La UE responde con tibieza ante la ofensiva contra Irán y se arriesga a quedar relegada en plena sacudida del orden mundial
Los ministros de Exteriores llaman al “pleno respeto del derecho internacional”. El Consejo de Europa ve la crisis como “una prueba” de si Europa influirá en el orden emergente o si “se limitará a observar su fragmentación”


Que Irán vive su momento más decisivo desde 1979 es algo que nadie duda. El papel que pueda desempeñar la Unión Europea en su futuro, tan lleno de incertidumbres y peligros como de esperanza, no está tan claro. Tras una reunión virtual de los ministros de Exteriores de la UE este domingo, la alta representante para Política Exterior, Kaja Kallas, ha reiterado, en nombre de los Veintisiete, el llamamiento europeo a desescalar el conflicto y al “pleno respeto del derecho internacional”. Pero la UE se queda corta en condenar un ataque sin respaldo del derecho internacional que, según advierten varios analistas, sienta un “precedente” en otros conflictos, desde Ucrania a, potencialmente, Groenlandia.
“Hacemos un llamamiento a la máxima moderación, a la protección de los civiles y al pleno respeto del derecho internacional, incluidos los principios de la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional humanitario”, señala la declaración conjunta, en la que se subraya que el nuevo conflicto “no debe conducir a una escalada que pueda amenazar a Oriente Próximo, Europa y otras regiones, con consecuencias impredecibles, también en el ámbito económico”. Igual que en las declaraciones en X de la propia Kallas y de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, a lo largo de la jornada, la declaración conjunta no hace mención al ataque estadounidense-israelí y se limita a instar a Irán a que se “abstenga de llevar a cabo ataques militares indiscriminados”. Son “inexcusables”, ha subrayado la estonia.
La división de los socios europeos ante el nuevo conflicto a sus puertas quedó patente, una vez más, este domingo. Tras la reunión de ministros de Exteriores, el español José Manuel Albares, recordaba que “la acción unilateral” de Estados Unidos e Israel “no tiene encaje dentro de la carta de Naciones Unidas y el Derecho internacional, principios y conceptos absolutamente fundamentales para la UE que hay que defender en todo momento”.
Mientras, el canciller alemán, Friedrich Merz, desechaba una condena abierta pese a reconocer también algunas reservas en materia del derecho internacional de la acción contra Teherán. “Este no es el momento de sermonear a nuestros aliados, sino de mantenernos unidos. A pesar de todas las dudas, compartimos muchos de sus objetivos, sin ser capaces de alcanzarlos realmente”, dijo el conservador, quien este martes se reunirá en Washington con el presidente estadounidense, Donald Trump.
Las primeras respuestas comunitarias se han visto marcadas, salvo excepciones como la española o la noruega, por una tibieza rayana en la aquiescencia con un ataque que, una vez más, como ya ha sucedido anteriormente en el Gobierno de Trump, carece del aval de las instituciones internacionales.
Algo que, advierte en un análisis la subdirectora del programa de Oriente Próximo del Council for Foreign Relations (ECFR), Ellie Geranmayeh, conlleva un riesgo importante más allá de las implicaciones regionales del nuevo conflicto. “Permanecer en silencio o mostrarse ambivalente solo transmitiría debilidad a Estados Unidos, Rusia y China y fomentaría un comportamiento similar en el futuro”, escribe.
“Los líderes europeos no están viendo el big picture, la visión de conjunto, e implícitamente están legitimando la erosión del orden legal mundial de posguerra a favor de un sistema de seguridad internacional basado en el derecho del más fuerte”, coincide Kristina Kausch, investigadora senior y representante del think tank German Marshall Fund of the United States (GMFU) en Madrid. Y esto, el iniciar una acción militar con la única intención de cambiar un régimen, como ha sucedido también en Venezuela, sienta un “precedente” que puede beneficiar a China o a Rusia, que “ahí tienen justificación para hacer lo que quieran”, alerta en conversación telefónica.
Tibieza
La percibida tibieza europea ante una nueva acción militar sin autorización internacional también preocupa a otras instituciones. La falta de asertividad europea hace que el Viejo Continente corra peligro de convertirse en un mero convidado de piedra en un nuevo orden mundial donde “los impulsos y el poder de los más fuertes tratan de regir las relaciones entre los Estados”, advirtió el secretario general del Consejo de Europa, Alain Berset.
“El conflicto que se está desarrollando en Irán, Israel y en todo el Golfo es una prueba para determinar si Europa tiene la intención de dar forma al orden emergente o si simplemente se limitará a observar su fragmentación”, dijo el máximo responsable de la organización paneuropea, con sede en Estrasburgo. “La inacción no es prudencia. Es abdicación”, zanjó con inusual dureza el suizo en un comunicado en el que criticó también la forma acrítica con que las capitales e instituciones europeas recibieron la noticia de la muerte del líder máximo iraní, el ayatolá Ali Jameneí, limitándose a indicar que abre una puerta de oportunidad para más libertad en el país persa, como dijeron tanto Von der Leyen como Kallas. Tampoco la captura y traslado a una cárcel en Nueva York del presidente venezolano, Nicolás Maduro, en una operación estadounidense a comienzos de año, desató una condena rotunda de la UE hacia una acción carente de legalidad internacional.
“Como hemos visto con la crisis en Venezuela, esta situación no puede reducirse a una elección binaria entre la condena y el apoyo, independientemente del liderazgo y la naturaleza del régimen en Teherán”, subrayó Berset. “Este mundo no tiene orden legal, solo fuerza y doble moral”, lamentó. “Nadie puede esconderse tras la pretensión de que este orden nunca se ha violado, o de que los poderosos no han impuesto su voluntad cuando les ha convenido. Pero lo que hemos visto en Ucrania, en Gaza, en Venezuela y, de otra forma, en Groenlandia, es un deslizamiento hacia un colapso total de ese orden”, vaticinó.

Que Europa cuenta poco en los planes internacionales estadounidenses ha quedado claro una vez más con el ataque coordinado por Washington e Israel contra Irán. Pocos gobiernos europeos —entre ellos el alemán o el polaco— fueron advertidos previamente de los planes belicistas, de los que la UE como institución no tuvo conocimiento hasta que se produjeron los primeros ataques. Ni la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, supuesta aliada de Trump, conocía la inminencia del ataque: su ministro de Defensa, Guido Crosetto, había viajado el viernes a Dubái para reunirse con su familia y tuvo que volver este domingo en un avión militar. “Francia no fue ni advertida ni está implicada”, reconocía también el presidente francés, Emmanuel Macron, el sábado.
“A nuestros aliados europeos: os habéis vuelto patéticamente blandos y habéis perdido vuestro entusiasmo por enfrentaros al mal, a menos que esté en vuestra puerta”, lanzó en X el senador republicano Lindsey Graham, uno de los más arduos defensores de Trump. “El ‘liderazgo’ europeo es débil, voluble y temeroso de su propia sombra. No entenderían una acción decisiva ni aunque les golpeara en la cara”, replicó al mensaje Chris LaCivita, estratega republicano y codirector de la campaña de Trump que lo llevó a su segundo mandato presidencial hace ahora un año.
La experta del ECFR instó a los europeos a “no prevaricar” y a tomar algunas decisiones rápidas. Es importante, subrayó Geranmayeh en su análisis, “comunicar claramente que se trata de una guerra elegida por Estados Unidos, en contravención de la misma Carta de las Naciones Unidas que los propios europeos han invocado para condenar la invasión ilegal de Ucrania por parte de Rusia e insistir en la soberanía de Groenlandia”.
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