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El auge de los perros guardianes: “Les adiestramos en obediencia y socialización, pero trabajamos también con los dueños”

Adquirir razas grandes y fuertes es una forma de blindar la seguridad de sus casas para muchas personas, pero fuentes del sector alertan de la importancia del entrenamiento, la responsabilidad del dueño y de no usarlos para fines ilícitos

"Un cane corso no es una raza para cualquier persona. Requiere mucho esfuerzo y hay que andar con ojo. Es muy importante socializarlos desde pequeños”, explica Juanma Morato, dueño de 'X-Man'.FluxFactory (Getty Images)

Aunque no se le tenga miedo a los perros, es probable que un cane corso intimide un poco. Sus 45 kilos garantizan una fuerza y una robustez inusuales para la media del animal. Incluso un roce casual o que hinque sus patas en el cuerpo para saludar podría derribar a alguien. En esa línea de atributos físicos se encuentran otras razas como los pastores alemanes, belga malinois, del Cáucaso o dóberman. No están consideradas razas potencialmente peligrosas (PPP), pero los expertos sí los consideran como adiestrables para ser perros guardianes; de nuestra casa, de una finca o de un terreno.

Tener este tipo de perros se ha vuelto una tendencia. El futbolista Marcus Rashford, el luchador Franco Tenaglia, la influencer Kayla Itsines, el baloncestista Mirza Teletovic, la modelo Katie Price o el cantante Nyno Vargas muestran en sus redes y paseos este tipo de canes. Muchos se decidieron tras robos u otras amenazas a su seguridad. “El perfil de persona es pudiente, vive en familia y en una casa grande. Ahora atiendo una demanda más alta”, asegura Juanma Morato, dueño de X-Man, una empresa catalana dedicada a la crianza y adiestramiento de perros guardianes desde hace más de 20 años. “El cane corso ya es feroz de por sí. Lo tiene en su propio ADN”, adelanta quien los habitúa a convivir con familias.

Los datos avalan la tesis. Existe un aumento generalizado —pero leve— en el negocio de los perros guardianes en España en los últimos años. Dos razas destacan sobre el resto: cane corso y dóberman, según los datos facilitados por la Real Sociedad Canina de España a EL PAÍS. ¿El motivo? “Preocupa el aumento de la delincuencia”, responde Morato al otro lado del teléfono. “Además de gente reconocida, hay más personas interesadas de clase media”, revela. Comprar uno de sus cane corso entrenados oscila entre los 6.500 euros y los 15.500 euros, dependiendo del tiempo de entrenamiento y el pedigrí.

Siguiendo los datos del Ministerio del Interior, ha aumentado la delincuencia general de 2024 a 2025, pero sobre todo los delitos relacionados con la ciberdelincuencia. Los hurtos, robos con fuerza en domicilios o la criminalidad convencional en general han bajado. Al exponerle estos datos, Morato responde: “Lo que me diga el Gobierno me da igual, sé que aumenta la inseguridad. La gente tiene mucho miedo”.

“Tenemos un tipo de clienta que ha denunciado abusos o algún tipo de agresión”, comenta Marga Dernoncourt de administración y marketing de Los Guardianes, una escuela de adiestramiento canino en Madrid especializada en pastores malinois. “Se sienten más seguras y protegidas con el perro por la calle. Basta con que ladre”, explica. La también adiestradora incide a lo largo de la conversación en que el perro guardián debe hacer una labor de aviso, no de ataque. “Adiestramos en obediencia y socialización, pero trabajamos también con los dueños, que sepan usar las pautas. Es como sacarse el carnet de conducir”, explica. Sus perros guardianes van de 2.000 a 5.000 euros, dependiendo de la intensidad del entrenamiento.

