes creen que la comunidad internacional ha frenado el cambio.

R. El enfoque de la comunidad internacional debería haber sido diferente, porque cuanto más se amenaza a la República Islámica más se endurece su postura. Cada vez que Irán ha sido objeto de amenazas externas, el régimen se ha radicalizado. En 2003, cuando Estados Unidos atacó Irak, el análisis que hizo fue que Irán sería el próximo, lo que propició la llegada de Ahmadineyad a la presidencia. La política de “presión máxima” y las sanciones han empujado a Irán a la línea dura.

P. ¿Las sanciones han fragilizado a las clases medias?

R. El impacto de las sanciones, la corrupción y la mala gobernanza prácticamente han eliminado a las clases medias, que ha perdido su capacidad de ejercer su papel como fuerza de desarrollo. En Irán todo está relacionado. Una nación orgullosa no quiere oír comentarios como los de Trump cuando dijo querer decidir quién sería el líder supremo.

P. Trump, Reza Pahleví y el primer ministro israelí Netanyahu han instado a los iraníes a manifestarse.

R. Son comentarios irresponsables teniendo en cuenta a lo que nos enfrentamos en Irán en este momento. Eso provoca también que las facciones de la República Islámica cierren filas y coincidan con los elementos más radicales que se definen en contraposición a un enemigo extranjero. El precio de ese tipo de declaraciones lo pagan el pueblo y la economía iraní.

P. ¿Es Pahlaví una alternativa?

R. No lo creo. Mientras no haya una alternativa viable, la gente mira con nostalgia al pasado, pero ¿tiene Reza Pahlavi la capacidad de dirigir un país como Irán? Se necesita un líder que tenga una enorme legitimidad y lo que Pahlaví hizo pidiendo a los israelíes que bombardearan Irán no se la da.

P. ¿Hay alternativas, por ejemplo en el ala reformista del régimen?

R. Solo puedo decirle que el futuro líder de Irán está dentro, no fuera. Hay personas con buenas ideas que se imaginan cumpliendo ese papel.

P. ¿Tiene Estados Unidos un plan para el día siguiente de la guerra?

R. ¿Alguna vez ha visto a ese país tener un plan para el día siguiente?

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