Alejo Sauras: “Me da pena que ahora cada miembro de la familia tenga su pantalla y no vean la tele juntos”
El actor protagoniza ‘Kraken: El libro negro de las horas’, nueva adaptación de la saga literaria de misterio de Eva García Sáenz de Urturi. Además, acaba de regresar con éxito a la televisión con la serie ‘Barrio Esperanza’


Antes de su paso por la décima edición de MasterChef Celebrity, en 2025, Alejo Sauras (Esporlas, Baleares, 46 años) trabajó en cuatro cocinas. “Mi metodología, como imagino que la de la mayoría de actores y actrices, es sumergirme en el mundo que hay que recrear”, explica. “Si tengo que ser cocinero, me sumerjo en una cocina, en otra y en otra no solo por los platos, sino por el ambiente, por cómo viven los cocineros, por cómo trabajan y me mezclo para, al final, ser lo más parecido posible. Nunca seré un cocinero, pero me ayudará a reaccionar como lo haría uno de verdad”. Sauras fue el noveno expulsado de una edición que acabó conquistando Mariló Montero, si bien el rigor con el que abordó el concurso demuestra que, para el intérprete que saltó a la fama con Al salir de clase y Los Serrano, no hay trabajo pequeño: “Yo lo llamo juego, es lo más divertido de mi profesión. Durante seis meses, te dedicas a lo que te toque”.
Para aclarar dudas, Sauras no se identifica con el extremo del actor de método: “Tiene más que ver con la gestión de los sentimientos, no busco experimentar el sufrimiento para interpretarlo. No necesito dormir dos horas para saber cómo se comporta alguien que ha dormido dos horas. A este personaje le secuestraron en el pasado a su hija y yo ni tengo una hija ni voy a pasar porque me la secuestren, afortunadamente”. Se refiere a Kraken, el inspector que encarna en su nueva película, Kraken: El libro negro de las horas, intriga policiaca que se estrena en cines este viernes 24 de abril. Ambientada en el mundo de la bibliofilia, contiene asesinatos en el entorno editorial, libros que explotan y, por supuesto, una persecución con ejemplares desparramados y heridos por arma blanca en la cuesta de Moyano de Madrid, enclave esencial para los amantes de la literatura por sus puestos repletos de curiosidades.
La película se basa en el libro homónimo de Eva García Sáenz de Urturi, segunda novela más vendida en España en 2022. El libro negro de las horas es el inicio de una nueva saga sobre el personaje de Kraken, quien ya protagonizó una trilogía literaria previa, encabezada por El silencio de la ciudad blanca (2016). Aquella primera entrega, aunque no sus continuaciones, fue llevada al cine en 2019, con Javier Rey como protagonista y Daniel Calparsoro en la dirección. Ninguno vuelve en esta adaptación, con la que no guarda relación directa. Ahora, al frente se encuentra la pareja de directores Manuel Sanabria y Joaquín Llamas. A Sauras, que coincidió con Sanabria en la comedia Hotel Bitcoin (2024), le acompañan en el reparto Maggie Civantos y Natalia Rodríguez. “Nosotros estamos contando la segunda trilogía, la esperanza es hacerla entera”, apunta el actor, que hereda de Rey el personaje. “No conozco a Javier. Le admiro y he visto muchos trabajos suyos, pero no me planteé hablar con él y resistí la tentación de ver su película antes, para construir algo propio desde cero”.

Kraken, como Sauras con los personajes, es un tipo que se involucra a fondo en sus casos. En El libro negro de las horas se encuentra retirado por los tormentos acumulados, pero el descubrimiento de que su supuestamente difunta madre (en su día, una talentosa falsificadora de manuscritos e incunables) podría estar viva le devuelve a la acción. “Conocí a policías, investigadores, algún perfilador…”, dice esta vez sobre su proceso. “Los perfiladores son personas volcadas en resolver lo que están haciendo. El aspecto físico, más allá de la higiene, es algo que no cuidan mucho y eso lo reflejamos. Los directores pidieron que casi no se me maquillara. Y un trabajo que me gustó, pero que fue un poco cansado, es que el personaje perfila a todo el que se cruza, lo cual es un desgaste enorme. Intenté incorporar eso y es agotador. Me fascina, me alucina que sean capaces de vivir así”.
