El Vaticano intensifica las críticas a EE UU y teme que el conflicto se presente como guerra religiosa
Tras la imagen de Trump con predicadores, el Papa advierte que “no es tiempo de contraposiciones entre ‘nosotros’ y los ‘otros’”. El cardenal de Chicago censura a la Casa Blanca por tratar el ataque “como si fuera un videojuego”

El Vaticano, con el primer papa estadounidense al frente, está intensificando sus llamamientos a la paz en una posición que le enfrenta cada vez más a la Casa Blanca, un choque que nunca ha sido explícito y que León XIV trata de evitar desde su elección, hace 10 meses. Pero además es que en esta crisis la Santa Sede ve cada vez más claro un matiz que no está en primer plano, pero que despierta gran preocupación: el riesgo de que se quiera plantear como una guerra de religión.
En la contienda no solo se escuchan las proclamas de los ayatolás y las citas bíblicas de Netanyahu, la imagen del jueves de Donald Trump en el Despacho Oval rodeado de predicadores evangélicos añade un matiz ausente hasta ahora en las intervenciones de Estados Unidos en el extranjero. No sale de la nada, sigue a la retórica religiosa que utilizan muchos de los altos cargos de la Casa Blanca, empezando por el secretario de Defensa, Pete Hegseth, exmilitar que combatió en Irak y Afganistán, que lleva tatuajes de las cruzadas y este domingo destacaba en una entrevista el valor de la fe cristiana en esta guerra. El portavoz republicano en el Congreso, Mike Johnson, también dijo la semana pasada que Irán tiene “una religión equivocada”.
Todo ello está haciendo cada vez más evidente el auténtico conflicto ideológico de profundidad entre Roma y Washington: la deriva del cristianismo ultraconservador que aspira a erigirse como fe verdadera, y la inquietud del Papa por la apropiación política del mensaje cristiano desde la extrema derecha. Es una de las grandes preocupaciones de León XIV, y como desveló EL PAÍS, así se lo advirtió también a los obispos españoles el pasado mes de noviembre, al alertarles del “riesgo de manipulación de los extremismos”, según confirmó el Vaticano.
En sus palabras desde la ventana del Palacio Apostólico este domingo, antes del Ángelus, el Papa advirtió que “no es tiempo de oposiciones entre un templo y otro, entre nosotros y los otros, los adoradores que Dios busca son hombres y mujeres de paz”. En su saludo posterior, Robert Prevost expresó su “profunda consternación” por las noticias que llegan de Irán y Oriente Próximo. “A los episodios de violencia y devastación, y al difundido clima de odio y miedo, se añade el temor de que el conflicto se amplíe y que otros países de la región, entre ellos el querido Líbano, puedan volver a caer en la inestabilidad”, dijo León XIV, que visitó hace solo tres meses este país, donde vive la mayor comunicad cristiana de la región. Concluyó pidiendo que “cese el estruendo de las bombas, callen las armas y se abra un espacio de diálogo en el que se puedan escuchar las voces de los pueblos”.
El Vaticano no tiene problema en señalar con claridad la violencia que condena. El Osservatore Romano, el diario de la Santa Sede, colocó en su portada del viernes una enorme foto aérea de las fosas cavadas para enterrar los cuerpos de 180 menores muertos en el bombardeo de una escuela infantil en Irán. Bajo el titular El rostro de la guerra. El día anterior, el número dos de la Santa Sede, el secretario de Estado Pietro Parolin, había condenado el concepto de guerra preventiva y la demolición del derecho internacional.

Las declaraciones desde la Iglesia católica son cada vez más explícitas, y como el Papa delega en los obispos de EE UU el choque directo con Trump es de ahí de donde salen las palabras más claras. El cardenal y arzobispo de Washington, Robert W. McElroy, ha puesto en duda este lunes en una entrevista la legitimidad del ataque de EE UU. “La decisión estadounidense de declarar la guerra contra Irán no cumple con el requisito de guerra justa para una guerra moralmente legítima en al menos tres aspectos”, ha argumentado repasando la doctrina católica al respecto. Esos tres criterios, apunta, son la causa justa, la intención correcta, y que los beneficios de la guerra sean mayores que los daños cusados.
El sábado fue aún más severo el cardenal de Chicago, Blase J. Cupich, amigo del Papa, muy cercano a él y cabeza del sector más progresista de la Iglesia estadounidense. Tras la difusión de la cuenta oficial en X de la Casa Blanca de un vídeo que intercalaba escenas de películas de acción con imágenes reales del ataque a Irán, Cupich lo calificó como “repugnante”. “Una guerra real con muerte real y sufrimiento real, siendo tratada como si fuera un videojuego, es repugnante. Cientos de personas han muerto, madres y padres, hijas e hijos, incluyendo decenas de niños que cometieron el fatal error de ir a la escuela ese día”, censuró.
Cupich no dejó de subrayar que el vídeo llevaba por título Justicia a la manera estadounidense y fue divulgado “mientras más de 1.000 hombres, mujeres y niños iraníes yacían muertos tras días de bombardeos con misiles estadounidenses e israelíes”. El cardenal también mencionó los juegos de apuestas sobre la guerra que están en marcha estos días y advirtió de que “nuestro gobierno está tratando el sufrimiento del pueblo iraní como telón de fondo para nuestro propio entretenimiento”.
“Al final, perdemos nuestra humanidad cuando nos emocionamos con el poder destructivo de nuestras fuerzas armadas. Nos volvemos adictos al espectáculo de las explosiones. Y el precio de este hábito es casi imperceptible, a medida que nos volvemos insensibles a los verdaderos costos de la guerra. Pero cuanto más tiempo permanezcamos ciegos ante las terribles consecuencias de la guerra, más arriesgaremos el don más preciado que Dios nos dio: nuestra humanidad. Yo sé que el pueblo estadounidense es mejor que esto”, señaló.
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