Meghan Markle, sobre las consecuencias de su relación con el príncipe Enrique: “Durante 10 años, todos los días, he sufrido acoso y ataques”
La duquesa de Sussex advirtió de los peligros de las redes sociales durante una charla con estudiantes en Melbourne. Más tarde, su marido confesó en otro evento que nunca quiso ser un miembro activo de la realeza por la exposición que implica: “Aquello mató a mi madre”


Los duques de Sussex no paran de dar titulares durante su gira de cuatro días por Australia. Este miércoles 15 de abril, en el tercer día de su viaje, tanto Enrique de Inglaterra como Meghan Markle dieron declaraciones muy personales, de las que saben que no pasan inadvertidas. Primero fue Meghan, durante una charla con estudiantes en la Universidad Tecnológica Swinburne de Melbourne sobre los peligros de las redes sociales y su impacto en la salud mental, a la que también asistió su marido. “Puedo hablar de eso muy personalmente”, avisó. “Durante 10 años, todos los días, he sufrido acoso y ataques. Fui la persona más acosada de internet del mundo entero”, aseguró la duquesa, en referencia a la exposición a la que se enfrentó tras comenzar su relación con el príncipe, con quien contrajo matrimonio en 2018.
Durante años, la pareja ha hecho campaña contra los peligros del ámbito digital, acusando a las grandes empresas tecnológicas de priorizar los beneficios sobre el bienestar de los jóvenes. “Esa industria multimillonaria, basada en la crueldad para conseguir clics, no va a cambiar. Tenemos que ser más fuertes que ellos”, comentó Meghan. Enrique, por su parte, tomó la palabra para reconocer que en las redes sociales hay “muchas cosas buenas”, pero advirtió que “el problema es que una vez que abres esa puerta, también te expones a todo lo malo”.
La salud mental está siendo uno de los temas clave de su viaje por Australia y también protagonizó parte del incendiario discurso que el hijo menor de Carlos III dio más tarde en la cumbre InterEdge. El duque afirmó que había estado “escondiendo la cabeza durante años y años” hasta que renunció a su papel como miembro activo de la realeza y se mudó a Estados Unidos con su mujer, sugiriendo que también es lo que su madre, la fallecida princesa Diana, hubiera querido para él. “Después de que mi madre falleciera justo antes de cumplir 13 años, pensé: ‘No quiero este trabajo. No quiero este puesto, sea cual sea el rumbo que tome esto, no me gusta”, compartió con el público. “Aquello mató a mi madre, y yo estaba totalmente en contra, y me negué a aceptarlo durante años y años. Finalmente me di cuenta: ¿qué querría mi madre que hiciera? Y eso realmente cambió mi perspectiva”, apuntó sobre la exposición que conlleva ser miembro de la familia real.
El duque explicó que ese pensamiento también le ayudó a tomar la determinación de usar el altavoz que posee por ser quien es para ayudar a otros. “Ayudar a la gente también me ayuda a mí. Y ese servicio para mí es una cura en sí misma porque realmente es increíblemente energizante. Tanto mi esposa como yo disfrutamos mucho del trabajo que hacemos. Nos permite pasar tiempo juntos, conocer gente increíble y visitar lugares maravillosos”, contó.

Enrique y Meghan han recibido una acogida mixta en Australia, donde el rey Carlos III es el jefe de Estado. El viaje de la pareja está siendo financiado con fondos privados, pero los medios locales informaron de que algunos costos policiales y de seguridad asociados con la visita serían pagados por los contribuyentes australianos, lo que provocó una petición de protesta firmada por más de 45.000 personas.
A diferencia de su visita anterior al país, de 2018, los duques de Sussex también están emprendiendo lo que su oficina denominó “reuniones privadas y proyectos especiales” durante su estancia en Australia. Por ejemplo, mientras Enrique se reunía con veteranos militares el martes, Meghan grababa un episodio del programa de cocina MasterChef Australia, donde ha participado como jueza invitada. Además, la duquesa ha coorganizado un polémico retiro de bienestar de lujo en Sídney programado para el fin de semana. Las entradas para el evento, que incluye yoga o sanación con sonido, tienen un precio a partir de 2.699 dólares australianos (unos 1.600 euros) por persona.
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