Los Veintisiete siguen sin encontrar una voz común para presionar a Israel
Pese a las nuevas propuestas de sanciones contra el Gobierno de Netanyahu, entre ellas un amplio “plan de acción” presentado por España, los ministros de Exteriores no han logrado convencer a los países reticentes para que apoyen medidas a nivel europeo

Las propuestas de sanciones alternativas para presionar al Gobierno de Benjamín Netanyahu para que frene su brutal ofensiva en Gaza, incluido un extenso “plan de acción” presentado por España, no paran de apilarse sobre la mesa de la alta representante para Política Exterior de la UE, Kaja Kallas. Cada vez son más los Estados miembros que respaldan —como lleva tiempo reclamando Madrid— la posibilidad de suspender al menos el capítulo comercial del acuerdo de asociación con Israel, sancionar a los ministros israelíes que saboteen la solución de dos Estados (que sí es posición oficial europea) o bloquear la entrada a Europa de productos de asentamientos ilegales.
Pero para frustración de muchas capitales y de la propia jefa de la diplomacia europea, todavía no se dan los votos suficientes para que alguna de estas medidas, ni las más tímidas del catálogo, se conviertan en posición común de la UE. “No hay manera de endulzar la situación en la que nos encontramos: una amplia mayoría de Estados miembros han dado más ideas (…) pero está claro que hay divergencias sobre cómo lograr que el Gobierno israelí cambie el rumbo”, ha resumido Kallas, que no ocultaba su “frustración” por el impasse europeo más de un mes después de que presentara las “opciones” de sanciones tras haberse constatado, oficialmente, que Israel está violando sus obligaciones de derechos humanos que rigen el acuerdo bilateral con la UE.
Como ha subrayado, no se trata de falta de propuestas sobre la mesa: además de España o Irlanda, también Dinamarca, Suecia o Países Bajos, pese a sus divisiones internas por esta cuestión, han apoyado explícitamente en la reunión informal de ministros de Exteriores de la UE en Copenhague la suspensión del comercio dentro del acuerdo de asociación o la imposición de sanciones a ministros extremistas israelíes, entre otros. “El problema es que no todos los Estados miembros están de acuerdo”, ha explicado Kallas.
La cita danesa, con la que se ha abierto el curso político tras la pausa estival, era de carácter informal, por lo que no se pueden tomar decisiones. Pero dado que era el primer encuentro físico de los responsables europeos de la política exterior desde mediados de julio y tras un verano atroz en el que se ha multiplicado la cifra de muertos civiles en Gaza y en cuya capital además ya se ha declarado oficialmente la hambruna, había mucha presión para demostrar que la UE puede ser capaz, de una vez, de “pasar de las palabras a los hechos” y aprobar de una vez alguna sanción contra el Gobierno de Netanyahu, como subrayaron varios ministros.
“La UE está haciendo demasiado poco demasiado tarde”, advertía a su llegada el español José Manuel Albares. “No podemos seguir como siempre cuando vemos esta terrible situación humanitaria en Gaza, donde miles de palestinos afrontan la muerte por hambruna”, insistió el jefe de la diplomacia española.
Albares ha propuesto limitar al menos el diálogo político con Israel a “prioridades del derecho internacional”, como cuestiones humanitarias o la solución de dos Estados, hasta que Netanyahu “revierta sus políticas habituales” en la Franja. También ha planteado un embargo de armas a Israel o la prohibición de importaciones a productos de los asentamientos ilegales. O al menos, como proponían Francia y Dinamarca in extremis, imponer aranceles tan altos a estos productos que se haga inviable su comercio.
Pero no hubo un consenso. La mayor parte de las medidas requieren, como mínimo, una mayoría cualificada: el apoyo de al menos el 55% de los Estados, es decir, 15 de los 27, y que estos supongan por lo menos el 65% de la población total europea. Y ni esto está aún sobre la mesa, sobre todo por la negativa de Alemania —que por su peso y tamaño podría cambiar las tornas— a dar ningún paso. Su responsable de Exteriores, Johann Wadephul, llegó a Copenhague apagando cualquier esperanza, incluso la de como mínimo aprobar la tímida y hasta ahora única propuesta de la Comisión: excluir a Israel de una parte del programa científico europeo Horizon Europe. Ni eso lo ve Alemania como “útil”.
“Horizon Europe es un programa de cooperación civil científica. No creo que una cooperación tan útil vaya a influir sobre la voluntad política y los planes militares de Israel”, argumentó el político cristianodemócrata, obviando que la propuesta de sanción no buscaba tanto tener un impacto en ese contexto sino de demostrarle al Ejecutivo israelí que la UE puede y da pasos de presión.
En este sentido, el ministro de Exteriores danés y anfitrión de la cita, Lars Lokke Rasmussen, ha urgido a “cambiar la narrativa falsa” que usa Israel, que cada vez que la UE amenaza con una sanción acusa al bloque europeo de actuar en favor de Hamás. “Israel está ahora mismo saboteando la solución de dos Estados y actuar frente a esto no es reforzar a Hamás”, ha subrayado.
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