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Huevos de fraile: la receta gaditana que de huevo solo tiene el nombre

Otro ejemplo de cómo la cocina popular convierte la escasez en identidad, con un aliño sencillo a base de cebolleta y perejil al que puede añadirse una pipirrana

Huevos de fraile

Los huevos de fraile son un plato nacido; como tantos otros en nuestra gastronomía popular, de la necesidad de apañarse con lo que había. El nombre promete una cosa que no cumple, porque aquí no hay ni rastro de huevo, pero el resultado está tan rico que no importa. Seguimos la receta de Iluminada Romero, cocinera al frente del desaparecido restaurante San Antonio, que encontramos en la web Cosas de Comé.

Allí, Romero lo servía acompañado de una piriñaca andaluza –no confundir con la cántabra– a base de tomate y pimiento, pero por cuestiones de temporada y por probar primero el original, lo hemos preparado en su versión más simple: con el mismo aderezo de cebolleta y perejil que las famosas papas aliñás.

Respecto a su origen, según el gastrónomo Carlos Spínola “cuentan algunas leyendas que fue un fraile, cocinero del convento gaditano de capuchinos, que en el Cádiz sitiado por los franceses durante el año 1812 y no teniendo huevos de gallina para ponerlos duros aliñados en la cena de los monjes, optó por aliñar unos pequeños trozos de masa cocida de harina de garbanzos, que el mismo tamizó tras triturar unos garbanzos durísimos que tenía, por la falta de harina de trigo”. De ahí el nombre “huevos de fraile”, porque tenían una textura cremosa y parecida a la del huevo duro.

Sea leyenda o no, todo encaja en una situación en la que los que los huevos eran un lujo intermitente y la harina de garbanzos hacía de comodín proteico (protagonista principal también de las panizas gaditanas, lo que le da aún más sentido). Curiosamente, esta preparación y otras muy similares tanto con la la harina como remojando y triturando el garbanzo entero u otras legumbres se han puesto de moda en redes sociales como una alternativa casera –y sin soja– al tofu.

El proceso no es el mismo ya que en este caso no hay coagulación y en el del tofu sí, pero el resultado es bastante interesante. Además de tomarlo así puedes usarlo en salteados o cortarlo en bastones, especiarlos, untarlos con aceite y darles un golpe de sartén, horno o freidora de aire hasta que queden bien crujientes por fuera.

No es una preparación que tenga mucho misterio, pero remover mientras se cocina es obligatorio: si abandonas el cazo, la mezcla se pegará o quedará grumosa. Tampoco se puede servir caliente, piensa en él como en un entrante a temperatura ambiente. Una vez aliñado se conserva bien en la nevera un par de días, pero el perejil irá poniéndose pocho a medida que pase el tiempo. Si vas a comerlo en dos veces, mejor pon solo la cebolleta y añade el perejil en el último momento.

Tiempo: 30 minutos

Dificultad: La de remover para que no se peguen

Ingredientes

Para 4 personas

  • 250 g de harina de garbanzos
  • Sal
  • 1 cebolleta
  • Perejil fresco
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Vinagre de Jerez o de vino
  • Tomate y pimiento picados (opcional)

Instrucciones

1.

Medir el volumen de la harina de garbanzos con una taza o un vaso. 

2.

Ponerla en un cazo con el doble de su volumen en agua y una pizca generosa de sal. Mezclar bien con varillas antes de encender el fuego para evitar grumos.

3.

Llevar la mezcla a fuego medio, removiendo constantemente. Cuando empiece a hervir, bajar a fuego muy suave y seguir removiendo sin parar durante unos 15 a 20 minutos. La textura debe recordar a una bechamel muy espesa, que se despega de las paredes del cazo. 

4.

Verter la masa en un molde o recipiente bajo ligeramente aceitado. Alisar la superficie y dejar enfriar primero a temperatura ambiente y después en la nevera hasta que esté firme (unas dos horas).

5.

Una vez cuajada, cortar la masa en dados de bocado. Pasarlos a un bol y añadir la cebolleta picada, pereji picado, aceite, vinagre y sal al gusto. Dejar reposar al menos media hora para que se impregne bien. 

Si tienes dudas o quejas sobre nuestras recetas, escríbenos a elcomidista@gmail.com. También puedes seguir a El Comidista en Youtube

Sobre la firma

Mònica Escudero
Editora y coordinadora de equipo en El Comidista, web gastronómica en la que publica desde 2013 recetas y artículos para hacerte más fáciles las comidas diarias. También escribe, cocina y pone la mesa en El País Semanal, es profesora de máster en Barcelona Culinary Hub y se encarga de estrategias de comunicación y SEO en la cooperativa BitLab.
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