Trump sopesa acciones en Irán en apoyo de los manifestantes
El presidente de Estados Unidos evaluará distintas opciones con su equipo en una reunión el martes, según ‘The Wall Street Journal’


¿Después de Venezuela, Irán? Donald Trump da cada vez más indicios de que se plantea algún tipo de acción en el país donde ya atacó en junio pasado para golpear instalaciones de su programa nuclear. Mientras este fin de semana amenazaba en redes sociales con “ayudar” en favor de la “libertad” en Irán, su Gobierno sopesa distintas opciones para una posible intervención. Según el periódico The Wall Street Journal, el presidente participará el martes en una sesión informativa con su equipo de seguridad nacional en la que sus asesores le propondrán posibles respuestas.
Aunque las protestas en Irán estallaron a finales de diciembre, el presidente estadounidense se ha ido pronunciando con declaraciones cada vez más tajantes desde la víspera de la operación militar estadounidense en Caracas y sus alrededores el pasado día 3. Envalentonado por el éxito de aquella acción relámpago, durante la que secuestró al presidente venezolano Nicolás Maduro, deja claro que se plantea muy en serio la posibilidad de intervenir en favor de los manifestantes movilizados primero contra la situación económica y ahora contra el régimen iraní. Mientras, las autoridades iraníes advierten de que reprimirá “con la mayor fuerza” unas protestas donde ya han muerto cientos de manifestantes.
En un mensaje en su red social, Truth, el sábado, Trump escribía un texto tan breve como ominoso. “Irán pone la vista en la LIBERTAD, quizás como nunca antes. ¡Estados Unidos está dispuesto a ayudar!”. Era su segunda advertencia sobre las protestas en menos de 24 horas: en declaraciones durante una reunión con empresarios petroleros en la Casa Blanca para tratar sobre el sector energético en Venezuela, advertía a Teherán contra cualquier intento de reprimir a los movilizados.
“Si empiezan a matar a la gente como han hecho en el pasado, nos implicaremos. Les golpearemos muy duro donde duele. Y eso no quiere decir mandar tropas, quiere decir golpearles donde duele”, declaraba entonces. “Irán está metido en un buen lío”, aseguraba. Trump se encuentra este fin de semana en su residencia privada de Mar-a-Lago, en Florida, y tiene previsto regresar a Washington esta misma noche para una semana en la que también cuenta, entre otras actividades, con recibir en la Casa Blanca a la líder de la oposición venezolana, María Corina Machado.
Según el Journal, el inquilino de la Casa Blanca tiene previsto tratar en la sesión del martes sobre una posible serie de pasos, que oscilarían desde ataques militares o ataques cibernéticos contra instalaciones militares a la imposición de nuevas sanciones económicas contra el régimen y a un mayor apoyo de las voces de la oposición en redes sociales. Otros medios apuntan que Trump ya ha mantenido en los últimos días una serie de conversaciones similares, aunque aún no ha tomado una decisión definitiva.
El secretario de Estado, Marco Rubio, conversó por teléfono el sábado con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, una de las voces más insistentes en favor de medidas punitivas contra el régimen de los ayatolás en Teherán, según el periódico The New York Times. Los dos políticos abordaron la situación en Irán y la guerra en Gaza. La conversación continuaba el encuentro mantenido en diciembre entre el dirigente israelí y el propio Trump en la residencia privada del estadounidense en Florida, Mar-a-Lago, donde ambos trataron sobre el programa nuclear iraní.
Estados Unidos “apoya al valiente pueblo de Irán”, escribía el sábado en redes sociales Rubio, el factótum de la diplomacia estadounidense, que combina el cargo de secretario de Estado, consejero de Seguridad Nacional y la coordinación de la tutela estadounidense al gobierno de Venezuela, entre otros cargos. El viernes, el Departamento de Estado se había sumado también a las advertencias. En la red social X colgaba un vídeo en el que mostraba escenas de los bombardeos en Venezuela, acompañado del mensaje “No juegues con el presidente Trump. Cuando dice que va a hacer algo, lo hace”.

Las manifestaciones en Irán comenzaron el pasado diciembre como reacción a la devaluación de la moneda local, el rial. Desde entonces se han disparado para exigir cambios en el régimen, que recurre a la mano dura y sostiene, como declara su líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, que “no se echará atrás”.
Según varias ONG, las protestas ya han dejado varios centenares de muertos y miles de detenidos. La organización estadounidense de derechos humanos HRANA declara haber verificado la muerte de 490 manifestantes y 48 agentes de seguridad, mientras el número de detenidos después de dos semanas de disturbios supera ya los 10.600.
El presidente del Parlamento iraní, Mohamed Baqer Qalibaf, ha advertido el domingo de que si su país resulta finalmente atacado por Estados Unidos, Teherán podría responder con golpes contra Estados Unidos, Israel y rutas comerciales marítimas clave.
Estados Unidos ya atacó a Irán en junio, cuando la operación Martillo de Medianoche bombardeó las principales instalaciones del programa nuclear de ese país de Oriente Próximo. Al explicar aquella acción, Trump hizo suyo el argumento de Netanyahu, que repetía a diestro y siniestro que Teherán se encontraba a un paso de hacerse con la bomba nuclear. Era un argumento que los propios servicios de inteligencia de Estados Unidos habían descartado: en marzo, la directora nacional de inteligencia, Tulsi Gabbard, había declarado ante el Congreso que Teherán no buscaba fabricar armas nucleares. “Se equivoca”, había respondido Trump.
Una nueva acción de Estados Unidos en Irán se arriesga a desencadenar un efecto contrario al esperado, y fomentar una ola de nacionalismo entre la población que arrope al régimen, en lugar de provocar su caída. En Irán aún no se olvida la intervención de Washington en 1953, cuando un golpe alentado por la CIA derrocó al primer ministro Mohammad Mossadegh, democráticamente elegido. Mossadegh había anunciado planes para nacionalizar el sector petrolero iraní, dominado por las empresas estadounidenses, e invertir los ingresos en el desarrollo nacional. La muerte del primer ministro abrió la puerta al régimen del shah Mohamed Reza Pahlevi, depuesto por la revolución islámica del ayatolá Jomeini en 1979.
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