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Rumania aprueba el despliegue de aviones y tropas estadounidenses en su territorio

El presidente rumano, Nicușor Dan, ha recalcado que los equipos son para labores “defensivas” en la guerra contra Irán

El presidente rumano, Nicușor Dan, en el Parlamento en Bucarest, en mayo de 2025. CONTACTO vía Europa Press (CONTACTO vía Europa Press)

El Parlamento rumano ha aprobado este miércoles permitir el despliegue de aviones cisterna estadounidenses, así como de equipos de monitoreo y comunicaciones por satélite, en su territorio durante 90 días para apoyar las labores defensivas y la obtención de información de las fuerzas de EE UU que participan en la ofensiva contra Irán. De 297 diputados y senadores presentes, 272 votaron a favor, 18 en contra, cinco se abstuvieron y dos no votaron.

El debate en el hemiciclo estuvo marcado por los abucheos de la oposición de extrema derecha, que pedía más detalles. La decisión se tomó pocas horas después de que el Consejo Supremo de Defensa del País (CSAT), organismo que vela por la seguridad nacional y que se convocó la misma mañana para abordar la actual crisis en Oriente Próximo, diera el visto bueno a la petición de la Administración de Donald Trump de permitir el envío temporal de capacidades bélicas y tropas a Rumania, miembro de la OTAN desde 2004.

El campamento militar de Câmpia Turzii, situado en el corazón de la región de Transilvania, será el lugar destinado a las labores de observación, recopilación de información y como base de drones y equipos de reabastecimiento. El resto de efectivos se desplegarán en la base aérea militar de Mihail Kogălniceanu de Constanța, a orillas del Mar Negro. En total, se prevé la llegada de unos 500 soldados.

“Estos equipos son defensivos y no están dotados de armamento propiamente dicho. En términos técnicos, se dice que son dispositivos no cinéticos”, ha recalcado el presidente, Nicușor Dan. Es decir, se trata de sistemas de seguridad que neutralizan amenazas sin usar la fuerza física ni explosivos o impactos directos como las armas convencionales, sino mediante energía electromagnética, láseres, ciberataques u otras tecnologías para contrarrestar equipos, sistemas electrónicos o incluso la capacidad de combate. “Se desplegarán con arreglo al acuerdo de asociación entre Rumania y Estados Unidos”, que entró en vigor en junio de 2006, ha asegurado el jefe de Estado.

Ante la posibilidad de represalias por parte de las autoridades iraníes debido a este apoyo a las fuerzas estadounidenses en su ofensiva contra Irán, Dan ha lanzado un mensaje de tranquilidad a los ciudadanos: “Subrayo que se trata de equipos que aumentan la seguridad de Rumania. De modo que les aseguro a los rumanos que no tienen motivos para preocuparse, su país es un país seguro, incluso aún más seguro”.

El presidente rumano también ha reiterado la posición de Bucarest frente al conflicto en Oriente Próximo. “Rumania, junto con los países europeos, está intentando, a través de medios diplomáticos y políticos, detener esta guerra, que obviamente tiene consecuencias para nuestra economía y para los rumanos que viven en la zona, sean residentes o no, si solo tienen una o doble nacionalidad”, ha dicho.

La formación de extrema derecha Alianza para la Unión de los Rumanos (AUR) se negó a votar. “El presidente debe asegurarse de que todos los rumanos estén protegidos. Solo 64 miembros del parlamento consultaron el documento. No es una oposición antiestadounidense, es una posición rumana”, ha declarado el líder ultranacionalista, George Simion.

La base área de Mihail Kogălniceanu ya fue utilizada el verano pasado por aviones británicos que apoyaron los ataques de EE UU e Israel contra Irán. Además, desde 2003, se usó como puente aéreo en las guerras de Irak y Afganistán. En este lugar también se han realizado ejercicios a gran escala como Dacian Fall 2025 y la Operación Sentry Oriental el año pasado, con escenarios de defensa aérea y reacción rápida, en los que participaron fuerzas aéreas y terrestres aliadas.

También hay militares alemanes y españoles instalados en este campamento, desde donde se llevan a cabo misiones de policía aérea reforzadas con cazas Eurofighter Typhoon. Según la prensa rumana, la base se está modernizando en la actualidad con el objetivo de convertirla en una auténtica base de la OTAN. Las obras se acometen con una inversión de más de 2.500 millones de euros y se extenderán hasta 2040.

En septiembre del pasado año, Washington anunció que representantes del ejército estadounidense visitarían el campo de entrenamiento de Smîrdan, en el condado de Galati, próximo al Danubio. “En colaboración con oficiales de las Fuerzas Terrestres Rumanas, la delegación comenzó a planificar la construcción de un moderno campo de entrenamiento para tanques, capaz de entrenar tanques rumanos al más alto nivel. Las conversaciones se centraron en la infraestructura, los sistemas de puntería y el desarrollo de las comunicaciones”, señaló la Embajada de Estados Unidos en Bucarest en un comunicado.

Sin embargo, en octubre de 2025, Estados Unidos anunció la retirada de unos 1.000 soldados de Rumania. Su retirada se relacionó entonces con la estrategia de Washington de concentrar sus recursos militares en la región Asia-Pacífico. Pese a esta reducción de efectivos, alrededor de 1.200 militares estadounidenses permanecen en este país de la Europa del Este, además de equipamiento militar de ese país; concretamente, aviones y drones. La mayoría de los recursos se concentran en las bases Mihail Kogălniceanu, Câmpia Turzii y Deveselu. Esta última alberga el escudo antimisiles de EE UU, diseñado para proteger a los países de la OTAN de cualquier amenaza procedente del flanco este.

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