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¿Es la ofensiva contra Irán un crimen de agresión? Las claves jurídicas, según una experta

Marieke de Hoon, de la Universidad de Ámsterdam, afirma que los ataques de Estados Unidos e Israel son ilegales

Trump supervisa junto a su equipo de seguridad nacional el ataque contra Irán lanzado por EE UU e Israel, desde su residencia privada de Mar-a-Lago, el pasado sábado.Casa Blanca (EFE)

El ataque lanzado el sábado 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra Irán, y la posterior respuesta del régimen iraní, no solo han causado ya varios miles de víctimas entre la población. Mientras el presidente Donald Trump ha dicho que Teherán estaba construyendo armas nucleares que amenazan a su país y a sus aliados, esta ha alegado legítima defensa para bombardear Israel y los países de Oriente Próximo con bases militares estadounidenses en su territorio.

Pero el conflicto es también un problema europeo, y el consenso en la UE parece terminar en la crítica al régimen iraní. Las posturas oscilan entre el apoyo de Alemania e Italia a la ofensiva, o la “comprensión” de Países Bajos, al rechazo de España a la acción militar unilateral estadounidense e israelí, por considerarla contraria al derecho internacional.

¿Qué dice el derecho internacional?

“El ataque es ilegal”, asegura, con firmeza, Marieke de Hoon, experta en derecho internacional de la Universidad de Ámsterdam. En conversación telefónica, explica que solo habría dos excepciones a la prohibición del uso de la fuerza marcada por la Carta de las Naciones Unidas: una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, o bien actuar en defensa propia ante la inminencia de un ataque armado por parte de Irán. “Ninguna es cierta aquí”, señala. Y continúa: “Estados Unidos no tendría el derecho a la autodefensa incluso si acertase al decir que Teherán está desarrollando armas nucleares —y no lo parece— que supondrían una amenaza en el futuro”.

En 1945, los Estados mundiales acordaron que se obligarían a negociar y a ejercer presión sin recurrir a la fuerza armada. De Hoon indica que una “negociación era lo que se vio en la mediación de Omán para que hubiera un diálogo nuclear entre Washington y Teherán, que estaba avanzando”. “No había una razón para que el presidente Trump pensara que si no actuaba en ese mismo momento, el mundo iba a explotar”. En términos de la justicia penal internacional, considera que “estamos hablando del crimen de agresión, por el uso de fuerza armada por un Estado contra la soberanía de otro”. Y advierte que “los demás Estados no pueden contribuir a cometer esa agresión, por ejemplo, permitiendo que su territorio sea usado por Estados Unidos o Israel para apoyar su guerra contra Irán”.

¿Un nuevo orden internacional de la ley del más fuerte?

“Es un nuevo orden mundial”, dice De Hoon, “y creo que España trata de resistirlo y es muy valiente”. Con la Junta de Paz, presentada por el presidente Trump para apoyar la reconstrucción de Gaza, explica que “se ve un mundo de los poderosos que tienen una visión colonial de las relaciones internacionales”. Por eso, “si los Estados occidentales no denuncian las violaciones del derecho internacional, también ellos están destruyendo el orden legal internacional”. Subraya que “oponerse a lo que está pasando no es una cuestión de política de izquierdas o de derechas, sino de entender que la ley, con sus imperfecciones, es todo lo que tenemos para prevenir un orden mundial donde haya una guerra de todos contra todos”. Y aboga por que “los países pequeños y medianos —como los europeos y los del Sur Global— puedan trabajar juntos para evitar que el poderoso suprima al débil”. Pero recuerda: “La ley requiere de una aplicación consistente en lugar de dobles raseros”.

De Hoon observa que “los estatutos de la Junta de Paz no abordan el derecho internacional, y la última palabra la tiene Trump, así que ya no se necesita siquiera el Tribunal Internacional de Justicia de la ONU”. En esa supuesta paz que emerge, “lo importante son los recursos naturales y el interés nacional”. “Es como en Venezuela —que es otro crimen de agresión—, donde no hay un verdadero cambio de régimen. Al contrario, dejan al antiguo y se cierran acuerdos mejores para las empresas petroleras estadounidenses”.

En Gaza, por su parte, no ve que haya “un camino hacia una paz sostenible y duradera que implique la devolución de su territorio a los palestinos y su derecho a la autodeterminación”. “Lo que hay es una anexión por parte de Israel, mientras que Gaza se entrega a inversores extranjeros, sin que sus habitantes puedan decir algo si es transformada en una supuesta Riviera”.

¿Por qué duda la UE?

“Para ser sinceros, estoy asombrada”, indica la misma experta. Hace unas pocas semanas, y con el amago de crisis por una supuesta anexión de Groenlandia por parte de Estados Unidos, “se oyeron las voces de los líderes europeos hablando de integridad territorial y soberanía como los valores fundamentales para Europa y para la comunidad internacional, y que deben unirnos”. “Ahora vemos que esos valores se violan en Irán y en Venezuela, y que los Estados europeos no condenan la agresión y apoyan a Washington”, describe. Lo llama “el doble rasero que el Sur Global vio que Europa aplicaba respecto a Israel y Palestina, y que dificulta que los países se unan contra un orden mundial dedicado a hacer cosas como la Junta de Paz”. “Y eso debe cambiar, porque es la estrategia estadounidense de ‘divide y vencerás’, en lugar de unos Estados europeos firmes y juntos”, asevera.

¿Qué puede hacer la ONU?

Aquí, la experta es clara. “Es una institución formada por Estados que, en lugar de pelearse, tendrían que denunciar las violaciones de derechos humanos y las del orden legal internacional. Porque se puede condenar tanto el ataque contra Irán como las violaciones de derechos humanos del régimen iraní. Tal y como ha hecho el presidente Sánchez, pero se negaron a hacer la mayoría de los demás Estados europeos”.

¿Y el Tribunal Penal Internacional?

El TPI no tiene aquí jurisdicción, porque se acordó que para el delito de agresión se precise que ambos estados afectados -el agresor y la víctima- sean miembros de este tribunal, y hayan ratificado la enmienda relativa a este crimen”, aclara. Estados Unidos, Israel e Irán no son miembros del TPI, “y los estados poderosos no querían que una instancia judicial supranacional pudiera perseguir su posible uso de la fuerza”. “Pero, entonces, Rusia invadió Ucrania y esos mismos Estados se mostraron partidarios de crear un tribunal especial para la agresión rusa”. La ironía, apunta, es que, “con Estados Unidos e Israel cometiendo hoy el delito de agresión contra Irán, y lo que entendemos por mundo occidental mirando hacia otro lado, será mucho más difícil sostener que el tribunal que debe juzgar los actos bélicos rusos está libre de un doble rasero. Y Putin será el último en reír”, advierte Marieke de Hoon.

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