¿Se quedará embarazada Taylor Swift? Así son los mercados de predicción, donde se apuesta por cualquier cosa y mueven 13.000 millones al mes
Con difusos límites éticos y sin una regulación clara, las plataformas de predicción apuestan el dinero de sus clientes a cualquier cosa: el futuro de unas elecciones, si lloverá o el próximo Bayern-Real Madrid


¿Quién será el próximo James Bond? ¿Invadirá el ejército estadounidense el territorio iraní? ¿Anunciará Taylor Swift un embarazo antes de su boda con Travis Kelce? ¿Será 2026 el año en el que Jesucristo vuelva a pisar la Tierra? Por descabellado que parezca, todo es susceptible de convertirse en una apuesta. Pero lo que antes se quedaba en una simple porra de bar, hoy se ha convertido en la nueva obsesión de internet.
Plataformas como Polymarket o Kalshi, conocidas como “mercados de predicción”, están popularizando las apuestas sobre prácticamente cualquier tema. En sus portales, proponen un sinfín de preguntas en cuyas respuestas los usuarios se juegan millones de euros. Sin embargo, y aunque no aparezca en ninguna de sus listas, la verdadera cuestión que plantea este fenómeno es otra bien distinta: ¿le estamos perdiendo el respeto al juego? Sin límites éticos ni una regulación clara, estos mercados de predicción intentan distanciarse de las casas de apuestas clásicas, pero arrastran muchos de sus peligros, sobre todo para los más jóvenes.
Como dijo la periodista del Financial Times Gillian Tett en una de sus columnas recientes, estos mercados han conseguido imponer una “mentalidad de casino” en internet. Cualquier experiencia o evento es susceptible de convertirse en una apuesta a medio camino entre el juego y la encuesta pública. “Nuestra época ya no se define solo por las tres pes: populismo, proteccionismo y patriotismo extremo. Ahora también se suma otra: la obsesión por las predicciones”, escribía Tett en el periódico británico.
“Ya no hace falta ser aficionado al deporte o al casino, basta con estar conectado a internet, seguir la cultura pop y participar en comunidades digitales. Ahí es donde el producto se vuelve especialmente peligroso para los más jóvenes”Enrique Dans
¿Cómo funcionan exactamente estas plataformas? Basta con registrarse para empezar a apostar en las millones de predicciones a futuro disponibles. Por ejemplo: ¿confirmará el gobierno de Estados Unidos que existen los alienígenas en 2026? El usuario vota sí o no y compra un determinado número de contratos, que funcionan como acciones. El valor de estos contratos depende de las votaciones registradas. En este caso y en la fecha en la que se firma este artículo, el 18% opina que sí y el 82% que no. Hasta que se resuelva la fecha límite, se pueden vender los contratos si han subido de valor o esperar a cobrar al final. A diferencia de los sistemas tradicionales, aquí los usuarios no compiten contra la casa de apuestas, sino entre ellos. Pero, como defiende Enrique Dans, profesor de Innovación y Tecnología en el IE, este no es el único ámbito en el que estas plataformas intentan diferenciarse: “Es un tema que me enciende bastante. Lo preocupante de estos mercados no es que reinventen las apuestas, sino que las disfrazan de inteligencia colectiva, de instrumento informativo o de sofisticación financiera”.

En concreto, utilizan el concepto de la sabiduría de la multitud, que defiende que el conocimiento colectivo es más acertado que el de un solo individuo, para animar a participar a los usuarios. Además de arriesgar su dinero, todos juntos colaboran en la creación de multitudinarias apuestas de futuro. Así, los porcentajes de cada puja se interpretan como el resultado en tiempo real de una gran encuesta que pone en valor ese conocimiento colectivo.
“No se venden como tragaperras, sino como una forma de leer el mundo, poner precio a la actualidad o incluso informarse mejor. Eso conecta muy bien con una cultura digital obsesionada con el dato en tiempo real, la especulación y la monetización de cualquier conversación”, añade Dans. “Convierten cualquier conversación cultural en una oportunidad de apuesta. Ese desplazamiento es clave: ya no hace falta ser aficionado al deporte o al casino, basta con estar conectado a internet, seguir la cultura pop y participar en comunidades digitales. Ahí es donde el producto se vuelve especialmente peligroso para los más jóvenes”.
Otra cara, el mismo problema
Ya no hay eventos concretos como un partido de fútbol, ni horarios determinados, ni siquiera un lugar físico al que acudir. El riesgo de adicción al juego es, por tanto, mucho mayor. Pero, la eclosión de Polymarket no se puede explicar en solitario. Como analiza Lydia Cervera, investigadora en el grupo de juego y adicciones tecnológicas del departamento de Psicología Básica en la Universidad de Valencia, estos mercados de predicción agravan una situación ya de por sí crítica dentro de las apuestas convencionales en línea. “Al utilizar temas tan variados se amplía el número de disparadores psicológicos: cualquier noticia o tendencia en redes sociales puede convertirse en un estímulo que empuja hacer una nueva apuesta”, explica. “Si a eso se suman las características del entorno digital —accesibilidad, anonimato, posibilidad de revisar precios sin parar y diseño persuasivo—, la exposición puede volverse más continua y compulsiva. Lo cual aumenta el riesgo de desarrollar comportamientos de riesgo”.

