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Los líos de los Fitz-James que ensombrecen el centenario de Cayetana de Alba: pozos ilegales, desalojos masivos y cuadros perdidos

Este sábado 28 de marzo se cumplen 100 años del nacimiento de la aristócrata con más títulos del mundo. Su familia ha organizado un programa de homenajes que incluye una exposición, un libro y una serie documental. Pero la saga también es noticia por cómo está gestionando su ingente patrimonio

La familia de Alba en el funeral de Cayetana Fitz-James Stuart, el 21 de noviembre de 2014, en Sevilla. Dusko Despotovic (Corbis via Getty Images)

Una de las últimas voluntades de Cayetana de Alba fue que sus seis hijos se mantuviesen unidos tras su muerte. Algo más de 11 años después del fallecimiento de la aristócrata con más títulos nobiliarios del mundo, su deseo se hace realidad. Carlos Fitz-James Stuart y Martínez de Irujo, de 77 años y actual duque de Alba, y sus hermanos han dejado de lado sus diferencias para celebrar el centenario del nacimiento de su madre, fecha que se conmemora este sábado 28 de marzo.

Los Alba han decidido tirar el palacio por la ventana con motivo del aniversario. Entre los eventos que han organizado hay una exposición, Cayetana, grande de España, abierta al público en el palacio de las Dueñas de Sevilla hasta el 31 de agosto; una serie documental, Cayetana, la duquesa de todos, que se estrena este sábado en Canal Sur y que también estará disponible en Netflix; dos libros, La última duquesa, escrito por su hijo pequeño, Cayetano Martínez de Irujo y publicado por La Esfera, y Cayetana, the duchess de Alba: Art, aristocracy, and the sould of Spain, elaborado por Cristina Carrillo de Albornoz para la editorial de lujo francesa Assouline; un espectáculo de flamenco, Cayetana, su pasión, que prepara la bailaora Cecilia Gómez para mayo en el Teatro Maestranza; y una retahíla de conferencias.

Los festejos comenzaron el pasado 4 de marzo con la inauguración de la exposición en Dueñas, una muestra que reúne casi 200 objetos de Cayetana Fitz-James Stuart, incluidas obras de arte, vestidos, fotografías y correspondencia privada. Cayetana, grande de España enseña la faceta más íntima de la legendaria aristócrata, que vivió 88 años, tuvo tres maridos y dirigió con mano de hierro en guante de seda el ingente legado de su familia, que incluye palacios y obras de arte de valor incalculable. Sus hijos y su viudo, Alfonso Díez, escenificaron la paz en la inauguración de la exposición y se reunieron en el palacio sevillano para recibir a Felipe VI y hacerse una foto de familia.

Unas semanas después, el 20 de marzo, dos de los hermanos, Eugenia y Cayetano Martínez de Irujo, volvieron a encontrarse en el estreno del documental de Canal Sur, que contó con la presencia de Juan Manuel Moreno Bonilla, presidente de la Junta de Andalucía. Y esta semana volvieron a reunirse en el palacio de Liria, en Madrid, para la presentación del libro La última duquesa. “Mi madre estaría feliz”, dijo su autor, Cayetano Martínez de Irujo, uno de los impulsores de esta serie de homenajes que han movilizado a amigos de Cayetana como Carmen Tello, el periodista Luis María Ansón o los diseñadores Victorio & Lucchino.

Pero a la duquesa de Alba, fallecida en noviembre de 2014, seguramente no le gustaría ver su centenario y el nombre de su familia empañados por las polémicas que desde hace meses sobrevuelan a los Fitz-James Stuart, descendientes directos del rey Jacobo II de Inglaterra y conocidos como “los últimos Estuardo”. Los homenajes coinciden con la fase final de la investigación judicial por la extracción ilegal de agua en Aljóbar, una finca agrícola propiedad de los Alba ubicada en el término sevillano de Aznalcázar, en el entorno del parque nacional de Doñana. La familia es considerada como la mayor propietaria de tierras de España, con unas 38.000 hectáreas agrícolas en sus manos.

La investigación por un posible delito contra el medio ambiente comenzó en 2023, cuando dos jornaleros del campo que habían trabajado en la hacienda acudieron a la Guardia Civil para denunciar que sabían de nueve pozos sin licencia en la finca. Según el testimonio de los trabajadores, se utilizaban para el riego de cientos de naranjos. El último informe pericial de la Guardia Civil, que trascendió en febrero de este año, indica que los pozos sin licencia no solo tuvieron un importante impacto ambiental en el entorno de Doñana, sino que también podrían haber reportado a la familia un “beneficio ilícito” estimado en más de cinco millones de euros.

La fiscal solicitó el pasado 10 de febrero una prórroga de seis meses para continuar la instrucción, pero el titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Sanlúcar la Mayor (Sevilla) rechazó la solicitud y ha dado por “agotada” la investigación. Está previsto que la instrucción termine a finales del mes de abril.

Tras dos años y medio de investigación todavía no han declarado los miembros del consejo de administración de Eurotécnica Agraria, la sociedad propietaria de la finca. Cuando se presentó la querella, figuraban como presidenta Eugenia Martínez de Irujo y como secretario y vocal, respectivamente, sus hermanos Cayetano y Fernando. Por el momento, el único imputado es Luis Martínez de Irujo Hohenlohe-Langenburg, sobrino del actual duque de Alba y primer nieto de Cayetana de Alba. En su declaración, que trascendió en la prensa, el aristócrata aseguró desconocer exactamente cómo funcionaba la explotación agrícola, con cuánta agua se llenaba la balsa y de dónde procedía ese agua.

