Rusia y Ucrania se citan hoy en Abu Dabi tras una reunión “beneficiosa” entre Putin y el enviado de Trump
Moscú reitera que “la retirada de las tropas ucranias de Donbás” es una condición importante para alcanzar una solución tras casi cuatro años de guerra


Rusia y Ucrania se sentarán a negociar cara a cara este viernes, y posiblemente este sábado, ante la mirada escrutadora de la Administración Trump. El presidente ruso, Vladímir Putin, ha dado el visto bueno a la propuesta de un encuentro trilateral en Abu Dabi (Emiratos Árabes Unidos) ante el enviado especial de Donald Trump, Steve Witkoff, en unas largas negociaciones esta pasada noche. “La reunión del Kremlin ha sido beneficiosa en todos los sentidos tanto para Rusia como para Estados Unidos”, ha manifestado a su conclusión el asesor de política exterior de Putin, Yuri Ushakov. El presidente ucranio, Volodímir Zelenski, ha señalado que la cuestión de la región de Donbás (Donetsk, Lugansk) “será clave” en las negociaciones.
Según el diplomático ruso, Moscú y Washington han acordado seguir manteniendo “estrechos contactos sobre Ucrania y otros temas” en su primer encuentro bilateral tras la captura del presidente de Venezuela y socio de Rusia, Nicolás Maduro, y la agresiva aproximación de Trump a la isla danesa de Groenlandia, territorio de un aliado de la OTAN.
Poco antes de la medianoche local aterrizaron en Moscú el enviado especial de Donald Trump, el yerno del presidente estadounidense, Jared Kushner, y el director de su Junta de Paz, Josh Gruenbaum, un organismo paralelo a la ONU impulsado por la Casa Blanca para dirigir la construcción de rascacielos en la arrasada franja de Gaza. Por el lado del Kremlin participaron el asesor de Exteriores de Putin, el veterano Yuri Ushakov, y el jefe de su fondo soberano, Kirill Dmítriev, enviado especial y conocido de la familia del presidente ruso.
Las negociaciones acabaron pasadas las tres de la mañana (dos horas menos en la España peninsular), tras extenderse casi cuatro horas. El que fuera el séptimo encuentro entre Putin y Witkoff fue relativamente más corto que su cita de cinco horas de diciembre.
El diario Financial Times adelantó que Washington y Kiev pondrán sobre la mesa del emirato “un alto el fuego limitado”. Según el diario británico, Rusia detendría sus bombardeos contra la infraestructura energética de Ucrania, y su rival cesaría sus ataques contra las refinerías y los petroleros de la flota fantasma rusa. Es decir, un respiro para la población ucrania, donde cientos de miles de personas están afrontando un invierno a temperaturas extremas bajo cero sin calefacción, y algo de alivio para las depauperadas arcas rusas. Sin embargo, el Kremlin no ha comentado en público en ningún momento ninguna posible tregua.
Putin no tiene intención de hacer concesiones. “Sin una resolución de la cuestión territorial, es imposible esperar una solución a largo plazo en Ucrania. Rusia continuará persiguiendo los objetivos de su operación militar especial hasta que se alcance una solución a la disputa territorial entre Rusia y Ucrania mediante la fórmula de Anchorage”, ha manifestado Ushakov en referencia al encuentro que mantuvieron Trump y Putin en Alaska en agosto del año pasado.
Pocos detalles han trascendido de la cumbre de ambos mandatarios de Alaska, aunque Moscú se aferra a que el dirigente norteamericano habría accedido a presionar a Ucrania para que haga concesiones territoriales a Moscú, que exige las provincias enteras de Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia, además del desarme de Kiev.
El portavoz de Putin, Dmitri Peskov, ha subrayado este viernes que Kiev debe abandonar a su suerte estas dos primeras regiones. “Para Rusia, la retirada de las tropas ucranias de Donbás es una condición importante para alcanzar una solución”, ha manifestado el alto cargo antes de apuntar que las conversaciones de Abu Dabi pueden extenderse al sábado “si es necesario”.
La cuestión es que tras la cumbre de Anchorage (Alaska) circuló que Putin y Trump habrían consensuado la entrega de Donbás completa a Rusia y la congelación del conflicto en Jersón y Zaporiyia como paso previo a una paz supuestamente definitiva.
Kiev no quiere renunciar al 20% del territorio que aún controla en Donetsk, donde viven cientos de miles de ucranios y que ha servido como una barrera defensiva formidable contra el ejército ruso. Además, Ucrania reclama la protección de Washington a cambio de firmar la paz con el invasor. Según Zelenski, las garantías de seguridad de Estados Unidos ya están acordadas y solo falta que Trump diga hora y sitio para firmarlas.
Según Ushakov, la reunión del Kremlin de este jueves se centró en conocer la hoja de ruta que han consensuado Estados Unidos, Ucrania y Europa después de aquella cumbre de Alaska y que dejaría una Ucrania con un ejército potente sin renunciar a los territorios que exige Moscú.
La delegación rusa de Abu Dabi, compuesta por militares, la encabezará el jefe de los servicios de inteligencia del ejército ruso (GRU), Ígor Kostiukóv. El Directorio Principal del Alto Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Rusia (GRU) es uno de los diferentes sistemas que pueblan la constelación del espionaje ruso junto con el Servicio Federal de Seguridad (FSB) y el Servicio de Inteligencia Exterior (SVR).
Zelenski se había reunido con Trump horas antes del encuentro de Moscú. El mandatario europeo anunció a su conclusión un encuentro a tres bandas con Estados Unidos y Rusia en Abu Dabi el viernes y sábado, 23 y 24 de enero.
El presidente ruso también mantuvo otra reunión este jueves por la mañana con el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas. “Solo el establecimiento y el funcionamiento pleno de un Estado palestino pueden conducir a una solución duradera del conflicto en Oriente Próximo”, manifestaba Putin mientras Trump presentaba en Davos su Junta de Paz.
El líder norteamericano presumía del órgano paralelo a la ONU que él mismo liderará indefinidamente, apoyado por las monarquías de Oriente Próximo y rechazado por Europa, mientras Kushner anunciaba un proyecto para reconstruir Gaza como un resort turístico sobre lo que fueron las casas de decenas de miles de personas asesinadas.
“Quizás hayan oído que estamos dispuestos a aportar mil millones de dólares a este nuevo organismo para apoyar al pueblo palestino”, dijo Putin a Abbas antes de matizar que su aportación, exigida por Trump a todos los países que quieran la membresía indefinida, tiene trampa. “Lo haremos con nuestros activos congelados en Estados Unidos por la administración anterior”, explicó el mandatario ruso en un claro desafío al espíritu de las sanciones impuestas por su invasión de Ucrania. Sin embargo, a Trump no pareció importarle nada y calificó la propuesta como “muy interesante”.
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