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Seis ciudades españolas, aparte de las de siempre

Más allá de la Fórmula 1 en Madrid y el Año Gaudí en Barcelona, 2026 pasa por otras urbes igualmente tentadoras, empezando por Reus, donde educaron al genial arquitecto

Madrid y Barcelona, como siempre. Y en 2026 incluso más, porque la capital celebra del 11 al 13 de septiembre el Gran Premio de España de Fórmula 1 en el flamante Madring de Ifema, y el Año Gaudí va a llenar capital catalana de eventos y de turistas, más si cabe todavía. Por si fuera poco, Barcelona es este año Capital Mundial de la Arquitectura. Pero ambas metrópolis no deben, o no deberían, eclipsar a una ciudad como Oviedo, donde precisamente se verá durante más tiempo que en ninguna otra del país el eclipse total del próximo mes de agosto. Tampoco a Jerez de la Frontera, que toma el relevo de Alicante como Capital Española de la Gastronomía. Ni desviar la atención de Pamplona, Cuenca y Cartagena, que celebran importantes aniversarios.

El Reus del niño Gaudí

El gran genio del modernismo catalán murió en Barcelona en 1926. Por eso se celebra ahora, un siglo después, el Año Gaudí, con eventos que se concentran sobre todo en la ciudad de sus amores arquitectónicos. En cambio, nadie sabe a ciencia cierta dónde nació: él decía que en Ruidoms (Tarragona), de donde era su familia paterna, pero la verdad es que fue bautizado en la vecina Reus, y aquí vivió hasta los 16 años. En la plaza del Mercadal, la más céntrica y animada de la ciudad, está el Centre Gaudí, un centro de interpretación modernísimo (que no modernista) donde se pueden admirar reproducciones de sus obras más emblemáticas. Y también los cates que le cascaron en Aritmética y en Doctrina Cristiana sus maestros de las Escuelas Pías. En una ruta por el Reus de Gaudí no puede dejar de visitarse la prioral de Sant Pere, la elegante iglesia tardogótica donde fue bautizado. La escalera del campanario —helicoidal y con el eje vacío— le sirvió de inspiración para diseñar las de las torres de la Sagrada Familia de Barcelona. La casa donde se crio (en Sant Vicenç, 8) y la escultura del Gaudí niño en el calle de l’Amargura serán otros imanes de turistas en 2026. Más información en reusturisme.cat.

Jerez, pilar gastronómico

Los expertos la han señalado como la ciudad donde mejor se va a comer este año en España. Y a beber, claro, porque los vinos de Jerez están delante y detrás, antes y después de todos los platos: la berza jerezana, los riñones al jerez, la cola de toro, los chicharrones, el ajo de viña —condumio típico del campo que se sirve en otoño e invierno junto al vino joven—, el tocino de cielo y el Pedro Ximénez. En esta ciudad gaditana convive la cocina de taberna, de bares y tabancos (El Pasaje, Plateros, Las Banderillas, La Pandilla, San Pablo, El Guitarrón…) con la de los restaurantes del universo Michelin, como Lú Cocina y Alma (dos estrellas) y Mantúa (una). A lo largo del año, Jerez celebra más de 60 actividades y eventos relacionados con el comer y el beber. Por haber, hay hasta un foro sobre gastronomía y cambio climático, en septiembre.

Las dos Pamplonas

Fiesta (The Sun Also Rises), la experiencia sanferminera de Ernest Hemingway y su primer libro de éxito, cumple 100 años. Buena razón para volver a la capital navarra y seguir la Ruta de Hemingway (que se cuenta paso a paso en visitpamplonairuna.com): la plaza del Castillo, el Gran Hotel La Perla —donde no se alojó hasta 1953, porque era demasiado caro—, el bar Torino (Milano, en la novela), el café Iruña, el Txoko, Casa Marceliano, el mercado de Santo Domingo, el Ayuntamiento, la catedral y la plaza de toros, con el monumento dedicado al escritor junto a la puerta del callejón. También es una buena guía para conocer, por exclusión, la otra Pamplona, la que no tiene nada que ver con Hemingway y los sanfermines. Mikel Ollo, de Destino Navarra, se ha especializado en ambas ciudades: lo mismo te alquila un balcón para ver los encierros o te lleva de pintxos por las calles Estafeta y San Nicolás, que te invita a pedalear junto a él con una e-bike por las zonas verdes: el circuito del río Arga, las huertas de la Magdalena, el Camino de Santiago y el parque de la Vuelta del Castillo.