Aunque el actor no haya llegado a capturar a ningún asesino mientras perfilaba a todo el mundo a su alrededor, de la inmersión en el universo Kraken parece haber salido con un cum laude sobre el mundo literario antiguo, tema del que habla largo y tendido. “Un libro de horas realmente lo único que te marca son los rezos que tienes que hacer durante el día, lo importante era el continente. Los libros eran joyas, más que los anillos o los collares”, describe con genuina pasión. “El libro negro de horas que estamos buscando en la película podía costar lo mismo que un castillo, a día de hoy solo están localizados siete. Al no haber papel de celulosa, la única forma en la que se podía hacer una hoja de piel tan fina era con vacas o corderos no natos. Cada uno te daba para unas dos páginas, así que, si querías un libro de 200 páginas, necesitabas matar un rebaño de 100 vacas o 100 ovejas embarazadas”.
Alejo Sauras no solo tiene grandes palabras para los libros de horas, también para su compañero Martin Urrutia, finalista de Operación Triunfo 2023, que debuta en el cine. “Es un chaval muy trabajador, un tío con muchísimo talento que podrá hacer todo aquello que se proponga, porque tiene la energía necesaria”. Como sus personajes se encuentran en líneas temporales distintas, no comparten escenas, pero sí han coincidido en parte de la promoción. La participación de Urrutia atrajo interés en redes y también en el último Festival de Málaga, donde pudo verse por primera vez, fuera de competición.

Sobre la polémica vivida en el certamen con la presencia de influencers por delante de otros creadores, Sauras, que estuvo allí, se muestra conciliador: “Los festivales y los premios se inventaron para promocionar el cine. Si una persona que acude a estos sitios forma parte de ese reclamo que intentamos potenciar, malo no va a ser. Entiendo que, cuando las plazas son limitadas, hay que estudiar bien a quién se le proporcionan, pero no me parece mal que acudan influencers que no tengan nada que ver con el cine, igual que, por ejemplo, acuden políticos. Lo que sí espero es que nos ayuden, que colaboren, hablando sobre el cine a la gente a la que ellos influencian”.
Para todos los públicos
Aparte de Kraken: El libro negro de las horas, Alejo Sauras acaba de estrenar una nueva serie en Televisión Española, Barrio Esperanza, que lideró la noche del domingo. La historia sigue a una exreclusa interpretada por Mariona Terés, que empieza a trabajar como profesora en una escuela de Primaria tras estudiar magisterio en la cárcel. Para Sauras, que creció como actor en televisión, Barrio Esperanza pertenece a un modelo de serie que llevaba tiempo desaparecido de la parrilla. “Entiendo que es una apuesta arriesgada, porque lo que pretende es volver a sentar a la familia a ver la televisión juntos, que es algo que ya no se hace. A mí me da pena que ahora cada uno tenga su pantalla y vea sus cosas. Es bonito que vuelvan a existir estas producciones, en las que cada miembro puede identificarse con su personaje”.
Una media de cinco millones de espectadores se sentaba semanalmente, durante siete temporadas, a ver a Alejo Sauras en Los Serrano, la comedia familiar de Telecinco que le consagró para las grandes audiencias. “De alguna manera, esto lo estoy viviendo como un revival”, confiesa. Pese a su larga trayectoria, el intérprete sigue asociado al personaje de Raúl, el hijo de Fiti (Antonio Molero). Y no le molesta lo más mínimo. “Recibo cariño y muchas veces agradecimiento, a mí me parece precioso. Todos los días me cruzo con un montón de personas que están trabajando y a las que nadie da las gracias, yo tengo la suerte de que a mí me las dan e incluso me aplauden. No puedo ver nada de malo en eso”. Su madre en la serie, a la que interpretaba Nuria González, era la directora del instituto donde estudiaba Raúl. Ironías del destino, ahora él, en Barrio Esperanza, interpreta al director del centro.
