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Terapias personalizadas bajo una sólida alianza

La colaboración entre Biogipuzkoa y OSI Donostialdea se afianza en tratamientos génicos y celulares, y avanza hacia la ingeniería tisular

Ilustración que muestra el uso de células T con receptor de antígeno quimérico (CAR) (naranja) para tratar el cáncer.NEMES LASZLO (SCIENCE PHOTO LIBRARY / getty images)

La belleza está en el propio interior, reza el clásico, y gracias a las nuevas terapias génicas, celulares y de ingeniería tisular —referente a los tejidos— también las claves para la cura de muchas enfermedades. Biogipuzkoa y OSI Donostialdea comparten esfuerzos en un proyecto conjunto que desde hace pocos años y siguiendo un plan medido está pasando de las probetas a los hechos. Tras años de esfuerzos preliminares, se encuentran en una fase más práctica para conformar la medicina del futuro.

Los avances en sanidad, tanto los reflejados en grandes titulares como los que pasan más desapercibidos, son producto casi siempre de un largo camino recorrido a través de pequeños pasos, y en muchos casos caminando en círculo y trabajando desde la sala de espera administrativa para acelerar cuando los permisos están ya en regla.

La unidad asistencial de terapias avanzadas forma parte de la OSI de Donostialdea y se sostiene, en gran medida, gracias al trabajo conjunto con Biogipuzkoa en relación a la investigación de productos propios, constituyendo una plataforma única en Euskadi. En 2022, la plataforma fue designada como centro estatal de CAR-T por el Ministerio de Sanidad, y su crecimiento está siendo exponencial desde 2025, tratando cada año a más pacientes, aunque el camino acaba de comenzar.

De hecho, los datos de tratamiento celular comercial en la OSI Donostialdea en el último año indican que los pacientes que han recibido estos han pasado de 30 a 60 en el último año, y tal y como indica Garbiñe Lizeaga, jefa de sección de la unidad de farmacia oncológica en el Hospital Donostia, “ahora mismo el campo de actuación está reducido al ámbito de las neoplasias, de la oncohematología, que se refiere a la sangre, médula ósea y sistema linfático, y va a comenzar a aplicarse en otras enfermedades no relacionadas con el cáncer, como el lupus o la esclerosis, y por supuesto a la terapia génica”.

Nuevos fármacos

El cuerpo humano viene con protección “de serie”, con líneas de defensa incorporadas que nos protegen de diferentes patógenos: virus, bacterias y también formaciones tumorales. De hecho, y según el líder del proyecto, Ander Izeta, “existe la posibilidad de que muchas personas estemos desarrollando pequeñas patologías, pero gracias a ese sistema inmune no llegan a ponernos enfermos”. El CAR-T es un proceso biotecnológico para potenciar esa defensa, esos “linfocitos T del propio paciente, para armarlos con una proteína que los va a dirigir específicamente contra el tumor”.

Según refiere Izeta, para comprender la importancia del proyecto es necesario tener en cuenta que “el desarrollo de fármacos es un proceso complejo y costoso y que puede llevar a cabo, principalmente, la industria farmacéutica; pero estas terapias, en el fondo, se parecen bastante a los trasplantes hematopoyéticos, en los que a pacientes que tienen tumores en la sangre se les extraen células madre del sistema sanguíneo, las cuales se congelan, y tras los tratamientos de radioterapia o quimioterapia destinados a eliminar el tumor, vuelven a ser infundidas para que vuelvan a generar tanto la sangre como las defensas”. La importancia del nuevo camino es que se realizan a partir “de las células del propio paciente o de células de donantes de posición familiar o personas que son más o menos compatibles a nivel inmunológico entre donante y receptor”, destaca Izeta. El reto consiste actualmente en dar un paso más y avanzar al margen —en la medida de lo posible— de la industria farmacéutica, cuya colaboración es hoy por hoy indispensable en este tipo de terapias.

Begoña Mendibil, hematóloga del Hospital Donostia, explica que cuando se detecta alguna persona paciente que puede ser candidata, “lo primero que hacemos es extraer esos linfocitos T, que son los que estamos utilizando hoy en día como sustrato celular para introducir este receptor, y esos linfocitos T se envían a diferentes farmacéuticas, dependiendo del producto que se quiera utilizar y la enfermedad que se quiera combatir en cada caso. Esa empresa farmacéutica es la encargada de desarrollar todo el proceso de manufacturación, de hacer que esas células expresen el receptor CAR para después enviar de nuevo al hospital ya en modo de fármaco a base de las células del propio paciente”.

La novedad, lo que está sucediendo en este último año, amplía Ander Izeta, “es que estamos arrancando un programa de fabricación propia con el objetivo de que esa dependencia externa no sea tan necesaria y podamos realizar el proceso completo de fabricación de las terapias desde aquí”. No obstante, el propio Izeta califica la situación actual de desideratum, porque “no es algo que tengamos ya en marcha, pero sí hemos iniciado varios proyectos para comenzar el proceso desde la plataforma y estamos trabajando en ello para convertirlo en una realidad en el futuro”, concluye.

Un camino bien recorrido

Ander Izeta explica cómo en 2019 llegó “esta nueva generación de medicamentos a nuestra cartera y se establecieron unos mecanismos de pago por resultados en salud”. Se trataba de hacer un seguimiento especial de las terapias, de prestar atención a la concentración en centros de referencia en el estado para que todo estuviera bajo el manto de las buenas prácticas. Se vivía un momento ilusionante, pero “Euskadi todavía no estaba preparada”, relata Izeta, “para todo ese nivel burocrático, de sistema de calidad y para las necesidades concretas que exige un centro de referencia”. Por ello, se derivaba a pacientes a otras comunidades autónomas.

Fue en 2022, con el trabajo científico ya en marcha, cuando comenzó el trabajo “en casa”, una vez obtenido el reconocimiento ministerial como Centro Estatal de Referencia CAR-T. Pero entre 2019 y 2025 se dieron pasos imprescindibles para llegar al momento actual, desde la instalación de equipamientos y formación hasta la obtención de calificaciones y acreditaciones paralelamente a los procesos de investigación.

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