Antonio Banderas habla en ‘El Hormiguero’ de su desencanto con la política en general y el ICE en particular: “La violencia me está produciendo náuseas”
El actor malagueño contó en el programa que no hay ningún líder político que le satisfaga y aconsejó a las nuevas generaciones culturizarse para dejar de ser manipulables. “Estamos atravesando un momento crucial”, advirtió


Antonio Banderas (Málaga, 65 años) fue el invitado de este miércoles 14 de enero de El Hormiguero. El actor, un habitual del programa de Pablo Motos, acudió esta vez para promocionar Godspell, el espectáculo musical que dirige y que llegará a Madrid el próximo 21 de enero. “Es la historia de Jesús contada de una forma diferente. Un grupo de jóvenes que se ocultan en una iglesia en ruinas en medio de un contexto bélico indeterminado”, explicó sobre el argumento. Sin embargo, la mayor parte de la entrevista fue por otros derroteros que nada tenían que ver con las funciones de la semana que viene. El intérprete de La piel que habito o Átame! compartió el profundo amor que siente hacia su perro, Gypsy, lo duros que fueron sus precarios inicios como actor —ahora los portales especializados estiman su fortuna en 50 millones de dólares— o de cómo durante la dictadura franquista “los grises” irrumpieron en una obra de teatro en la que estaba actuando y detuvieron a todo el elenco por desafiar a la censura.
En general, Banderas habló bastante de política. Tanto de política nacional, como cuando dijo que actualmente no hay ningún líder político que le satisfaga —“la mayor oposición de Pedro Sánchez sería el propio Gobierno de Pedro Sánchez hace cuatro años”, sugirió el actor, que en el pasado se ha identificado públicamente como socialista—, como de la internacional. El intérprete, que ha desarrollado gran parte de su carrera en Estados Unidos y tiene una hija estadounidense —Stella, fruto de su relación con la actriz Melanie Griffith—, criticó duramente las políticas del presidente estadounidense, Donald Trump. “¿Sabes qué pasa? Que ya no lo entiendo”, se sinceró con Motos. “La política está muy ligada actualmente a la violencia. La violencia me está produciendo náuseas, me afecta muchísimo. Hoy he visto a unos miembros del ICE (Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de los Estados Unidos) sacar a una mujer de un coche a tortazo limpio y me ha dado una arcada”, reconoció.
También se mostró bastante pesimista con la situación internacional actual: “Me van a llamar equidistante, pero no hay nadie realmente que sienta que me represente”. Y aprovechó su paso por el programa de Antena 3 para lanzar un mensaje al respecto a las nuevas generaciones. “Hay que decirle a la gente joven que lea. Estamos atravesando un momento crucial y es muy duro ver a la gente joven que le han facilitado un cerebro de cristal que viaja en el bolsillo, pero que no profundiza en nada. Hay un déficit de atención tremendo. Lo noto en el teatro, y creo que allí está la solución a muchos de los problemas que tenemos. Hay premio después de la lectura, después de adquirir una cultura, y es que dejas de ser manipulable, pero cuesta”, defendió.
.@antoniobanderas lo tiene claro: leer es clave para el futuro de los jóvenes #BanderasEH pic.twitter.com/GcqJ8Gws6D
— El Hormiguero (@El_Hormiguero) January 14, 2026
Para relajar un poco el ambiente, Banderas también compartió con el público la anécdota de un encierro involuntario que casi le cuesta la vida. “Es una historia muy absurda. Yo estaba todavía casado con Melanie [fue su mujer desde 1996 hasta 2014] y tenía un estudio de grabación en la casa que teníamos en Los Ángeles”, empezó a narrar. “El caso es que Melanie se había marchado con los niños a Aspen y yo me había quedado allí solo el fin de semana. Me puse a grabar una canción y me fui a meter la voz en una cabina con un cristal muy gordo y una ventana que daba hacia fuera con una reja”, prosiguió. Según contó, al cerrar la puerta se quedó con el picaporte en la mano y no tenía manera de salir: “Yo entonces fumaba y veía el cigarrillo que se había quedado fuera que cuando se consumiera se iba a caer al suelo que era una moqueta. Pegué todas las patadas posibles a la puerta, intenté romper el cristal con un extintor que había dentro de la cabina, hasta que de repente apareció un ángel, que era una cocinera que teníamos en casa y había hecho un huerto justo donde daba la ventana, y me salvó la vida”.
Además de su trabajo de dirección en Godspell, el ganador del Goya en 2020 por Dolor y Gloria —película de Almodóvar por la que también estuvo nominado al Oscar— tiene varios proyectos en marcha para este año recién estrenado. Es uno de los protagonistas del thriller Above and Below, que llegará a los cines españoles a mediados de 2026. También compartirá elenco con Úrsula Corberó en la película británica Rose’s Baby; y con Leo Woodall en Tony, un biopic sobre el influyente chef Anthony Bourdain.
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