El ‘Washington Post’ inicia una oleada de despidos que afectará a las áreas de deportes, internacional y local
La dirección planea enfocarse en la información nacional y política


The Washington Post, uno de los principales diarios estadounidenses, ha anunciado este miércoles una ronda generalizada de despidos en su redacción. Los recortes supondrán la supresión de la sección de deportes, así como la reducción de las coberturas internacionales, con una disminución de los corresponsales internacionales y los enviados especiales a otros países.
El editor ejecutivo del rotativo, Matt Murray, anunció los recortes a primera hora de la mañana de este miércoles a través de una videoconferencia con el personal. Enmarcó la decisión dentro de un “reinicio del plan estratégico” de la compañía para posicionarse mejor ante el futuro.
“Hoy, el Washington Post está implementando diversas medidas en toda la empresa para asegurar nuestro futuro”, aseguró Murray, según una grabación a la que ha tenido acceso The Guardian.
Murray comunicó a los trabajadores que recibirían correos electrónicos informándoles si seguían en su puesto o, por el contrario, eran despedidos.
La compañía no precisó el número total de despidos, aunque Murray reconoció que serían “significativos”. Pero sí explicó que se verán afectadas numerosas secciones. El plan consiste en poner el acento en la información política y nacional. Así como impulsar el contenido de negocios y salud.
Murray anunció el cierre de la sección de Deportes, aunque algunos de sus periodistas se reubicarán en la sección de reportajes que mantendrá la información sobre la cultura deportiva. Además de la sección de deportes, también se suprimirá la de libros.
El departamento de información local del área de Washington D. C. sufrirá una reestructuración para aligerar costes, informó Murray al personal. El ejecutivo admitió que el plan de ajuste supondrá un golpe para el sistema de noticias de un periódico conocido por sus grandes exclusivas, como las del Watergate o los Papeles del Pentágono sobre la guerra de Vietnam, en los años sesenta.
“Todos reconocemos que las medidas que estamos tomando hoy serán dolorosas, sobre todo, por supuesto, para quienes se ven directamente afectados, pero para todos”, prosiguió el ejecutivo, al tiempo que remarcó: “Sé que el reinicio será un shock para el sistema y planteará algunas preguntas para todos”.
The Washington Post fue fundado en 1877. Sus inicios fueron complicados hasta que Eugene Meyer, un acaudalado financiero, lo compró en 1933. Desde entonces permaneció en las manos de la familia Graham, el apellido de su yerno e hija. Fueron los años de la época gloriosa, la de las grandes exclusivas y reportajes que le brindaron hasta 76 premios Pulitzer por la calidad de los trabajos. Pero en 2013 el magnate tecnológico Jeff Bezos, fundador de Amazon, compró el viejo periódico por 250 millones de dólares.
Bezos contrató a decenas de ingenieros e informáticos para tratar de simplificar el trabajo periodístico, pero las cifras no resultaban. El diario comenzó a alejarse de sus lectores tradicionales. A finales de 2023 hubo una ronda de despidos por la que salieron del diario unos 250 empleados, la mayor parte de las áreas que no estaban directamente relacionadas con la redacción. Esta vez es diferente. Los recortes afectarán al corazón del periódico.
“Tan solo en los últimos tres años, la plantilla de The Post se ha reducido en aproximadamente 400 personas. Continuar eliminando puestos de trabajo solo debilita al periódico, ahuyenta a los lectores y socava la misión de The Post: exigir responsabilidades al poder sin miedo ni favoritismos y proporcionar información crítica a comunidades de toda la región, del país y del mundo", señala el sindicato del periódico, que agrupa a más de 700 trabajadores de diferentes áreas de la cabecera.
La redacción llevaba varias semanas esperando los despidos desde que la dirección decidió retirar la cobertura para los Juegos Olímpicos de Invierno en Italia. Tras hacerse público, la dirección reconsideró la decisión y decidió enviar un equipo más reducido de lo habitual en este tipo de coberturas.
Ante los persistentes rumores, varios corresponsales extranjeros del diario enviaron cartas a la dirección y a Jeff Bezos, quien en los últimos meses ha visibilizado su acercamiento al presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Durante la campaña electoral entre Donald Trump y Kamala Harris, Bezos pidió al periódico que no se posicionara editorialmente en contra de una larga tradición del diario. Pocas semanas después de la investidura de Trump, Bezos envió una carta a sus empleados informándoles de un cambio en la sección de Opinión: “el Post dará prioridad a las libertades personales y el libre mercado", les dijo. La decisión de retirar el editorial de apoyo a Harris le costó la cancelación de más de 200.000 suscripciones. Bezos fue uno de los magnates tecnológicos que estuvo en la ceremonia de juramento de Trump en el Capitolio. También fue uno del selecto grupo de invitados que asistió a la premier que la Casa Blanca celebró para proyectar el documental de Melania, la primera dama.
Los periodistas de The Washington Post no dudaron en señalar: “Si Jeff Bezos ya no está dispuesto a invertir en la misión que ha definido a este periódico durante generaciones y a servir a los millones de personas que dependen del periodismo de The Post, entonces The Post merece un administrador que sí lo esté“.
El sindicato de periodistas de la región Washington-Baltimore emitió un comunicado condenando “enérgicamente los despidos anunciados en The Washington Post”. La organización, que representa a más de 3.300 reporteros de la ciudad, manifiesta que “estos recortes representan un nuevo golpe para una redacción que ya ha llegado al límite de sus posibilidades y un perjuicio para los lectores que confían en The Post para un periodismo riguroso e independiente”.
La prensa tradicional está recibiendo constantes ataques desde que Trump regresó a la Casa Blanca. Martin Baron, exdirector del The Washington Post, advirtió hace unos meses de la situación: “Estados Unidos ha sido un modelo de libertades, pero ya no lo somos. El periodismo independiente ha perdido el apoyo vital del país, y este es un indicio de que hemos perdido nuestra alma. Ya no doy por sentada la libertad de prensa en Estados Unidos”.
Trump ha interpuesto demandas millonarias contra varias cadenas de televisión y ha amenazado a los diarios tradicionales con denunciarlos. The Washington Post no es ajeno a los ataques. El mandatario republicano menospreció públicamente el atroz asesinato de Jamal Khashoggi, reportero de la cabecera, ha restringido el acceso de la prensa al Pentágono y amedrenta a los periodistas críticos. “Es una vergüenza. Nunca pensé que iba a escuchar hablar a un presidente así”, lamentó Baron durante una conferencia en Barcelona.
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