Detrás de la creencia de que la sociedad es más insegura, puede haber cierto sesgo. “El aumento en la adquisición de perros guardianes sería otra muestra más del estado de inseguridad social en que vivimos. Igual que ocurre con las alarmas antiokupas o el consumo masivo de true crime en plataformas de televisión”, valora Luis García Tojar, profesor de Sociología y Comunicación de la UCM.

Los datos oficiales de delincuencia convencional vienen cayendo en España desde hace tiempo de forma lenta pero constante. “Percibimos nuestro entorno como más peligroso de lo que realmente es. O para ser más preciso, buscamos el peligro allí donde no está”, valora Tojar. ¿Por qué la sensación de inseguridad es más aguda? “La hiperexposición mediática a noticias sobre delitos, la industria de la seguridad —como las alarmas antirrobo— y por el debilitamiento de redes de protección colectiva entre comunidades”, responde. Y ante eso, un perro guardián ofrece una sensación de control.

No son PPP, pero hay que estar alerta

Estas razas no entran en el listado BOE de perros potencialmente peligrosos, pero sí reúnen las características físicas necesarias para ser considerados razas sobre las que estar alerta. Si bien desarrollar un carácter más o menos agresivo dependerá de su dueño y de un buen adiestramiento, como con los PPP, se recomienda usar correa, bozal, contratar un seguro de responsabilidad civil y nunca pasear a más de un perro de esta categoría a la vez.

No necesitan permisos ni exámenes psicotécnicos. Son razas legalmente ambiguas: son más fuertes que la media y se les usa como perros de trabajo para proteger instalaciones, pero ante la ley son exactamente iguales que cualquier otro perro. Y la peligrosidad en el día a día es real. Si no están bien adiestrados y el dueño no los trata como debe, pueden atacar a un repartidor o a una visita. “La responsabilidad del dueño es vital en estas razas”, alerta Dernoncourt. “He llegado a rechazar ventas del malinois si veía que el cliente no estaba preparado para la raza”, añade. Ella, cuenta, siempre pregunta antes sobre la necesidad del perro. Pero si alguien tiene o no razones legítimas para adquirir uno de estos perros de guardia queda, en gran medida, a discreción de los criadores y entrenadores individuales.

Dernoncourt recomienda aplicar una póliza de seguro de responsabilidad civil a estos perros, “la más particular que se pueda”, puntualiza. Las pólizas estándar de hogar y mascotas suelen excluir a los perros entrenados para morder, exponiendo a los propietarios a los costes económicos y legales si eso sucede. “Aunque tengas un seguro, tienes que colocar un cartel fuera de casa que cada 10 metros avise: ‘Entrada bajo su responsabilidad, atención con el perro’, y debes alertar a un repartidor si va a entrar”, explica.

“¿Se quiere un perro de socialización, de trabajo o guardia o para la familia?”, se cuestiona Dernoncourt. “El perro tiene que llevarse muy bien con la gente de la casa, pero con gente de fuera es mejor tenerlo en otra habitación. Si quieres una mascota sociable, tienes que hacer otro tipo de adiestramiento”, avisa. Ella les enseña a ladrar con una contraseña, no a agredir, pero insiste en el compromiso del dueño: “Tiene que haber un buen asesoramiento detrás. Todas las razas son manipulables, pero hay que trabajar con ello y saber lo que compras. Lo que no quiero es que luego lo devuelvan o, peor: lo sacrifiquen”. En eso coincide Morato: “Un cane corso no es una raza para cualquier persona. Requiere mucho esfuerzo y hay que andar con ojo. Es muy importante socializarlos desde pequeños”.

No es recomendable tener ninguna de estas razas como primera mascota. “No tienen un manejo sencillo y puede ser irresponsable y peligroso si caen en malas manos. No se deben usar para fines ilícitos”, alerta Claudia Blanco, de la Asociación Nacional Amigos de los Animales. “Por eso enseñamos al perro a que alerte para avisar a los servicios de emergencias, no a que ataque de primeras”, puntualiza Dernoncourt.

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