Además, Cervera destaca los nuevos peligros que acompañan a la opción de apostar, desde la comodidad del salón, sobre tragedias que suceden al otro lado del mundo. “No significa que todos los que entren en esos mercados pierdan automáticamente la empatía, pero sí que el formato favorece la distancia emocional. No se puede banalizar lo que significa especular con violencia y hacer del dolor una cotización”.
Los análisis de estos mercados de predicción aseguran que en los últimos dos años su actividad ha pasado de registrar 100 millones de dólares al mes a 13.000 millones. Su implantación es cada vez mayor, pero aún es difícil dibujar cuál es el perfil medio que se expone a sus riesgos. Cervera apunta a que lo que sí que está comprobado es que el riesgo de conducta problemática de las apuestas online, en general, está cada vez más presente en los hombres jóvenes. La Encuesta sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias en España 2025 revelaba que en 2024 un 24,4% de los estudiantes del último año había jugado dinero, el juego online subía al 13% (frente al 10,3% de 2023) y la edad de inicio se situaba en 14,3 años.
“Lo preocupante de estos mercados no es que reinventen las apuestas, sino que las disfrazan de inteligencia colectiva, de instrumento informativo o de sofisticación financiera”Enrique Dans
“El juego se ha presentado de una forma socialmente más acorde y aceptable en el momento actual, como algo moderno y cotidiano. Si la conducta de riesgo utiliza otro lenguaje y tiene otra apariencia deja de activar las alarmas que antes sí activaba”, opina Cervera.
Enrique Dans ofrece un diagnóstico incluso más alarmante: “No diría que apostar se haya puesto otra vez de moda. Diría algo peor: apostar se ha integrado en la arquitectura normal de internet. Antes el juego tenía lugares, horarios, rituales y estigma. Ahora puede presentarse como entretenimiento interactivo. Esa banalización es exactamente lo peligroso. La moda pasa, la normalización se queda”.
Una predicción arriesgada
Pero la adicción no es el único riesgo que encierran estas plataformas. Mientras en los Estados Unidos de Donald Trump los mercados de predicción están cada vez más asentados como fuente de información —los Globos de Oro se aliaron con Polymarket para mostrar las predicciones antes de los premios y la cadena CNN ha firmado un gran contrato de colaboración con Kalshi—, cada vez son más las voces que critican su viabilidad como encuestas fiables y la falta de protección que ofrece a sus usuarios.
No es ningún secreto que estas plataformas mantienen buena sintonía con todo el círculo de Trump. Por su propia naturaleza, se escapan a la regulación estricta de las casas de apuestas tradicionales y, desde que el presidente empezase su segundo mandato —cuya victoria reforzó las apuestas de Polymarket—, se ha facilitado su normalización en el país. Uno de los hijos del presidente, Donald Trump Jr., figura como asesor tanto de Polymarket como de Kalshi. Desde que Trump empezó a perturbar el panorama geopolítico, se han registrado ejemplos alarmantes dentro de las victorias en las apuestas.
“El formato favorece la distancia emocional. No se puede banalizar lo que significa especular con violencia y hacer del dolor una cotización”Lydia Cervera
En casos como el de la captura de Maduro, se sospecha que muchos de los usuarios que se lucraron contaban con información privilegiada. “Cuando permites apostar sobre eventos del mundo real (política, guerras, etc.), siempre habrá alguien con más información que el resto. Y si no hay una regulación clara, ni sanciones, ese alguien tiene un incentivo directo para monetizar esa ventaja. De hecho, algunos defensores de estos mercados llegan a argumentar que ese flujo de información privilegiada mejora la eficiencia del mercado, lo cual es una forma bastante cínica de normalizar lo que en cualquier otro contexto sería una infracción grave”, añade Dans.
Entonces, ¿qué garantías ofrecen estos portales? En resumen, para el usuario español: casi ninguna. Varios países como Portugal, Francia o Países Bajos ya han prohibido operar a muchas de estas plataformas para evitar que quienes disponen de información privilegiada se lucren masivamente. España todavía no forma parte de ese grupo. Sin embargo, como matiza Javier López, abogado especializado en juego en línea del despacho Temprano López, estos mercados tampoco cuentan con la licencia que otorga la Dirección General de Ordenación del Juego en nuestro país y de la que precisan todos los portales de apuestas online. Esto implica que, de haber algún conflicto con la resolución de las predicciones, algo bastante frecuente, habría que acudir a los tribunales de Estados Unidos. “Utilizarlas implica la entrada en un marco alegal carente de garantías y protección al usuario en España”, aclara López. “Que un usuario español pueda acceder por internet a Polymarket o Kalshi no implica que estén autorizadas aquí”.
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