Cuenca: senderos mágicos

El 6 de diciembre de 2026 se cumplen 30 años de la inscripción de Cuenca en la lista del Patrimonio Mundial, y como ocurre siempre que se celebra un aniversario redondo, habrá eventos y jolgorios varios, con multitud de visitantes que se acercarán a soplar las 30 velas de esa tarta geológica e histórica, rodeada de hoces acantiladas, que es la ciudad de las Casas Colgadas. Antiguamente, cuando no había listas de ciudades patrimonio de la humanidad, ni de ciudades AVE, ni de ciudades nada, los pocos viajeros que se arrimaban a Cuenca bromeaban diciendo que, para recorrer sus empinadas calles, era menester que tiraran de uno con garruchas (poleas). Eran turistas sedentarios que se limitaban a visitar el Museo de Arte Abstracto de las Casas Colgadas y la catedral —muy particular, del siglo XII y estilo gótico-normando—, y que se apalancaban luego en cualquier restaurante hasta reventar de atascaburras y morteruelo. Ahora hay otro espíritu y otras piernas, calzado deportivo y un sendero circular (­SL-CU 10) de 3,8 kilómetros, bien señalizado con letreros y marcas de pintura blanca y verde, que permite a los visitantes recorrer la ciudad en un par de horas. Bajando desde lo más alto —el barrio del Castillo— hasta lo más bajo: el santuario de las Angustias y la Junta de los Ríos, donde el Júcar se bebe al Huécar. Luego se regresa por la hoz que ha labrado este último cauce, al este de la ciudad, subiendo finalmente por escaleras talladas en la pura roca y disfrutando de unas vistas de Cuenca que solo las mejora Alfonso VIII —el rey que la reconquistó en 1177— desde el cielo. La descripción y el track del recorrido, así como el folleto Cuenca, flor de senderos, se pueden descargar en ­visitacuenca.es.

Cartagena: Peral y Maiden

Otro aniversario redondo, el 175º del nacimiento de Isaac Peral, pone el foco de los viajeros cultos en la ciudad murciana donde fue alumbrado el diseñador y constructor del primer submarino torpedero eléctrico plenamente funcional. En Cartagena, para celebrarlo, se inaugura pronto —crucemos los dedos, porque lleva tres años y pico de retraso— su casa-museo, situada en el callejón de Zorrilla, donde se contarán, entre otras cosas, las tribulaciones de este científico y militar que creó en 1888 un sumergible de 22 metros que podía navegar 511 kilómetros con dos tripulantes y lanzar tres torpedos, y que después de superar todas las pruebas fue incomprensiblemente rechazado por las autoridades competentes. Poco después, Peral se retiraba enfermo y amargado de la Marina y España perdía Cuba y Filipinas. En el Museo Naval de Cartagena puede admirarse el submarino en cuestión, el Peral, pagando tan solo la voluntad (como si no valiera nada). En 2026 habrá además en Cartagena tres citas ineludibles: del 3 al 5 de julio se celebrará la quinta edición del heavymetalero Rock Imperium Festival, con bandas tan míticas como Iron Maiden y Anthrax. Del 17 al 25 del mismo mes, la trigésima de La Mar de Culturas, una de las citas de músicas globales más importantes de Europa. Y del 18 al 27 de septiembre, las Fiestas de Carthagineses y Romanos, con gran batalla el día 25 que ganarán —como siempre— los segundos. Algún año, para variar, podrían vencer los de Asdrúbal y Aníbal. Más información, en turismo.cartagena.es.

Oviedo, el eclipse total más largo

La tarde del 12 de agosto de 2026 tendrá lugar el primer eclipse de Sol total visible desde la península Ibérica en más de un siglo (el último fue en 1912). Una noche intempestiva recorrerá España de oeste a este, dejando a oscuras a unas cuantas capitales desde A Coruña hasta Palma. Pero será en Oviedo donde más durará la totalidad del fenómeno astrológico: 1 minuto y 48 segundos. Entre pitos y flautas, la gente estará 1 hora, 49 minutos y 46 segundos viendo cómo empieza a oscurecer (a las 19.31.14) y cómo sale de nuevo el sol (a las 21.21.00), aunque ya será tan tarde que este volverá pronto a ocultarse. ¡Dos puestas de sol seguidas!, el sueño de un fotógrafo y la pesadilla de una gallina.

Para verlo bien, y más a una hora tan tardía, lo mejor es subirse al monte Naranco, famoso por sus atardeceres. Y rogar que el cielo esté despejado en el Sagrado Corazón de Jesús ubicado en su cima. O a Zeus nubífero, si nos convencen más los dioses de la Ilíada.

El Instituto Geográfico Nacional informa mediante un mapa interactivo de cómo y cuándo se verá el eclipse en cada rincón del país y, de paso, vende gafas (a 6,99 euros) para que el público lo pueda observar tan pancho y sin riesgo.

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