Siete restaurantes que demuestran que en los pueblos hay futuro: “Cuando abrimos nos llamaban locos”
¿Y si el porvenir de la hostelería está en las zonas rurales? Recorremos España desde el mar hasta la alta montaña para conocer a profesionales que eligen revolucionar el mapa gastronómico desde la periferia

Tenemos una misión urgente y necesaria: hacen falta más bares y restaurantes en España; a lo mejor hay que ir haciendo pancartas con esto. Puede que te parezca una pijada, porque si te asomas a la ventana ves al menos cinco negocios hosteleros y no te hace falta quitarte las pantuflas para tomarte una cerveza y unas tapitas. Pero ojo a este dato de un reciente estudio de Competur: de los más de 8.200 municipios que hay en España, 1.300 no tienen ni bares ni restaurantes –¡uno de cada seis!– y en 2.700 solo uno levanta la persiana. La mayoría de ellos en zonas rurales al borde de la despoblación, claro.
Dirás que, bueno, que menuda tontería, que no tendrá la España vaciada otras prioridades. Pues esto del escritor Manuel Rivas quizás te haga reflexionar: “Cuando cierra un bar en un pueblo, se apaga una luz en el mapa”. Porque efectivamente y sí, los bares también fomentan la cohesión territorial y social. No solo entre los propios habitantes de los pueblos, según Competur, “la presencia de un bar propicia la llegada de entre 20 y 27 turistas nacionales y entre tres y seis turistas extranjeros”.
En las siguientes líneas hablamos de gente que tiene estas ideas claras. Hosteleros y hosteleras que han elegido trabajar y vivir en un pueblo; han encontrado el éxito huyendo del ritmo infernal de la restauración de las grandes ciudades, en busca de una oportunidad laboral o manteniendo un negocio familiar. Siete lugares que demuestran que el medio rural está vivo y tiene mucho futuro.
La Abadía - Metamorfosis (Valdencín, Cáceres)
A Samuel Martín le queda una asignatura y el trabajo de fin de grado para terminar Historia. En 2019 le pareció buena idea volver a su pueblo, Valdencín, para rematar los estudios, pero le entró el gusanillo de la hostelería cuando empezó a echar un cable en La Abadía, el bar que siempre ha regentado su padre. “No dábamos comidas ni nada”, nos cuenta, “pero se vino un colega y empezamos a hacer bocatas, hamburguesas y algún platillo”.
Un concepto informal que triunfó y en 2022 dio un salto de calidad al ampliar el negocio con Metamorfosis, un restaurante para el que Samuel lio a Pablo Miguel, un cocinero de un pueblo cercano y con experiencia en el País Vasco: “Queremos poner en valor los productos ecológicos y de cercanía, porque Extremadura tiene muchísimo potencial”.
Además de tapas ofrecen dos menús degustación. Uno de ellos se llama Direkto, nombre que tiene que ver con otra pequeña gran revolución en la que se metió Samuel hace cuatro años: dar vida al cine del pueblo tras varios años cerrado y convertirlo en Utopía, la sala de conciertos más grande de Extremadura.
Ambos proyectos comparten espacio: “El otro día a las cinco de la tarde terminamos el servicio de comidas, recogimos las mesas, comenzamos las pruebas de sonido y a las nueve de la noche empezaron los conciertos”. Grupos de punk y rock conviven con los 300 vecinos del pueblo. El restaurante ya aparece en la Guía Repsol: “La gente valora mucho lo que hacemos porque los pueblos de este tamaño que hay por aquí no tienen la vida de Valdencín”, dice orgulloso Samuel, consciente de que ha puesto a su pueblo patas arriba.

La Abadía: c/ Plasencia. Valdencín (Cáceres). Tel. 604 365 240. Mapa.
Navaja Concept (Candás, Asturias)
Sonia Menéndez y Nel Castelo tenían dos cosas claras cuando decidieron que era hora de abrir su propio restaurante: primaría la cocina de producto y no tirarían de financiación de terceros, de grandes grupos empresariales. La duda era dónde ubicarlo: “Estuvimos dos meses buscando locales en la ciudad, pero los alquileres estaban imposibles y decidimos irnos a una zona un poquito más rural”. Así llegaron hasta Candás, el pueblo costero donde nació Sonia.
Abrieron el verano pasado Navaja Concept, un “espacio vivo porque confluyen muchos conceptos”. Por las mañanas, los fines de semana hay cola para desayunar cafés de especialidad y bollería casera. En las comidas y cenas ofrecen platos más informales a la carta en la sala, y por otro lado hay seis sillas a pie de barra para probar el menú degustación más elaboradoque rota según lo que se van encontrando en el mercado.
“No había nada similar en Candás”, nos comentan, un lugar con hostelería tradicional, muy vinculada a la pesca, “y cuando abrimos nos trataban un poco de locos”. Pero lo están petando gracias al boca-oreja, y han conseguido que la gente más mayor del pueblo aprecie el sabor de un buen café sin azúcar y otros pasen del “solo me gusta el Ribera” al “anda, pues me van los vinos más de barrica y afrutados”. A tiro de piedra de Avilés, Gijón y Oviedo, en menos de un año Navaja Concept ya es un lugar necesario.

