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¿Cómo afecta a perros y gatos la muerte de un ser querido? Estrés, sedentarismo o problemas de sueño

Los animales pasan un duelo cuando alguien de su entorno, tanto de la misma especie como de otras, fallece, lo que se puede traducir en apatía, inapetencia o pérdida de apetito. En estos casos, no conviene plantearse meter otra mascota en casa como forma de llenar ese vacío

En la inmensa categoría de películas de mascotas para llorar ('Una pareja de tres', 'Soy leyenda'), la fidelidad del precioso akita al personaje de Richard Gere en 'Siempre a tu lado (Hachiko)' se lleva la palma.20th Century Fox

El duelo por el fallecimiento de alguien cercano no es exclusivo de las personas. Los perros y gatos también lo viven, se entristecen y necesitan tiempo para recuperarse. El mundo emocional en los animales es amplio y complejo. “Son seres sociales, por lo que crean vínculos con sus compañeros de vida, tanto de la misma especie como de otras”, afirma la veterinaria Sandrá Borrás. “Cuando ellos sufren algún cambio, como la pérdida o la llegada de algún miembro a su núcleo cercano, atraviesan un período de adaptación a la nueva situación”, añade.

Algunos pierden un referente importante de su grupo social, lo que les puede provocar un desajuste emocional. “Viven situaciones de estrés porque desaparecen ciertas rutinas compartidas que ya tenían muy instauradas, como salir de paseo, por lo que sienten más soledad y precisan de un tiempo de adaptación a la ausencia del compañero que se fue”, sostiene la experta. Además, pueden estar apáticos y menos alegres. “Se sienten tristes y desganados a la hora de hacer cosas que antes les motivaban, porque ya no está el amigo con quien compartían tiempo. Otros pueden tener inseguridad al perder esa compañía que les proporcionaba respaldo”, afirma.

El duelo de cada animal es único y depende de muchos factores, como su carácter o experiencia vital. Como las personas, cada uno lo expresa de una forma. “Algunos no quieren salir o jugar, otros cambian de rutinas o ladran más al estar solos. Incluso pueden llegar a sufrir anorexia o pérdida de apetito por las emociones que tienen”, aclara la especialista.

El tiempo de adaptación a la nueva situación también varía según cada caso, en función de la relación que tuviera el animal con el ser querido fallecido. “Suele alargarse durante meses, pero otros lo superan en poco tiempo y cogen de nuevo confianza. Todo depende de factores como el grado del dolor sentimental o el tipo de vínculo que tuviera”, añade Borrás.

El proceso de duelo de un animal se refleja en su comportamiento. “Algunos cambios que pueden darse son la disminución de la actividad, del juego, un aumento de búsqueda de atención, mostrarse miedosos, vocalizar más o tener cambios en el apetito”, describe Helena Bat, etóloga y psicóloga de animales, a la vez que señala el riesgo de tener ansiedad: “Es frecuente cuando se producen cambios en la vida que se sienten como incontrolables y, como en el caso de las personas, pueden necesitar medicación, como ansiolíticos o antidepresivos, cuyo uso debe valorar un especialista”. No obstante, los cambios de conducta pueden servirle para adaptarse a la nueva situación. “Por ejemplo, si un perro vivía con otro muy activo, es posible que se muestre más sedentario, porque el compañero le incitaba a jugar y moverse. La clave es observar a los animales y tratar de ofrecerles lo que necesitan en cada momento”, añade Bat.

La llegada de un nuevo compañero animal

Abrir la puerta para que otro animal entre en casa tras la muerte del anterior es una decisión personal, pero en cualquier caso es una decisión que no conviene plantearse como la forma de llenar el vacío por la ausencia que queda. “No se puede sustituir a alguien que ya no va a estar en nuestra vida. Lo aconsejable es dejar pasar un tiempo y considerar que las protectoras tienen la opción de tener un animal en acogida temporal, para comprobar que la convivencia es satisfactoria antes de adoptarlo”, aconseja la especialista.

Hay que tener en cuenta que cada animal vive la llegada de un nuevo compañero de manera diferente. “Los hay que muestran rechazo, a otros les parece un nuevo juego. Pero el duelo por el otro miembro estará presente en mayor o menor medida”, asegura Borrás. “En otras ocasiones es contraproducente. Por ejemplo, cuando un animal mayor tiene el estado sentimental dañado, se puede mostrar desconfiado y apático. Y si se incorpora un nuevo miembro, que en ocasiones es un cachorro o un animal con una energía muy diferente del de antes, puede acentuar su estrés y malestar”, aclara.

Para ayudar al perro o el gato en su proceso de duelo hay que distinguir entre su comportamiento habitual y los cambios que se producen tras la ausencia, como los cambios en la rutina del sueño. “Se trata de reconocer las nuevas necesidades que tenga y compensarlas. Por ejemplo, para los gatos, garantizar que tengan un ambiente adecuado acorde a su naturaleza, con lugares donde refugiarse en solitario o con feromonas olfativas que les calmen”, aconseja Stefania Pineda, especialista en medicina del comportamiento animal. “En el caso de los perros, precisarían más contacto humano y pasar más tiempo en compañía”, añade la también profesora del departamento de Producción Animal en la Universidad Complutense de Madrid.

Felinos y canes tienen peculiaridades en su forma de reflejar sus estados de ánimo. “Los gatos tienden a aislarse más cuando no se encuentran bien emocional o físicamente, por lo que conviene no agobiarles o forzarles a interactuar y, por el contrario, acercarse más a través de juegos o actividades que les motiven, como con juegos que simulen la cacería, ya que son depredadores”, explica la especialista. “En el caso de los perros, conviene que se sientan respaldados y confiados para ayudarles a superar la inestabilidad emocional que les pueda provocar la situación, ofreciéndoles comida que les guste especialmente y les aporte energía saludable o aumentando su actividad física con más juegos o paseos”, detalla.

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