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Falete: “A estas alturas de la vida hábleme en masculino o femenino, como le salga de su soberano coño”

El artista que se atrevió a desafiar el género cuando todavía no era un debate público sigue haciendo música y dejando frases para la posteridad. Su última aventura es una ‘tiny mesa camilla’ en la que, junto a otros artistas, recrea un clásico

Falete posa durante el evento de El Tinglao’ de la Feria, organizado en Sevilla por Cruzcampo.Pepo Herrera

“Es la revolución. Este hombre ha conmovido el panorama musical”. Así presentó Jesús Quintero a Rafael Ojeda Rojas, Falete, (Sevilla, 48 años) en Ratones Coloraos, donde poco antes del lanzamiento de su primer álbum, Amar duele, el mítico presentador dio a conocer al artista al gran público. Su voz, su arte y su desparpajo cautivaron a un país que no estaba acostumbrado a ver a un hombre lucir vestidos en prime time. Se convirtió en un icono para muchas personas que, más allá de su orientación sexual, admiraban en él su forma de no adscribirse a un género, o acaso fluir entre dos.

Por aquel entonces, las palabras “persona no binaria” eran más de la academia que de la calle. “Pensaba que ser un referente era un título que me iba demasiado grande, porque yo no estoy haciendo nada fuera de lo común”, explica. “Simplemente, soy así. Cuando pasaron los años, me dí cuenta de que era necesario para mucha gente a la que podía ayudar a romper estereotipos. Desgraciadamente, la discriminación todavía sigue existiendo. Lo he hecho siempre desde la naturalidad y desde el ser que soy. No soy más que lo que veis y no ha sido nada impuesto, porque hago las cosas de corazón. Y lo voy a seguir haciendo mientras esté aquí, porque soy muy feliz”, asegura.

Falete fue parte, junto a Califato 3/4, Tomasito, la Asociación de Mujeres Coro Azahar de Cantillana y el creador de contenido Malacara, de la iniciativa El Tinglao’ Cruzcampo. En él, para dar la Bienvenida a la feria de Abril de Sevilla, reinterpretaron el tema A bailar, popularizado por Cantores de Híspalis. La iniciativa toma forma a partir de un concepto central: la Tiny Mesa Camilla, un formato que traslada al ámbito musical la calidez de los encuentros más íntimos y cuyo nombre, con sin disimulo, hace honor al popular Tiny Desk que ha dejado actuaciones tan brillantes en la radio pública estadounidense.

Usted ha dicho que hasta que no se arma un tinglao, la Feria no comienza de verdad. Lo que le gusta una previa… En Sevilla nos encanta una reunión, pero no para formalizar nada, sino para montar un tinglao. Si tenemos que quedar para organizar la caseta, la feria comienza para nosotros tres semanas antes. ¿Llega la Semana Santa? Entonces toca la pre-Semana Santa. Lo mismo pasa con el Rocío. Cuando te reúnes con dos, tres, cuatro o diez personas que respiran como tú, es importante que la cervecita y las tapas no falten. A los andaluces nos encanta estar en la calle y echar el rato. Al final, se forma el tinglao y todo el mundo canta y baila. En realidad, se hace de todo menos organizar. Y terminas por decir, ‘pero bueno, ¿siempre tenemos que terminar igual?’. Nosotros no podemos ser como los demás y eso forma parte de nuestra cultura.

No le he preguntado si prefiere que me dirija a usted en masculino o en femenino. Como usted quiera, porque le voy a contestar igual. Hace unos 20 años, un presentador mítico que tendrá 200 años y que nunca se muere, Don Francisco, me preguntó en su programa Sábado Gigante, que era lo más top de todo Latinoamérica, si se tenía que dirigir a mí en masculino o en femenino. Le dije: ‘Don Francisco, como usted quiera, porque tengo la suficiente capacidad intelectual para responderle de ambas maneras’. Y ya lo dejé loco. A estas alturas de la vida, hábleme como le salga de su soberano coño.

Hace dos años recibió el Premio Latino de Oro al Mejor Cantante de Copla, un galardón que destaca su trayectoria y su aportación al género. ¿Cómo valora usted su trayectoria y qué cree que ha aportado al género? Principalmente, frescura. Comparo siempre la copla y el flamenco con los muebles. No es lo mismo un mueble de caoba, que es para siempre, que uno de madera aglomerada. Mi género musical viene a ser ese mueble de calidad que aunque pasen los años, siempre está ahí. Por eso he aportado frescura y he roto estereotipos. ¿Por qué son la bata de cola y la peineta solo para las mujeres? ¡Vamos a olvidarnos del género! El arte no es género ni una etiqueta. El arte es universal. Si a mí se me antoja ponerme un mantón, me lo pongo, y si quiero ponerme el traje de chaqueta más varonil del mundo, me lo pongo también sin perder la esencia y la identidad. Siempre he hecho las versiones a mi manera, con mis referentes musicales, que van a seguir siendo los mismos por los siglos de los siglos, pero llevándolas a mi terreno, como las siento y expresándolas con mucho corazón y con mucha verdad.

