Aquilino Gonell, policía del Capitolio: “Si no hubiera sido por la policía, Estados Unidos sería ahora una dictadura”
El sargento de policía, que defendió a los congresistas durante el ataque de una turba de alborotadores al Congreso, denuncia el olvido de aquel episodio que puso en riesgo la democracia de Estados Unidos


Hay héroes anónimos que se juegan la vida por los demás. Aquilino Gonell, un exsargento de policia de 46 años, lo hizo el 6 de enero de 2021. Ese día, una marabunta de fanáticos seguidores de Donald Trump trató de asaltar el Capitolio de los Estados Unidos, el símbolo de la soberanía del pueblo. Ese día, Gonell, nacido en la República Dominicana, se encomendó a Dios para defender a los congresistas demócratas y republicanos que estaban en el Capitolio, donde estaba destinado. Los legisladores se disponían a validar los votos electorales para confirmar la victoria de Joe Biden sobre el controvertido promotor inmobiliario neoyorquino en las elecciones celebradas dos meses antes. Ese día, este sargento de policía que emigró con 12 años a los suburbios de Nueva York sin saber inglés, dejó atrás la vida por la que había luchado hasta entonces. Ese mismo día, uno de los más negros de la historia de Estados Unidos, Gonell fue golpeado con astas de banderas, con muletas, pateado y zarandejado hasta causarle heridas de las que ha tardado años en recuperarse.
“Que el presidente del país (Donald Trump) niegue lo que pasó y trate de reescribir la historia, es una cosa que me atormenta y agrava mi herida moral”, cuenta Gonell durante una larga conversación telefónica con EL PAÍS. “Si no hubiera sido por las acciones que policías como y mis compañeros llevamos a cabo, Estados Unidos sería hoy una dictadura, en lugar de una democracia, como la que espero que continue siendo después de esta nube negra, que está gobernando el país”.
Cuando se cumplen cinco años del ataque al Capitolio, el sargento Gonell prefiere salir del país para alejarse de los recuerdos que le siguen atormentando. Ha viajado a Colombia para pasar unos días con su esposa. Vive en Virginia, a una media hora en coche de Washington, donde el Capitolio aún se erige como símbolo de la libertad. Gonell escribió un libro, Escudo Americano, emotivo y estremecedor, donde relata su experiencia.
“Fuí agredido por más de 40 personas, tenía la cara cubierta de sangre”. El ataque de la turba se prolongó cinco horas. Durante ese tiempo, Gonell pensó que iba a morir. Creyó que no volvería a ver a su familia. Las agresiones le dejaron heridas de gravedad en un pie, un hombro y una mano, pero lo peor fue el trauma psicológico que aún le acompaña al recordar aquel episodio.

