Un año bueno, un año malo: la vecería afecta a las cosechas de aguacates, manzanas y olivos
La alternancia está inscrita en la naturaleza productiva de distintos árboles frutales

No todos los años son buenos en el campo. Las inclemencias meteorológicas juegan su parte, pero, además, distintos árboles padecen el fenómeno llamado vecería, contrañada o carga bienal, por el que los años más productivos se alternan con otros menos productivos.
El olivo, la manzana, los aguacates y la pera son algunos de los árboles frutales que experimentan la vecería de una forma notable. Tal y como explica Francisco Elvira, olivarero y secretario general de la Coordinadora de Organizaciones Agrarias Jaén, “la vecería es una parte fisiológica de los olivos: un año cargan mucha aceituna y al siguiente descansan. Esto se debe, en parte, a que el olivo empieza sus primeros pasos de floración durante el crecimiento del año anterior: si ese año anterior el olivo ha dado mucha fruta, limitará el crecimiento de flores para el año siguiente”.
Sucede también con otros frutales. “Casi todos los manzanos y perales pueden caer en este patrón de cultivo”, dicen desde la Royal Horticultural Society. “Suele ocurrir cuando los árboles están desnutridos o sin suficiente hidratación. Esto hace que sean incapaces de llevar adelante una cosecha abundante, lo que a su vez estimula la producción de demasiadas yemas para el año siguiente. La vecería también puede dar comienzo cuando una helada destroza la floración en invierno”, aseguran.

Elvira también explica que la vecería se hace más notable en árboles de edad avanzada y que está determinada por una cuestión de dominancia hormonal, es decir, por el número de embriones que anidan dentro de la semilla del hueso de la aceituna. “La giberelina es una fitohormona que produce cierta regulación hormonal y hace que el árbol produzca más o menos frutos en años alternos”, dice el agricultor.
Para paliar los efectos de la vecería, las prácticas habituales son la poda de flores y frutos para aclarar el exceso de ambos y así evitar que el árbol agote demasiado de sus recursos. También, hacer uso de abono nitrogenado “que desincentiva el crecimiento en los años de mucha producción”, dice el olivarero, que opina que lo que más afecta a la vecería es algo incontrolable: el clima. “Cuando se junta un año de vecería con una sequía, se da la tormenta perfecta, los llamados dientes de sierra”, que en un gráfico señalan descensos abruptos en la producción.
En el pasado 2025, el olivo experimentó un buen año tras dos malas cosechas consecutivas, por lo que el pronóstico de este 2026 es peor: el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación estimó en su aforo olivar de octubre que habrá un descenso del 5% en Andalucía, la comunidad más productora, y un total del 3% en todo el país, pero que pese a eso, los 1,37 millones de toneladas previstas “deben permitir un abastecimiento fluido del mercado nacional y de nuestras exportaciones a terceros países”, según informaba el ministro Luis Planas. Ya avanzados los meses, Elvira pronostica una reducción todavía mayor, “de hasta el 20%, ya que estamos muy retrasados en la recolección por las lluvias”.
José Antonio González, agricultor de manzanas de Villaviciosa (Asturias), explica que en esta fruta puede haber años de muy buena cosecha “y otros muy escasos e incluso nulos”, pero que siempre es un proceso normal. En el caso de la manzana, dice el agricultor, “suele ser siempre un cultivo complementario en la mayoría de explotaciones, un suplemento tanto para la agricultura como la ganadería”, por lo que los años de vecería se pueden compensar.
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