“Y, además, soy un capullo”, adelanta sobre su papel en la serie. “Es muy bonito el personaje que interpreto, porque va aprendiendo de lo que le rodea, cómo es el mundo y cómo debemos implicarnos en las cosas para que salgan bien. Aprendiendo cómo ser mejor persona”. Se trata de una comedia con “trasfondo social”, en palabras del intérprete. “Hablamos de las carencias de un colegio de barrio, del esfuerzo de la educación pública por dar la mejor formación a sus alumnos y los problemas con los que se encuentra, que a veces vienen de la administración y otras veces de la sociedad”.
Al contrario que en Los Serrano, Alejo Sauras fue un buen estudiante en la vida real. Quiso ser piloto, detalle que introdujeron a modo de guiño en la serie de Telecinco, pero no pudo, por tener hipermetropía en un ojo. Aprobó unas oposiciones a técnico de aeronaves, si bien, cuando le llamaron preguntando si estaba interesado en una posible plaza en Zúrich, su carrera ya había despegado. “Mentalmente me costó aceptarlo, pero, en el fondo, ya estaba a otra cosa, era totalmente feliz en la interpretación y deseaba que esa llamada no se produjese nunca”, recuerda. “Ahora, cuando me quiero pegar un lujo, me alquilo una avioneta y me doy un paseo”.
Su primer gran papel, también de la mano de Telecinco, fue en Al salir de clase, donde se incorporó en 1999. Interpretó a Santi Rivelles, hito de la representación homosexual en la televisión generalista en España. “Para mí fue un orgullo”, dice, tajante. “Cuando llegó la secuencia en la que por fin nos besábamos [con Bernabé Fernández], yo saltaba de alegría”. Antes de la serie, actuó en dos obras íntegramente en japonés, en la compañía de teatro de la escuela donde aprendía el idioma. “Yo es que soy muy friki. Mi padre tenía una compañera de trabajo japonesa, que además vivía en nuestro barrio, y a veces nos veíamos, me hablaba de su cultura, me enseñaba libros y me enseñó a escribir algunas cosas. Lo dejé y me arrepiento profundamente. La primera vez que fui a Tokio, me hacía ilusión saber leer en qué parada de metro estábamos”.
Lo que nunca ha dejado es el teatro, donde se ha prodigado. Cita el Edipo firmado por el dramaturgo Paco Bezerra, que estrenaron en 2021, como “un antes y un después” en su vida de actor y admite que, además de ser el medio donde ha recibido “ofertas más atractivas”, el teatro le da “algo que no da nada más en el mundo”. “Ni el sexo ni saltar desde un avión, que también son experiencias preciosas, se asemejan a lo que es estar encima de un escenario”. Otra experiencia profesional gratificante para Sauras en estos años ha sido su papel como El Enlace en la serie de intriga sobrenatural de TVE Estoy vivo (2017-21), que le ha reportado premios y buena prensa.
Los ídolos adolescentes, ¿tienen que madurar para ser respetados? “Bueno, es cierto que a mí me cuesta ver papeles que hice hace muchos años, por la falta de experiencia. Pienso en lo que podría haber hecho con el conocimiento que tengo ahora, ¡y eso pica un poco!”. En cualquier caso, asegura no haberse molestado cuando el viento de la crítica ha soplado en contra. “Me encantaría gustar a todo el mundo, pero asumo que es muy complicado y tampoco lo busco. Yo agradezco las críticas negativas cuando son constructivas, porque puedo sacar herramientas para mejorar. Cuando no son constructivas, simplemente se me olvidan”. Desde sus inicios hasta Barrio Esperanza, vislumbra que de clase, quizás, no se sale nunca.


























