Pregunta. ¿Volvería a hacerlo? ¿Volvería a jugarse la vida?
Respuesta. Sí, no tengo dudas. Si estuviera en la misma situación, haría lo mismo otra vez. Cumplí con mi deber. Hay cosas que uno no puede controlar. Bajo mi conciencia y los ojos de dios hice lo correcto. Son ellos los que tendrán que rendir cuentas más adelante, por su cobardía, por su falta de lealtad al país y por el daño que han causado al no hacer lo correcto.
Gonell cuenta que fue el primero de su familia en terminar la escuela secundaria. Su padre era taxista en Brooklyn y no tenía mucho dinero para pagarle la univeridad. Así que se alistó en el ejército para pagarse la carrera. “Lo que experimenté defendiendo en el Capitolio fue peor que el combate que viví en Irak”, dijo en un artículo publicado en The New York Times con motivo del cuarto aniversario del asalto al Capitolio. Ahora está retirado por las lesiones, que le incapacitaron para el trabajo como agente. Sobrevive con una pensión que representa el 40% del sueldo que cobraba como sargento de policía en el Capitolio. “También he perdido mucho financieramente”, lamenta. A algunas de las personas que murieron tratando de agredir a los legisladores, las autoridades les han concedido una indemnización millonaria. Gonell ha tenido que lanzar una campaña para solicitar donaciones porque no llega a final de mes.
P. Qué pasó ese día.
R. Me cuesta recordarlo. Tengo un trauma. Ahora dicen que no paso nada, que nada pasó. Yo tengo algunas preguntas. Cuándo dicen que nada paso, a quién se refieren. ¿A ellos? A los funcionarios electos del Gobierno no les pasó nada. Fue a nosotros, los policías.
P. ¿Sigue recibiendo amenazas o insultos?
R. Sí. Cada vez que publico algo en redes. Cumplí con mi deber. Hice lo que bajo mi autoridad yo tenía que hacer. Defendí, protegí y salvé vidas ese día. Las vidas de los funcionarios electos, los que hoy en día, en vez de halagar a la policía, nos usan para atacarnos.
Durante aquella jornada murieron nueve personas como consecuencia de la embestida de cientos de extremistas y conspiranoicos que se creyeron la versión de Trump. El republicano sigue diciendo hoy en día que le robaron aquellas elecciones, pese a que no hay una sola prueba que lo demuestre, más bien al contrario. Uno de los policías que acompañaban a Gonell, el agente Brian Sicknick falleció esa jornada como consecuencia de los dos derrames cerebrales que sufrió al ser rociado por un aerosol químico. Otro de los agentes fue quemado tras recibir descargas eléctricas, lo que le causó una lesión cerebral. Otros cuatro policías heridos durante los disturbios se suicidaron en los meses siguientes.
P. ¿Hay margen para el perdón o la reconciliación después de aquello?
R. No. No creo. Una de las razones para decir que no es que esas personas, que fueron indultadas, la primera reacción que tuvieron fue tratar de buscar represalias contra mí, contra mis compañeros. Esas personas no quieren la reconciliación del país. Se han vuelto más desafiantes. Han tratado de intimidar y agredirnos. Intimidan a otros políticos electos o funcionarios que te hacen dudar que sea posible una reconciliación nacional algún día mientras esté este presidente.
Gonell no quiere recordar cómo fue aquel día. Sufrió un fuerte estrés postraumático del que arrastra secuelas. Ese trauma se agrandó cuando Donald Trump ganó las elecciones para regresar a La Casa Blanca.
P. ¿Qué sintió?
R. Ese día tuve diferentes emociones. Pensé ‘para qué arriesgué mi vida si al fin y al cabo la persona responsable de esto, la que mintió, la que lo planeó todo, le han creído’. Han creído más a los mentirosos que a nosotros, que fuimos los que defendimos el Capitolio. No creo que esa persona mereciera ser elegida. No debería haber vuelto a ser presidente. Traté de avisar a la gente. Hablé con las personas que no podían entender lo que pasó. Lo hablé en inglés y en español. A pesar de todas las cosas que hice, porque sentía que era mi deber, una extensión de mi servicio, decirles la verdad a las personas, a pesar de eso aquí estamos otra vez. Les dije: ‘tengan cuidado, una segunda etapa del caos del huracán Trump no será bueno para nosotros, no será bueno para el país, no será bueno para la democracia’. Y ya ves.

P. Pero le volvieron a votar.
R. Los padres fundadores de la Nación nunca previeron una situación así: que el presidente de los Estados Unidos algún día iba a tomar represalias contra su propio gobierno cuando no lograra ganar las elecciones, tampoco imaginaron que la población le siguiera pese a eso. Lo peor son los funcionarios electos, que saben cómo son las cosas, que vivieron aquello, que han visto las evidencias y que por convivencia política, por temor a represalias, por miedo a que le pongan un rival en su elección, no se han opuesto.
Si no hubiera sido por los policías, Estados Unidos sería hoy una dictadura, en lugar de una democracia
Durante los cuatro años del mandato del demócrata Joe Biden se celebró una comisión en el Congreso para investigar los hechos, se inició una investigación policial y se puso en marcha un proceso judicial. Una comisión de la Cámara de Representantes publicó su investigación en un prolijo documento en el que documentó que “un solo hombre urdió un plan de varias partes para revocar las elecciones presidenciales de 2020″. Y aportó varias evidencias que echaban por tierra la teoría de la conspiración sobre el supuesto robo demócrata de aquellas elecciones.
P. ¿Los congresistas no les apoyaron?
R. Muchos legisladores republicanos suelen decir que apoyan a la policía, que son defensores de la ley y de las reglas. Pero nos dan la espalda pese a que nosotros hicimos todo lo que fue necesario para salvarles la vida. Todo lo que se requirió de nosotros lo hicimos. Ahora nos critican por eso, pero el 6 de enero, cuando la turba estaba detrás de ellos, persiguiéndolos, queriendo cazarlos, asaltando el Capitolio salón por salón, ese día ellos tenían pánico y se morían de medo. Trataban de salvar su pellejo. Eso, a ellos, ya se les ha olvidado.

