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Sant Jordi sigue creciendo en Barcelona con buen tiempo, colas y lluvia de polen

El marketing se apodera de la fiesta del libro como nunca antes con libros, rosas y sucedánes por todas partes

Ambiente a primeras horas del dia de Sant Jordi en Passeig de Gràcia de Barcelona CARLES RIBASCarles Ribas

Sin lugar a dudas, Sant Jordi es el día más especial en Barcelona, una fiesta capaz de llenar la ciudad de una multitud de gente alegre, que no es poco. Con buen tiempo, a pesar de una inesperada lluvia de polen, las islas literarias del centro se han llenado desde primera hora: desde las paradas de paseo de Gràcia y sus calles adyacentes hasta la nueva zona de Portal de l’Àngel y la plaza de la Catedral, que sustituye a la Rambla, cerrada este año por las obras de remodelación. Como es costumbre, las colas han marcado el pulso de las ventas, que se prevén de récord, y también han obstaculizado el paso en muchas zonas, convirtiéndolas en auténticas ratoneras.

Libros con un 10% descuento del precio habitual y rosas a un coste de entre 3 y 35 euros aproximadamente son los reclamos principales de Sant Jordi, pero este día pueden encontrarse muchos más productos relacionados con la leyenda que tiene tres protagonistas: el caballero, la princesa y el dragón. Por doquier asoman dragones, de peluche o de disfraces; las rosas adoptan muchas formas, materias y colores; y de libros hay hasta 75.000 títulos diferentes. En 2025 se vendieron 2 millones de ejemplares, unos 26 millones de euros.

Asimismo, el pan de Sant Jordi (que también ha provocado colas delante del Forn Sant Josep, que ha ganado el concurso este año); los pasteles con forma de libro o rosa que más pastelerías ofrecen cada año; o los menús especiales de restaurantes y hoteles, que no paran de crecer, colaboran en este éxito rotundo de una fiesta de cultura y ocio a partes iguales. Una de las incorporaciones de este año han sido las tiendas de moda de paseo de Gràcia, que han puesto en los escaparates libros y rosas en una campaña impulsada por el Grupo Planeta. El marketing apoderándose de la fiesta.

El centro de esta jarana sigue siendo paseo de Gràcia, pero en toda la ciudad las paradas forman un línea de 3,7 kilómetros, con presencia en siete distritos. Este año se han montado 425 puestos, una treintena más que el año pasado. Además del barrio de Les Corts, donde la fiesta aumenta más que en los otros con 14 paradas; la otra zona en expansión es paseo Sant Joan y la avenida Lluís Companys, que se ha consolidado como zona de referencia para los amantes del cómic y para la literatura infantil y juvenil.

A las puertas de la nueva isla de Portal de l’Àngel, una treintena de bibliotecarias seguían con su protesta, que ayer resonó en el Saló de Cent del Ayuntamiento de Barcelona mientras la escritora escocesa Ali Smith hacia el pregón de Sant Jordi, con un parlamento en defensa de estos santuarios del conocimiento. En la plaza de la Catedral, grupos de turistas se mezclaban con los primeros paseantes y, en medio del barullo, la escritora Etna Miró, que acaba de debutar con Amèlia de les Camèlies (Cap de brot) firmaba su primer libro en su primer Sant Jordi a los 25 años. “Estoy muy contenta, es una fortuna estar aquí porque siempre he querido ser escritora”, contaba. Pero a la vez, con mucha confianza, aseguraba que se lo toma “con naturalidad” porque siempre se ha proyectado para esto.

Otra escriora que se enfrenta a su primer día del libro es Lucía Solla Sobral, que ha vendido más de 150 mil ejemplares de su primera novela, Comerás flores (Libros del ASteroide). Pero al lado de debutantes, también firman libros autores que cada año tienen un compromiso con sus lectores. Colas largas o larguísimas han tenido esta mañana escritores tan dispares como David Uclés, Amélie Nothomb, Gil Pratsorerroca, Sónsoles Ónega, Juan del Val, Eduardo Mendoza, Pedro Almodóvar, Pol Guasch, Regina Rodríguez Sirvent, o las estrellas de la novela para jóvenes como Megan Maxwell, Blue Jeans, Alice Kellen, Joana Marcus, Inma Morales o Alina Not. Solo la diversidad de pasiones literarias puede llevar a un éxito como el de Sant Jordi, la fiesta más plural.

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