Navaja Concept: c/ Rosal, 4. Candás (Asturias). Tel. 985 352 174. Mapa.
Bar Torrejón (Yátor, Granada)
Los tres únicos niños que corren por las calles de Yátor, un pequeño pueblo de poco más de cien habitantes de la Alpujarra granadina, son los hijos de Noelia Ortega. Es el lugar donde nacieron sus abuelos y donde pasaba los veranos de pequeña. “Siempre he tenido un vínculo muy fuerte con el pueblo”, nos cuenta, así que cuando vio a sus hijos disfrutar como lo hacía ella cuando tenía su edad, no dudó en dejar Lloret del Mar junto a su marido y mudarse para ganar calidad de vida.
Al poco tiempo el único bar de Yátor cerró: es el típico negocio que comparte espacio con el hogar del pensionista. Y Noelia encontró trabajo: “Se me presentó la oportunidad, yo no sabía nada de hostelería, pero me lancé a esta aventura profesional”. Así abrió el Bar Torrejón, poco a poco y con ayuda de su familia ofreciendo bocatas y tapas. Después, fueron llegando clientes más jóvenes y se animó a meter en la carta hamburguesas, tablas de embutido y algún plato combinado.
El negocio ha dado vidilla al pueblo: “La gente viene porque sabe que hay un bar, que puede parar a tomar algo, incluso hay quien ha vuelto a activar sus visitas a Yátor en verano”. Así que Noelia no puede estar más contenta y anima a seguir su ejemplo porque a pesar de que “lleva mucho trabajo y muchas horas es muy gratificante”.

Bar Torrejón: c/ El Arroyo, 1. Yátor (Granada). Mapa.
La Bodeguilla (Motilla del Palancar, Cuenca)
Jesi Alfaro y Sole López llevan la hostelería en las venas. Sus familias tienen negocios en pueblos muy cercanos de Cuenca, pero se conocieron a unos cuantos cientos de kilómetros de distancia, en el Basque Culinary Center. Enseguida conectaron y empezaron a trabajar juntas en restaurantes con estrella Michelin, en Costa Rica o Singapur. Pero siempre tenían en mente su lugar de origen: “Veíamos mucho potencial en nuestra zona, queríamos volver”.
Por eso en 2023 no dudaron en dejarlo todo y reabrir el bar de la plaza de Motilla del Palancar, el pueblo de Jesi, que llevaba ocho años cerrado. “Elegimos bajarnos de la rueda de las ciudades y de la alta gastronomía, disfrutar de nuestra profesión y ganar en calidad de vida”. Lo han conseguido con un medido plan de negocio que les permite descansar tres días a la semana y cerrar dos meses al año “para viajar y conocer”. Dicen que es la mejor decisión que han tomado: “Si tienes un pueblo, lánzate, porque realmente vas a disfrutar la gastronomía mucho más”.
Con La Bodeguilla han recuperado el “ambiente de barra” en el pueblo y en verano no paran de organizar actividades que convierten a la plaza en una fiesta. ¿Y qué se come? “No trabajamos mucho la receta clásica tradicional de aquí, porque al final es lo que se ve en todos los sitios, hemos traído al pueblo los proyectos chulos de moda en la ciudad para que la gente tenga una experiencia gastronómica sin desplazarse”. Todo apostando por pequeños productores: la sobanchoa, es el plato estrella: sobao tostado, anchoa y queso añejo. Ponme diez unidades, por favor.

