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Gibraltar recibió una avalancha de solicitudes de residencia tras acordarse la demolición de La Verja

Picardo revela que la presentación de 3.000 peticiones en dos meses obligó a suspender las concesiones y revisar los requisitos

El ministro de Exteriores José Manuel Albares, este jueves en la aduana entre España y Gibraltar. MARCOS MORENO

Gibraltar recibió una avalancha de solicitudes de residencia tras alcanzarse el acuerdo entre la UE, el Reino Unido y España que prevé la demolición de La Verja, según ha revelado este jueves en Madrid su ministro principal, Fabian Picardo. Solo en los dos meses posteriores al acuerdo de junio de 2025, ha explicado, se presentaron 3.000 solicitudes de residencia, el triple de lo habitual en todo el año. En su mayoría se trataba, según fuentes gibraltareñas, de ciudadanos británicos que querían disfrutar de la libertad de movimientos por Europa de la que gozarán los residentes en Gibraltar a partir de este verano.

Esta avalancha de solicitudes, equivalente al 7,5% de la población total de la colonia británica, obligó a suspender la concesión de estos permisos y a revisar los requisitos para obtener la residencia en Gibraltar, ha agregado Picardo. La revisión está prácticamente acabada y se espera que los nuevos requisitos se apliquen en breve, antes de que el 15 de julio entre en vigor con carácter provisional el nuevo tratado entre el Reino Unido y la UE que regula las relaciones de Gibraltar con la Unión. A partir de esa fecha, las autoridades españolas tendrán derecho de veto sobre las personas a las que se concede permiso de residencia en el Peñón como garantes del espacio sin fronteras Schengen, por cuyos 29 países europeos podrán circular libremente los residentes en Gibraltar.

Está previsto que la demolición física de La Verja se complete el 15 de julio, aunque empezará a desmontarse antes. En esa misma fecha debe estar operativo el dispositivo de control de la policía española en el aeropuerto de Gibraltar, donde se revisará tanto a los viajeros que lleguen por vía aérea como a los que desembarquen en el puerto. Aunque el debate y votación del tratado sobre Gibraltar en el Parlamento europeo no se celebrará hasta pasado el verano, empezará a aplicarse ese mismo 15 de julio, una vez que lo firmen la Comisión Europea y el Gobierno británico.

En un desayuno organizado por Nueva Economía Fórum, Picardo ha defendido el acuerdo, asegurando que era “el único posible”. Tras calificar de “cantamañanas” y jugadores frívolos de una “política irreal” a quienes desde el PP y Vox aseguran que España podía haber avanzado en su reclamación de la soberanía de la colonia aprovechando estas conversaciones, ha sido tajante: “¡Claro que no!” En su opinión, la reivindicación española no tenía “ninguna posibilidad de salir adelante”, ya que no se habría aceptado ninguna fórmula que no contase con el consenso de la población gibraltareña, por lo que la única alternativa habría sido el desacuerdo, la vuelta a una frontera dura que sufriría la población a ambos lados de La Verja.

Picardo ha calificado de “histórica” la reunión que mantuvo el martes con el jefe de la diplomacia española, José Manuel Albares, quien le recibió en el Palacio de Viana, la sede más noble del Ministerio de Asuntos Exteriores. Picardo ya tuvo ocasión de charlar informalmente el pasado fin de semana con Albares y con el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con quienes coincidió en la cumbre de partidos progresistas celebrada en Barcelona.

La reunión del Palacio de Viana ha sido, sin embargo, la primera entre un titular de Exteriores español y un jefe del Gobierno gibraltareño con este formato oficial, público y formal. La antecesora de Albares, Arancha González Laya, se reunió con Picardo en Algeciras en julio de 2020, mientras que José Borrell lo hizo en 2018, aunque este último encuentro no se hizo público. El primero fue Miguel Ángel Moratinos en 2009, quien se vio con el entonces ministro principal Peter Caruana, con motivo del encuentro tripartito en el Peñón.

La propia celebración este jueves del desayuno informativo con Picardo en un hotel de Madrid evidencia el nuevo clima entre las autoridades españolas y gibraltareñas, ya que en 2015 se canceló un encuentro similar por presiones del Gobierno español, entonces del PP. “Ya somos amigos, miremos al futuro para ser socios”, ha pedido el mandatario gibraltareño.

Picardo ha aprovechado este foro para invitar a las empresas españolas a invertir en Gibraltar. Ha alegado que, aunque el sector servicios está excluido del acuerdo con la UE, que prevé la libre circulación de bienes y mercancías, las empresas españolas que obtengan una licencia en el Peñón pueden operar en el mercado británico. Además, según su ministro principal, Gibraltar puede servir como una plataforma para invertir en España, pues las empresas allí radicadas están sometidas a los tribunales británicos, más rápidos y eficaces que los europeos en la resolución de conflictos societarios. Picardo ha matizado que operar desde Gibraltar no significa eludir el pago de impuestos, ya que hay plena colaboración con la agencia tributaria española, y ha calificado de “mito” la afirmación de que el Peñón no cumple los estándares medioambientales de la UE en materias como el relleno marino y el bunkering, el suministro de combustible en el mar. Finalmente, ha mostrado su esperanza en que algún día el pueblo británico se plantee regresar a la UE, tras haber comprendido “que le vendieron muchísimo humo con el Brexit”.

El paso fronterizo, en obras

Jesús A. Cañas

El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, ha visitado este jueves por la mañana el Campo de Gibraltar para mantener una reunión de coordinación con agentes sociales sobre el inicio del tratado que regirá las relaciones con Gibraltar y que supondrá la eliminación de la frontera física. Albares ha visitado las obras en el lado español de la frontera, que comenzaron ya en “el mes de febrero”, según ha afirmado el ministro. “Los plazos se van a cumplir. Toda esa barrera física, la parte de la Verja que impide la fluidez total, estará desmantelada”, ha concretado Albares, el 15 de julio, momento en el que entrará en vigor el acuerdo.

Además, el titular de Exteriores también ha explicado a los alcaldes de la zona que se garantizará que “no se produzca ningún tipo de discriminación” económica a los trabajadores transfronterizos. Eso implicará, como ha abundado luego el alcalde de La Línea, Juan Franco, que se equipararán las pensiones de los empleados españoles en Gibraltar (que suelen ser más bajas) a las de España. "Se crea un mecanismo de cohesión al que aportarán todas las partes centrado en la formación y el empleo, pensando en los trabajadores”, ha puntualizado Albares.

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