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EEUU, Rusia y Ucrania acuerdan ampliar unas negociaciones “productivas” en Abu Dabi a este sábado

El nudo gordiano de las conversaciones es el futuro de Donbás. Los enviados especiales de Putin y Trump hablan de negocios en una reunión paralela

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Primer día de la reunión en Abu Dabi, con la retirada ucrania del Donbás como "condición muy importante" para Rusia
El presidente de Emiratos Árabes Unidos, Mohamed bin Zayed Al Nahayan, recibe este viernes a las delegaciones de Rusia, Ucrania y Estados Unidos Foto: Ryan Carter/UAE Presidential Cou (via REUTERS)

Las primeras negociaciones trilaterales entre Rusia, Ucrania y Estados Unidos se han celebrado este viernes en la capital de Emiratos Árabes Unidos bajo un estricto secretismo. La ubicación de las conversaciones no ha trascendido y ningún medio ha sido testigo de un nuevo intento de la administración Trump por poner fin a la guerra como sea. Según la Casa Blanca, han sido “productivas” y el encuentro proseguirá este sábado. El presidente ucranio, Volodímir Zelenski, declaró que el futuro de Donbás “es la clave”, mientras que Rusia se aferraba a unas supuestas concesiones de Donald Trump a Vladímir Putin en su encuentro de Alaska del año pasado. En paralelo, los representantes de Washington y Moscú han mantenido otra reunión a solas para discutir de “cooperación económica bilateral”.

“Se ha hablado sobre los parámetros para el fin de la guerra. Ya se debería tener al menos algunas respuestas de Rusia y, lo más importante, Rusia debería estar lista para poner fin a la guerra que ella misma inició”, ha manifestado Zelenski durante el transcurso del encuentro.

Sin embargo, Moscú no cede en sus exigencias. “La postura de Rusia es bien conocida: las fuerzas armadas ucranias deben abandonar Donbás. Esta es una condición muy importante”, ha declarado por su parte el portavoz de Putin, Dmitri Peskov.

Una fuente de la agencia rusa Tass remarcó que “nadie ha dado un portazo” en esta reunión. Las conversaciones trilaterales, a diferencia de encuentros anteriores, han tenido un marcado perfil técnico y militar. La delegación rusa la encabezaba Ígor Kostyukov, jefe de la Dirección General del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas Rusas (GRU), mientras que la comitiva ucrania era liderada por su secretario del Consejo de Seguridad Nacional, Rustem Umerov.

El alto cargo ucranio confirmó que las conversaciones seguirán este sábado y anunció la incorporación del jefe del Estado Mayor, Andrii Hnatov. “[La reunión] estuvo enfocada en los parámetros del final de la guerra y la lógica del proceso posterior de negociación con el objetivo de avanzar hacia una paz digna y duradera”, ha explicado Umerov.

Uno de los principales escollos de las negociaciones son las exigencias territoriales de Rusia. El nuevo relato de Moscú es que Trump y Putin llegaron a un entendimiento en su cumbre de Alaska en agosto del año pasado, lo que ahora llama “fórmula Anchorage”, según la cual Ucrania entregaría a Rusia las regiones completas de Donetsk y Lugansk, y el conflicto se congelaría en las provincias de Jersón y Zaporiyia a la espera de un acuerdo de paz definitivo.

Según contó este viernes la agencia Reuters basándose en una fuente del Kremlin, la delegación rusa ha puesto sobre la mesa de Abu Dabi la supuesta “fórmula Anchorage”.

Sin embargo, pese al supuesto entendimiento que proclama ahora Moscú, las relaciones entre la Casa Blanca y el Kremlin se han enfriado después de aquella cita de Alaska. Aunque la administración Trump elaboró un primer borrador de plan de paz basado en las demandas rusas, posteriormente consensuó una hoja de ruta con Kiev, que rechaza Moscú porque garantizaría la futura independencia ucrania. Además, el nuevo Gobierno estadounidense sancionó a las dos mayores petroleras rusas. Estos desencuentros se tradujeron en una reunión sin avances sobre los borradores de paz entre Putin y el enviado especial de Trump, Steve Witkoff, en diciembre.

En estos casi cinco meses Rusia ha mantenido la iniciativa en el frente con unos lentos avances a costa de miles de bajas, aunque no ha logrado ocupar su principal objetivo ahora, Pokrovsk, ciudad de Donetsk que ha dado por conquistada varias veces. Y aún le quedaría un largo avance para tomar el 20% restante de una región fortificada por Kiev.

Ucrania, por su parte, resiste pese al enorme daño provocado en su sistema energético por los bombardeos rusos, la prometida ayuda militar occidental que nunca llega, y el elevado número de deserciones en su ejército.

Kiev había denunciado esta semana que sus instalaciones eléctricas estaban indefensas debido al desabastecimiento de munición, y en su intervención de este viernes Zelenski ha anunciado un acuerdo con Trump en Davos para recibir nuevos misiles para sus baterías antiaéreas Patriot.

El diario Financial Times también publicó en vísperas del encuentro que Kiev y Washington propondrían a Moscú una tregua limitada en los ataques rusos contra las infraestructuras energéticas a cambio de no dañar sus refinerías ni los petroleros de su flota fantasma.

Según la agencia rusa Tass, otra de las cuestiones abordadas en el encuentro de Abu Dabi ha sido la creación de una zona desmilitarizada en el este de Ucrania. La idea fue planteada a finales del año pasado, aunque el asesor jefe del gabinete de Zelenski, Mijailo Podoliak, remarcó que era “una discusión teórica”, no una propuesta.

Además del rechazo de Putin a una tregua en Donbás, otro de los obstáculos aquí es que Kiev, de aceptar la propuesta, exige que Rusia retire no solo sus fuerzas armadas, sino también las tropas de su Guardia Nacional, un híbrido de policía y ejército paralelo que solo responde ante Putin y dispone de artillería y vehículos de combate pesados.

Al margen de las conversaciones sobre la guerra, Abu Dabi ha acogido este viernes otro encuentro totalmente enfocado en los negocios que pueden hacer el Kremlin y la Casa Blanca.

Kirill Dmitriev, director del Fondo Ruso de Inversión Directa y amigo de la familia de Putin, y el empresario estadounidense Steve Witkoff, amigo y enviado especial de Trump, han continuado en el país árabe las conversaciones que han mantenido tanto en el Foro Económico Mundial de Davos como en Moscú estos últimos días con la compañía del yerno del dirigente norteamericano, Jared Kushner, y el jefe de su chiringuito paralelo a la ONU, la Junta de la Paz, Josh Gruenbaum.

Poco ha trascendido sobre los negocios que están haciendo al margen de la guerra los entornos de Trump y Putin. El líder ruso ha propuesto pagar los mil millones de dólares de su suscripción a la Junta de la Paz con activos rusos congelados por Washington. Pese a ser fondos inmovilizados con las sanciones por la invasión rusa de Ucrania, Trump ha dado su beneplácito a esta nueva ruptura de todas las reglas. “Es su dinero”, ha zanjado el presidente de la mayor superpotencia del mundo.

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