Al caso de los pozos ilegales se suma un desalojo vecinal masivo cerca del palacio de Liria, un asunto que ha revolucionado el tranquilo entorno de la residencia principal de los Alba en Madrid. Tal como informó EL PAÍS en diciembre de 2025, la Casa de Alba ha ordenado la no renovación de los contratos de alquiler de más de 80 viviendas alrededor del palacio y ha invitado a los inquilinos a salir de forma “ordenada” en los próximos meses. Los Fitz-James alegan que es por motivos de rehabilitación y preservación de los centenarios edificios, pero los vecinos cuestionan esas razones. Desde el palacio no aclaran el futuro uso o destino final de las propiedades, pero los afectados sospechan que podrían terminar convirtiéndose en pisos turísticos, tal como ha sucedido en otros dos bloques cercanos, también en posesión de la misma familia (los Alba ya están transformando dos fincas junto a Liria en 66 apartamentos turísticos).

Las tierras alrededor del palacio madrileño llevan en manos de los Fitz-James desde hace siglos y las viviendas afectadas estuvieron destinadas durante décadas a familias “de confianza”. Los inquilinos eran en muchas ocasiones sus propios mayordomos, sus cocineros y demás personal de Liria. Según contaron los afectados a este periódico, tras la muerte de la duquesa se despidió a los antiguos gestores de confianza y cambió el trato con los inquilinos. “Desde entonces nos ignoran, ha habido problemas en el edificio y han retrasado los arreglos todo lo posible. La consigna es no gastarse más dinero”, explicó un vecino a EL PAÍS.

Cayetano Martínez de Irujo, el hijo favorito de Cayetana de Alba y el principal promotor de los homenajes a la aristócrata, es el único miembro de la familia que ha hablado en público sobre este asunto. “Mi madre no lo habría permitido”, reconoció el duque de Arjona en televisión en el mes de enero. “La Casa de Alba ha girado 180 grados respecto a lo que mi madre hizo y su proyección hacia el futuro. Me he hartado de que la gente me cuente obras benéficas, ayudas, dinero que daba mi madre... ya han pasado 11 años de su muerte y parece que han sido seis meses”, explicó.

A comienzos de febrero, la tranquilidad de Liria volvió a verse alterada cuando la Policía Nacional irrumpió en el palacio para recuperar una obra “perdida” de Joaquín Sorolla y otras dos de José María Carbonero. Las pinturas, propiedad de la extinta Sociedad Española de Amigos del Arte y, por tanto, parte del Patrimonio Cultural del Estado, llevaban décadas en paradero desconocido.

La investigación se inició después de que un visitante detectara una de las pinturas en la exposición La moda en la Casa de Alba, que tuvo lugar en el palacio madrileño de los Fitz-James desde octubre de 2023 hasta marzo de 2024. El cuadro en cuestión era un retrato de la infanta Isabel de Borbón y Borbón, conocida como La Chata, pintado por Sorolla en 1908. Tras una labor de documentación a través de archivos y bibliotecas, la Policía informó de las pesquisas al duque de Alba. La Casa de Alba comprobó que la obra se encontraba depositada en Liria desde 1973 y que los documentos aportados acreditaban que su titularidad era estatal. Los otros dos óleos, de Carbonero, estaban en las mismas circunstancias.

Luis Martínez de Irujo, primer marido de la duquesa de Alba y padre del actual duque, era miembro honorífico de la Sociedad Española de Amigos del Arte y, por tanto, era quien custodiaba las obras en calidad de depósitos. Tras su muerte, en 1972, las pinturas quedaron “olvidadas” en Liria. Según explica una portavoz de la Policía Nacional a EL PAÍS, la investigación ha concluido. “El caso está cerrado. Una vez recuperados los cuadros, no hay nada más que hacer”, señala. El duque de Alba hizo todas las gestiones necesarias para que las tres obras pasaran a disposición del Estado español. “No hubo ningún problema en recuperarlas. Hubo colaboración en todo momento”.

Es poco probable que se hable de alguno de estos espinosos asuntos en el ciclo de conferencias que han organizado los Alba para homenajear a Cayetana en el Teatro Cajasol de Sevilla. Este jueves, en vísperas del día de su nacimiento, el expresidente del Gobierno Felipe González y Moreno Bonilla inauguraron el ciclo con una charla sobre la faceta política de la aristócrata. Las sesiones continuarán en abril con debates sobre su relación con la tauromaquia y su personalidad independiente. Entre los ponentes, el torero José María Manzanares, los periodistas Carlos Herrera y Rosa Villacastín o el párroco Ignacio Jiménez Sánchez-Dalp, que fue el confesor personal de la aristócrata y quien ofició su boda con Alfonso Díez en 2011.

Hace unos días, durante la presentación del ciclo, Cayetano Martínez de Irujo recordó lo generosa que fue su madre en vida. El duque de Arjona reveló que gastaba más de un millón de euros al año en donaciones directas, llegando incluso a pagar hipotecas de personas que no conocía o recibos de luz de familias, mientras la Casa de Alba arrastraba una deuda de 14 millones de euros de la que ella ni siquiera era consciente.

Esos tiempos de generosidad desinteresada habrían llegado a su fin, algo que despierta recelos en su hijo más mediático. “Lo único que le preocupaba a mi madre es que se siguiese la línea que ella había marcado. Murió con ese deseo: el de seguir manteniendo el patrimonio adecuándolo a los tiempos, pero sin pensar que estás reinventando la Casa de Alba”, declaró a ¡Hola! hace unas semanas. “Si me preguntas si esto se ha hecho, de momento no”.

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