Diseños de fabricación avanzada en la industria de la automoción
El Basque Automotive Manufacturing Center de Vitoria ensaya soluciones que mejoran el sistema de producción automatizada

El edificio de Vitoria en el que se están gestando algunas de las ideas más innovadoras para la fabricación de coches tiene 122 años. En su día fue una factoría que se dedicó a extraer el azúcar de la remolacha que se cultivaba en Álava. Conocida como La Azucarera, la vieja fábrica, rehabilitada para oficinas, todavía deja entrever su pasado en el ladrillo típico de las fábricas británicas del siglo XIX. Justo al lado está la mayor factoría de automoción de Euskadi, Mercedes-Benz, en obras para ultimar las líneas de las que saldrán los nuevos vehículos eléctricos de la compañía alemana. En este viejo edificio manchesteriano, entre el pasado azucarero de sus paredes y el futuro de la nueva Mercedes eléctrica que se ve asomando la cabeza por la ventana, trabaja desde hace dos años el equipo del Basque Automotive Manufacturing Center (BAM). Aunque no será por mucho tiempo. Ahora andan enfrascados en el traslado a la sede definitiva, en una nave de 14.000 metros cuadrados levantada en una parcela cercana con líneas de robots y un túnel de visión artificial. Tras el verano se presentará en sociedad. Este centro de fabricación avanzada se ha convertido en una de las apuestas más importantes de los últimos años en Euskadi para desarrollar soluciones innovadoras en la producción de automóviles.
Generar conocimiento
El origen del BAM está en la alianza de tres de las empresas más destacadas de la automoción vasca —Mercedes-Benz, Gestamp y MB Sistemas del Grupo Mondragón— con el apoyo económico del Gobierno vasco y la Diputación de Álava. En breve, va a analizar la entrada de nueve socios más. “La misión que tenemos es generar conocimiento e investigar en tecnologías de fabricación avanzada, de tal manera que se optimicen los procesos, la calidad y la eficiencia de nuestros socios”, señala Mariluz Villamor, la directora del BAM en una de las salas de reuniones de sus oficinas provisionales. La batalla del BAM es la de mejorar la competitividad de las empresas de automoción en un momento en el que la incertidumbre se cierne sobre la industria europea. “Nosotros ayudamos a que las empresas hagan los coches de forma más rápida, más barata y mejor”. En BAM trabajan 22 personas en la actualidad y el horizonte es llegar al centenar.
En 2025, el BAM trabajó en 23 ideas, algunas de las cuales se aplican o está previsto que se apliquen en la fabricación de automóviles. “El elemento diferenciador de BAM es que hacemos proyectos colaborativos entre empresas”, comenta Villamor. Muchos de los desarrollos tienen cláusulas de confidencialidad, pero hay proyectos que se pueden contar. Por ejemplo, un nuevo sistema de detección de rugosidades, pieles de naranja, errores en el color y otros fallos que hay en las carrocerías de los vehículos que salen de las líneas de montaje y son imperceptibles al ojo humano. Del BAM ha nacido un robot con una nueva tecnología de terahercios, una frecuencia de ondas electromagnéticas capaz de medir los espesores de la capa de pintura de un vehículo, sin tener que tocarla, y con mayor precisión que las tecnologías conocidas. “La pintura impacta en el medio ambiente, en el peso del coche y en la calidad final del producto”, detalla Pablo Villarino, ingeniero en el BAM, “y con este sensor se controla que el espesor esté dentro de los márgenes correctos”. Mercedes ha decidido aplicar esta tecnología en su nueva planta.
Prevenir lesiones y ‘hackeos’
Otra de las investigaciones destacadas del centro está relacionada con la ergonomía de los puestos de trabajo. Las acciones repetitivas en una línea de montaje pueden provocar tendinitis y otras dolencias. El BAM ha ideado un traje con sensores que se pone el operario y genera una réplica digital que recoge las cargas que está realizando cada uno de los músculos en cada movimiento. “Ese gemelo digital prevé lesiones y hace unas propuestas de cambio; por ejemplo, que no levantes el hombro o la mano por encima de determinada altura porque puede provocarte una lesión”, explica Villamor. Este avance ya se ha probado con éxito en Mercedes-Benz. Se valoraron cinco puestos de trabajo de la zona de montaje final y se han introducido cambios. En las nuevas instalaciones del BAM habrá espacio para un centro de competencia en ergonomía, pionero en España, “para ver de qué manera podemos mejorar el bienestar de las personas y, evidentemente, con la idea de reducir los absentismos, que impactan mucho a día de hoy en automoción”, desgrana Villamor.
El BAM tiene además como uno de sus retos la formación. Junto a la Universidad Euneiz han diseñado un máster de ciberseguridad industrial aplicada a la automoción. No solo porque han aumentado los riesgos de hackear unos vehículos cada vez más digitalizados, sino porque en los procesos productivos “hay ataques muy malintencionados para captar datos en los que luego te piden rescates económicos y pueden llegar a parar las empresas”, alerta Villamor. “Es un perfil de profesional que va a tener mucho futuro”. También van a lanzar cursos especializados en robótica, programación y visualización de datos.
Pruebas con robótica humanoide
Nuevos potenciales socios del BAM ya han solicitado que se estudie la viabilidad de utilizar robots humanoides en las fábricas, y el centro va a abordar la petición. “Vamos a probar varios modelos y recomendaremos a nuestros clientes qué tipo de humanoide es óptimo para ciertas tareas”, adelanta Mariluz Villamor, CEO del BAM. Los humanoides, igual que los robots colaborativos que ya se utilizan en las factorías, podrían encargarse de tareas repetitivas o de aquellas que implican un mayor desgaste físico para las personas, aventura Villamor. “Puede ser una revolución. Vamos a ver si realmente todo lo que te venden estas empresas de humanoides es real o no”. Sobre el riesgo de que los trabajadores sean expulsados de las cadenas, la responsable del BAM defiende que “siempre va a haber personas trabajando con robots colaborativos, que ya los hay, o con humanoides, si al final las empresas deciden que entran los humanoides”.
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