Sus referentes siempre han sido grandes como Lola Flores, Chavela Vargas y Rocío Jurado. Si le piden que haga una versión de Bad Gyal o de algún tema de reggaetón, ¿se anima? Quien diga que no le gusta el reggaetón, se está mintiendo a sí mismo. Particularmente no es un estilo que vaya conmigo, pero si estás en una fiesta y ponen cualquier mamarrachada de reggaetón, el cuerpo se te va y bailas aunque no te guste. Porque yo perreo pese a que no sea un género de música que me guste y que considere que tenga calidad. Sin embargo, si está ahí, es porque algo está aportando.

Su salida del armario fue puro Almodóvar: usted era un niño y su madre estaba haciendo un gazpacho. Efectivamente. Ella estaba con el cuchillo en la mano, pelando tomate, y le dije: ‘Mamá, me gusta un niño de mi clase’. Ya está, tan simple como eso. Y mi madre dijo: ‘¿Y?’ ‘Pues nada mamá, que soy maricón’. Fíjese lo claro que lo tenía.

En algún bache económico ha tenido que hacer algo muy de folclórica: empeñar sus joyas. Eso me encanta, porque si he podido empeñar joyas es porque las tengo. Afortunadamente, vivo de lo mío desde hace muchísimos años y vivo como una reina. He conseguido estabilidad económica y soy coleccionista de obras de arte y de antigüedades. Son cosas que me han gustado siempre y en las que he invertido mucho, así como en joyas. No le voy a contar más nada más de eso porque usted no es Broncano, por lo que no le voy a decir cuánto tengo en el banco, aunque tampoco se lo diría a ese mamón. En esta profesión un día estás con un volumen de trabajo enorme y de repente, te pegas tres meses sin facturar, y obviamente tienes una serie de gastos. Creo que cuando eres consciente te adaptas a todo, al caviar iraní o a un trozo de pan con manteca.

¿Tiene algún tesoro que no empeñaría pasara lo que pasara? Dos trajes de Lola Flores. Me los regaló Juan ‘El Golosina’. Estaba todo el día dando por culo pidiéndoselos y me dijo: ‘Mira maricón, déjame en paz. Te lo voy a dar porque me voy a morir antes que tú y no sé dónde coño va a ir todo esto’.

Usted dice que las estrellas deben estar en el cielo y que aquí, hay que ser humanos. Me lo dijo mi padre siendo muy joven y tomé ese consejo como parte de mi día a día. No se te puede ir la olla con el divismo, porque entonces has perdido todos los valores. Los valores humanos son muy bonitos, sobre todo cuando mantienes los que te han inculcado desde que naciste. A mí me han educado así y no me va mal en la vida, sino todo lo contrario.

Se le podría haber ido la cabeza en esa etapa más mediática que tuvo. ¿Se arrepiente de esa era? No me arrepiento de nada. La vida es un aprendizaje constante y creo que cuando estás pasando por ese tipo de rachas en las que te atacan de 20.000 formas, no me hubiesen faltado cojones de haber matado a alguno y me hubiese quedado tan pancha, pero te das cuenta que quien calla, vence y no jode. En toda esa etapa mis mayores estaban a mi lado. La enseñanza del mayor te hace frenar esa impulsividad, ese querer cortar cabezas. Y aquí seguimos.

¿Le gusta Rosalía? Me encanta. Hemos hablado en diferentes ocasiones y me parece una mujer 10 en todos los aspectos. Es femeninísima, sensual, bellísima, transgresora y rompedora. Creo que Rosalía es de estas artistas que vamos a tener en ese en ese ladito donde tenemos a Lola, a la Jurado, a María Jiménez, a Chavela Vargas… Esas mujeres fuertes que han hecho lo que les ha salido del mismísimo coño. Rosalía hace lo que le sale del coño y además, muy bien.

Ojalá una versión conjunta. Con ella haría cualquier cosa porque el arte no falta por ninguna de las partes. ¡Ni corazón! Hemos hablado en diferentes ocasiones y ella respira como yo en relación a la música. Es muy auténtica y hace lo que hace porque lo siente de corazón, no porque le estén imponiendo algo. Si no lo sentimos, no lo podemos cantar, y la Rosy es muy así. Hemos comentado que primero producimos las canciones, luego nos las comemos y después, si nos hace buena digestión, decimos: ‘¡Qué rica estaba esta maravilla!’

En sus conciertos hace un confesionario en el que diferentes celebridades le cuentan lo que alguna perla les han hecho. ¿Tendría usted claro qué contar? Yo tengo collares de perlas y me siguen encantando las perlas, pero ya me ha vuelto más exquisita. Tienen que ser de Tahití para arriba.

Hablando de perlas, ¿es complicado salir con artistas? La bipolaridad la creamos los artistas. Me parece que somos impertinentes e insoportables porque cambiamos más que el tiempo. Quienes se nos acercan se sorprenden pero somos así…

Folclórica, ¿se nace o se hace? Folclórica se nace y folclórica se muere. Aunque te fundan como un metal, la aleación va a ser la misma siempre.

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