EE UU redobla la presión sobre Irán con el envío de su mayor portaviones, el ‘Gerald Ford’
El buque símbolo del músculo militar de Washington contra el régimen de Maduro zarpará del Caribe para ir a Oriente Próximo


El mayor portaviones de la flota estadounidense, el Gerald Ford, se marcha del Caribe. El buque, el más moderno de su tipo, se dirigirá a Oriente Próximo, después de haber representado durante cinco meses el símbolo más visible de la operación Lanza del Sur en esas aguas, según ha confirmado un alto cargo del Pentágono. Con el argumento de la lucha contra el narcotráfico - y ataques contra supuestas narcolanchas que aún continúan- esa operación acumuló el mayor despliegue de músculo militar en América Latina en décadas frente a las aguas territoriales de Venezuela para presionar al régimen de Nicolás Maduro antes de la intervención estadounidense que lo capturó el 3 de enero.
El Ford, acompañado de su grupo de escolta, llegará a las aguas de Oriente Próximo en momentos en los que Estados Unidos repite el mismo patrón de presión militar, esta vez hacia Irán, con el que la Administración de Donald Trump mantiene negociaciones indirectas para tratar sobre el programa nuclear de ese país.
“Vamos a necesitarlo en caso de no llegar a un acuerdo (con Irán). Si llegamos a un acuerdo, acortaremos su misión y se marchará”, ha declarado este viernes el presidente estadounidense, Donald Trump, antes de emprender viaje a Fort Bragg, en Carolina del Norte, precisamente para saludar a los militares que participaron en la intervención en Venezuela. “Ya hay otro portaviones allí. Si nos llega a hacer falta, tendremos una fuerza grande, muy grande”, ha reiterado. También ha renovado su advertencia a Teherán: “Creo que las negociaciones tendrán éxito. Si no, será un muy mal día para Irán, un día pésimo”.
La tripulación del Ford recibió el aviso de su nuevo destino el pasado jueves, según han indicado altos cargos militares que hablaron bajo la condición del anonimato. El buque se sumará a un despliegue que ya incluye otro portaviones, el Abraham Lincoln, que llegó hace dos semanas a las aguas que supervisa el Comando Central, responsable de las fuerzas estadounidenses en Oriente Próximo.
Trump había indicado a comienzos de esta semana que iba a enviar un segundo portaviones a la zona, como medida de presión hacia Irán, aunque no había precisado cuál tenía en mente. “Tenemos una Armada que se dirige hacia allá, y es posible que vaya otra más”, había declarado el presidente estadounidense el martes, en una entrevista concedida al digital Axios.
Con la partida del Ford, la flotilla estadounidense en el Caribe vuelve a los niveles previos a septiembre del año pasado. Pero el Comando Sur, responsable de las operaciones militares estadounidenses en América Latina, sostiene que su capacidad de respuesta en la zona se mantiene -Trump ha advertido a la presidenta en funciones de Venezuela, Delcy Rodríguez, de un destino “peor” que el de Maduro si no sigue las instrucciones de Washington- y continuarán las operaciones contra las supuestas narcolanchas.
“Aunque nuestra postura de fuerza evoluciona, nuestra capacidad operativa permanece igual. Las fuerzas del Comando Sur siguen completamente listas para proyectar poderío, defenderse y proteger los intereses de Estados Unidos en la región”, ha declarado su portavoz. “A las órdenes del presidente y del secretario (de Defensa, Pete Hegseth) mantendremos nuestras operaciones para contrarrestar actividades ilícitas y agentes malignos en el hemisferio occidental”, sostiene.
El Ford lleva movilizado desde el pasado 24 de junio, cuando zarpó de la base naval de Norfolk (Virginia) para lo que iba a ser una misión en Europa, pero en septiembre recibió órdenes de cambiar su ruta para dirigirse al Caribe. Tras las nuevas órdenes, su tripulación no regresará a su puerto de origen al menos hasta finales de abril o mayo, casi un año después de su partida. Su nueva misión retrasa de nuevo los planes pendientes desde el año pasado para someterlo a una puesta a punto y una serie de reparaciones en Norfolk, la mayor base naval del mundo.
Una delegación estadounidense mantuvo una ronda de negociaciones indirectas en Mascate (Omán) con representantes iraníes y acordaron volver a mantener contactos próximamente, aunque hasta el momento no se ha fijado una fecha concreta y ambas partes mantienen enormes distancias en sus posiciones.
Washington exige que Teherán entregue su uranio enriquecido, limite el alcance de sus misiles para que no puedan alcanzar a Israel y retire su patrocinio a grupos radicales islamistas en la región. Por su parte, la República Islámica se niega rotundamente a incluir su programa de misiles balísticos en las negociaciones, al considerar que esos proyectiles constituyen su último elemento disuasorio contra Israel, tras los ataques israelíes y estadounidenses durante 12 días el pasado junio que dejaron muy dañadas las instalaciones de su programa nuclear.
El envío del Ford a Oriente Próximo se ha producido casi al mismo tiempo que Trump se reunió en la Casa Blanca con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, este miércoles. El israelí había viajado a Washington de urgencia para presionar al estadounidense para que obligara a Irán a aceptar sus términos o lanzar un ataque. Finalmente, y tras dos horas y media de conversaciones, el republicano reveló que de momento mantendría la apuesta por la vía diplomática y las negociaciones con Teherán continuarán.
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