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Lisa Cook
Perfil
Texto con interpretación sobre una persona, que incluye declaraciones

Lisa Cook, la gobernadora de la Reserva Federal que planta cara a Trump

“La discriminación es algo que perjudica a todo el mundo, no solo a sus víctimas”, ha escrito la antigua académica

Lisa Cook, gobernadora de la Fed. Foto: Jonathan Ernst (REUTERS) | Vídeo: EPV
Macarena Vidal Liy

La gobernadora de la Reserva Federal Lisa Cook tiene dos cicatrices —una en la cabeza, otra en la pierna— y un motivo para pelear por lo que cree justo. Arrastra esas marcas desde la infancia, y a sus 61 años, le impiden olvidar. Son señales de golpes. Los que recibía cuando iba a la escuela: fue una de las primeras alumnas afroamericanas en matricularse en una escuela de mayoría blanca en su ciudad del sur de Georgia (Estados Unidos), después de que el Tribunal Supremo aboliera el segregacionismo en los centros de enseñanza.

Cook, a la que Trump pretende despedir por “causa justificada”, y que ha presentado una demanda para impedirlo, es hija de la era de los derechos civiles en la que los afroamericanos se echaron a las calles para demandar igualdad de trato, de los discursos de Martin Luther King y de un sentido muy desarrollado de la justicia. Ha sido testigo directo y ha centrado en ello buena parte de su investigación como profesora universitaria, de los efectos perversos de la segregación y el racismo no solo en la economía de las minorías afectadas, sino en la sociedad y la economía globales.

Su respuesta fue desafiante después de que Trump anunciara en redes sociales su intento de cesarla el lunes pasado: “no tengo ninguna intención de dejarme amedrentar para que renuncie a mi posición por unas dudas planteadas en un tuit”, contestaba.

En la carta de despido que el presidente publicaba en redes, Trump la acusaba de haber perpetrado fraude hipotecario. Según las alegaciones, al pedir dos créditos para sendas viviendas —una casa en Michigan, donde daba clases en la universidad, y un piso en Georgia, cerca de su localidad de origen— había descrito ambas como su residencia principal en 2021, antes de que el Senado la confirmara para el puesto en la Fed. Los bancos imponen tipos de interés más bajos en los préstamos para residencias principales, al considerar menor el riesgo de impago. Otra nueva alegación asegura ahora que Cook es dueña de otra vivienda, en Cambridge (Massachusetts), que declara en la hipoteca como segunda residencia pero que tiene alquilada.

Según Trump, esas infracciones, no demostradas ni por las que se han presentado cargos contra Cook, representan “causa justificada” para despedirla. El término es importante: las normas de la Reserva Federal permiten que el presidente pueda cesar a gobernadores por causa justificada, pero no explican qué la constituye. Hasta ahora ningún jefe de Estado había intentado una destitución así, por lo que no existen precedentes.

Ambos se abocan a un choque legal que puede decidir el futuro de la Reserva Federal como entidad independiente. Trump sostiene que, como presidente, tiene potestad para decidir qué es causa justificada y, por tanto, despedir a quien le plazca cuando le plazca. Los abogados de la gobernadora no han dado una explicación clara sobre las alegaciones de fraude, únicamente han insinuado que se ha tratado de un error administrativo al rellenar el formulario. Pero, en cualquier caso, defienden que no constituye “causa justificada”.

Esas causas, apuntan, solo pueden estar relacionadas con un mal desempeño del cargo: por dejación de funciones, incompetencia o uso indebido del puesto. Y opinan que para el presidente, la supuesta infracción no es más que una excusa para poder cubrir una nueva vacante en la Junta de Gobernadores con una persona afín y contar con una mayoría que siga sus órdenes en política monetaria y ajuste de tipos de interés, al contrario de lo que ha venido ocurriendo hasta ahora.

Ella, por temperamento y por convicción, no va a ceder. Está acostumbrada a porfiar: en alguna mesa redonda de mujeres economistas ha contado cómo aprendió ruso en poco más de un año, después de que un profesor en Berkeley se mostrara dispuesto a incorporarla a su equipo solo si se manejaba en ese idioma, el quinto que ha llegado a dominar (además habla inglés, francés, español y wolof, la lengua más hablada en Senegal).