La Bodeguilla: Plaza de España, 8. Motilla del Palancar (Cuenca). Mapa.
Aitalas Restaurante y Quesería Abuelo Aitalas (Sahechores de Rueda, León)
Nos vamos hasta Sahechores de Rueda, un pueblo de León que apenas llega a los 60 habitantes, epicentro de la España vaciada. La familia Fernández Hernández decidió hace 16 años que ya bastaba de que el precio que les pagaban por la leche de sus ovejas no reflejase la dedicación que exigía. Así que el matrimonio y sus dos hijos aprendieron a elaborar queso, con la ayuda de maestros queseros, para poder vender directamente el producto y sacar mejor rendimiento de su trabajo. Nació la Quesería Abuelo Aitalas.
Detengámonos en los hijos. Mientras Marcos siguió ejerciendo de pastor, Paula estudió Turismo: “Quise probar a trabajar fuera para ver qué me encontraba, para aprender y siempre con la idea de volver al pueblo”, nos cuenta. Currando en Holanda y Alemania encontró lo que quería hacer en su casa, “pueblos pequeños en los que se crean muchas sinergias para potenciar muchísimo más sus productos gastronómicos”. No tardó en ponerlo en marcha.
Llegó la pandemia de la COVID-19 con toda la familia confinada en Sahechores de la Rueda, y fue entonces cuando los hermanos decidieron que querían seguir en el pueblo y darle una vuelta al negocio. Primero ofreciendo visitas guiadas a la quesería, después abrieron una tienda de productos artesanos y finalmente, para completar la experiencia, inauguraron Aitalas Restaurante, que está a punto de cumplir cinco años. La estrella de la carta es una tarta de, por supuesto, sus quesos, “más salada que dulce”. Lo mejor: han creado 30 empleos en una zona donde apenas había oportunidades. Bravos.

Aitalas Restaurante: Carretera camino del lago s/n. Sahechores de Rueda (León). Tel.: 987 622 462. Mapa.
Restaurante Corrinche (Alcoroches, Guadalajara)
Es normal que a los hermanos Raúl y Laura Jiménez y a sus parejas Félix Martínez y Elena Martínez les dijeran hace catorce años “dónde vais, no tenéis cabeza, esto aquí no tiene ningún sentido”. Por dos razones: lo dejaron todo en Barcelona para montar el Restaurante Corrinche en un pueblo de Guadalajara de apenas cien habitantes –el de los abuelos de Raúl y Laura–, que además es uno de los más fríos del país; y porque nunca se habían dedicado a la hostelería. Concretamente trabajaban de albañil, de secretaria, en el sector textil y en el de las artes gráficas.
“Nos tacharon de locos en su momento y nos siguen tachando de locos ahora”, nos comenta Raúl. Siempre les había gustado la cocina y son autodidactas: “Al principio, pues te metes la primera hostia queriendo abarcar muchas cosas y viendo que no puedes, pero enseguida pusimos los pies en el suelo y empezamos a cocinar lo que se nos da bien”. Y, ¿por qué hay que peregrinar hasta este pueblo por el que no pasas, al que tienes que ir a propósito? Pues el 90 por ciento de la gente pide cordero lechal al horno.
El golpe de realidad de la España vaciada llega cuando hay días en los que abren y solo sirven tres cafés y cuatro cervezas a los vecinos del pueblo, pero los fines de semana y en verano, el restaurante siempre está lleno. Animan a seguir su ejemplo con este consejo: “Si eres constante y das un buen servicio es muy viable que puedas salir adelante”. Tomad nota, emprendedores.

Restaurante Corrinche: c/ Larga, 21. Alcoroches (Guadalajara). Tel. 949 836 204. Mapa.
Restaurante Existe (Puertomingalvo, Teruel)
Esto que estás en las fiestas de tu pueblo, donde siempre has veraneado, te enteras de que hay un local vacío en el que podrías montar tu negocio soñado y de repente en tu cabeza encajan todas las piezas. Este “sujétame el cubata” se lo marcó el cocinero Alberto Montañés hace siete años. Junto a su compañera María Dávila no dudaron en dejar sus trabajos, y a los dos meses ya estaban poniendo en marcha el Restaurante Existe. Primero en Mosqueruela y desde hace tres años están instalados muy cerca, en el hotel Mas de Cebrián, en Puertomingalvo.
Los dos son de Castellón y siempre les había rondado la idea de irse a un pueblo. “Le tengo mucho amor a este territorio”, se declara Alberto, “y siempre me ha llamado la atención un tipo de cocina basado en el producto de cercanía que solo tiene sentido aquí, lejos de la ciudad”. El kilómetro cero es la base de la carta: “Una muy buena patata gracias a la altitud, trufa negra, setas, la oveja que se sigue criando como antaño, la caza…”. Todo de productores de la zona. Triunfan las albóndigas de ternera, las croquetas de jamón de Teruel y la codorniz en escabeche.
Han ganado en calidad de vida y además su trabajo ha sido distinguido con el sello Bib Gourmand, cuentan con un Solete de la Guía Repsol y el buen hacer de María en sala le valió para aparecer en la lista de los 100 jóvenes talentos de la gastronomía nacional que publica el Basque Culinary Center. Poca broma. Ah, y efectivamente, el nombre del restaurante es un nada velado homenaje al reivindicativo movimiento “Teruel Existe”.

Restaurante Existe: Carretera A-1701, km 34. Puertomingalvo (Teruel). Tel. 644 724 627. Mapa.
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