Tras el ataque furibundo de los centenares de exaltados, se celebró una votación para inhabilitar a Trump de por vida, pero no salió adelante por un puñado de votos. Y cuando el fiscal especial del caso contra la supuesta conspiración de Trump, Jack Smith, estaba a punto de presentar su acusación para el juicio, los republicanos nombraron a Trump candidato y el Departamento de Justicia frustró el juicio porque la legislación concede cierta inmunidad a los presidentes. Smith aseguró más tarde que había pruebas más que suficientes para condenar a Trump por tratar de subvertir las elecciones de 2020. Pero su informe no sirvió de nada. Nada más llegar el promotor inmobiliario republicano al poder en su segundo mandato indultó a 1.561 acusados de delitos federales por su participación en el asalto al Capitolio.
P. Qué pensaste cuando Trump los indultó.
R. Solo minutos después de su juramento como presidente, minutos, y bajo la protección de algunos de los oficiales que el 6 de enero de 2021 protegieron el Capitolio y fueron atacados por simpatizantes de Trump, indultó a más de 1.500 personas que agredieron a los policías. Los republicanos ahora los llaman héroes, dicen que fueron las víctimas y que ellos son los patriotas.
P. Y, además, no están arrepentidos.
R. No. No estaban arrepentidos. Cuando estaban en la corte frente al juez, muchos dijero que lo volverían a hacer. Que indulte a todos por igual, sin revisar caso a caso... Si lo hubieran estudiado verían que muchos no eran personas pacíficas, que antes de eso habian cometido crímenes. Muchos deberían estar en prisión.

P. ¿Cree que el país tiene solución después de dos mandatos de Trump, con la polarización, la división interna, la persecución a los adversarios políticos? O ¿cree que estas heridas profundas pueden cicatrizar?
R. El daño que Trump está causando es irreparable. Se va a tomar bastante tiempo cerrar esa grieta que ha creado en términos de confianza sobre el Gobierno federal, sobre las instituciones, las leyes, las políticas y las reglas se respetaban. Ahora, si sucede algo malo, aunque sea culpa de él, le echa la culpa a otra persona. Eso crea desconfianza en el sistema de check and balance (contrapesos). Solamente quiere que sea tomada en cuenta la información que él dice, el que proponga o diga algo en contra, lo ataca, dice que no es relevante o es una incongruencia.
P. Está dejando varias víctimas políticas por el camino, como Marjorie Taylor Greene, que siempre cuestionó el asalto al Capitolio.
R. La ha dejado tirada frente a un autobús por unas diferencias políticas. Para mí, no es una cuestión del bien o el mal, creo que se deben decir la cosas sean contra los republicanos o los demócratas. Al fin y al cabo yo hice lo correcto. Defendí de la misma manera a Nancy Pelosi (demócrata), que a Kevin McCarthy (republicano). Yo no le pregunté de Trump por quién votaban, simplemente sabía que tenía que defender el Capitolio, defeder a mis compañeros, defender a los legisladores y defender a la nación. A veces me dicen que soy un traidor, a veces me tiran cosas a la cara, pero son las mismas personas que se llenan la boca diciendo que apoyan a los policías. Ya, excepto a los policías del Capitolio.
P. Ha hablado de traición.

R. Me he sentido traicionado por los republicanos que vivieron la experiencia del 6 de enero de 2021, porque se les olvidó el miedo que vivieron durante un par de horas aquel día. Se les fue el miedo y volvieron a apoyarlo. Me siento traicionado por el líder republicano, Mitch McConnell, que renunció a inhabilitarlo porque dijo que se encargaría la corte civil, me siento traicionado por los republicanos que se han quedado de brazos cruzados esperando que Dios los salve porque ellos no hacen nada. Tambien de la comisión del Congreso, mucha de la información que recopilaron no se la dieron a tiempo al Departamento de Justicia y no pudo celebrarse el juicio. También fue una traición el papel del fiscal general, que no hizo lo que tenía que hacer porque quería proyectar neutralidad. Y, por último, sentí traición de miles de personas que en las pasadas elecciones se olvidaron del 6 de enero, como si no hubiera pasado nada.
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