Su llegada a la Fed también fue ardua. Había formado parte del consejo de asesores económicos de un presidente demócrata, Barack Obama. Fue parte del equipo de transición de otro, Joe Biden, que propuso su nombre para el banco central. Pero en su proceso de confirmación, Cook se topó con la férrea oposición del Partido Republicano, entonces empatado a votos (50) con los demócratas en el Senado. La bancada conservadora le reprochaba falta de experiencia en política monetaria y le acusaba de haber sido propuesta solo como parte de los esfuerzos de aquella administración por promover la diversidad.

“Eso nos puede apartar de la capacidad de centrarnos en asuntos mucho, mucho más importantes”, declaraba el ahora vicepresidente J.D. Vance, entonces un bisoño senador por Ohio. “Está más cualificada para entrenar un equipo de fútbol que para formar parte de la Reserva Federal”, sostenía el ahora asesor de comercio exterior de la Administración Trump, Peter Navarro. Los demócratas, por su parte, apelaban a su largo historial académico y a su gran experiencia con la economía real y los efectos a pie de calle de las decisiones tomadas desde arriba.

Su nombramiento quedó aprobado con el voto de desempate de la vicepresidenta Kamala Harris, ella misma la primera mujer y la primera persona afroamericana número dos en el Gobierno estadounidense.

Durante su mandato en la Fed ha ocupado un segundo plano muy discreto. Forma parte del Comité de Asuntos Comunitarios y Consumo, que se ocupa de hacer cumplir las leyes de protección a los consumidores en cuestiones financieras. También integra el Comité de Estabilidad Financiera. Sus votos en el Comité de Mercados Abiertos, el encargado de decidir los tipos de interés, se han alineado siempre con los del presidente de la Fed, Jerome Powell. John Williams, presidente de la Reserva Federal en Nueva York, ha asegurado que ella “siempre ha aportado integridad y compromiso con la misión de la Fed. Es una economista muy respetada y querida”.

Quienes la conocen dicen que, cuando pelea, no lo hace solo por sí misma. Es muy consciente, explica, de su papel como modelo para otras jóvenes afroamericanas que aún afrontan barreras desproporcionadas para cursar estudios avanzados y llegar lejos. Ella ha sido la primera mujer de esta minoría en llegar a la Reserva Federal; solo el 1,8% de los títulos universitarios en Economía que se concedieron en el último curso en Estados Unidos se otorgaron a mujeres afroamericanas.

Nació en 1964 en Milledgeville, una pequeña ciudad en la Georgia profunda, a unos 150 kilómetros al sur de Atlanta, en el seno de una familia distinguida en la localidad: su padre era capellán de la iglesia bautista local; su madre, la primera profesora universitaria afroamericana de la Georgia College and State University. Ambos eran muy activos en el movimiento de los derechos civiles y marcaron sus profundas convicciones.

Cursó estudios universitarios en una facultad solo para mujeres, el Spelman College en Atlanta, donde se graduó en Física y Filosofía. De allí continuó a la Universidad de Oxford, como beneficiaria de una prestigiosa beca Marshall para recibir un máster en Política, Filosofía y Economía, y a la Universidad Cheik Anta Diop en Senegal.

Se doctoró en Economía en la Universidad de California-Berkeley, donde adquirió un profundo interés por la economía de la Rusia post-soviética, donde acabó trabajando una temporada, y países en desarrollo. Al tiempo que ha desarrollado su carrera en el mundo académico, primero como profesora asociada en Harvard y después como catedrática en la Universidad Estatal de Michigan, también formó parte del círculo de asesores económicos del presidente Barack Obama (2009-2017). Ha asesorado sobre desarrollo económico y reforma bancaria a países como Ruanda o Nigeria.

Uno de sus estudios académicos más conocidos investiga los efectos económicos para la población afroamericana de la segregación y las leyes racistas en Estados Unidos a finales del siglo XIX y principios del XX, para encontrar que la discriminación costó, entre otras cosas, la pérdida de más de un millar de patentes que hubieran podido contribuir a un mayor crecimiento económico generalizado. “La discriminación perjudica a todo el mundo, no solo a sus víctimas directas”, ha escrito en una tribuna, publicada en The New York Times en 2021.

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Sobre la firma

Macarena Vidal Liy
Es corresponsal de EL PAÍS en Washington. Previamente, trabajó en la corresponsalía del periódico en Asia, en la delegación de EFE en Pekín, cubriendo la Casa Blanca y en el Reino Unido. Siguió como enviada especial conflictos en Bosnia-Herzegovina y Oriente Medio. Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid.
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