La ironía del éxito del ‘crying horse’, el caballo de peluche que quería celebrar el Año Nuevo Chino pero salió triste por error
El nuevo juguete viral en China es fruto de un accidente de fabricación: “Un trabajador le cosió la boca al revés”, cuenta la propietaria de una tienda mayorista. Algunos jóvenes chinos lo ven como un símbolo de sus largas y estresantes jornadas de trabajo

A las puertas del Año Nuevo Lunar chino, los clientes se agolpan en las tiendas del mercado mayorista Yiwu International Trade City, en la ciudad china de Yiwu, en busca de un éxito de ventas que nadie vio venir. No es exactamente bonito, ni tampoco impresionate, pero tiene una historia detrás y, eso, en realidad, es lo que importa. Se trata de un caballo de peluche rojo —en China, color asociado al éxito— que mide unos 20 centímetros, tiene la boca hacia abajo, en una mueca de tristeza, una campanilla dorada en el cuello, ojos que parecen rehuir la mirada de quien lo observa y lleva la frase “el dinero llega rápido” bordada en letras doradas. Y es ya el nuevo juguete viral en las redes sociales chinas.
Bautizado como crying horse (caballo llorón), el peluche no ha llegado por casualidad a los mercados y las redes chinas, sino justo para la celebración del Año Nuevo Chino o Fiesta de la Primavera, que empezará el próximo 17 de febrero —con la segunda luna nueva tras el solsticio de invierno— y que en 2026 marca el Año del Caballo en el zodíaco chino.
En efecto, el juguete fue diseñado como parte de la decoración del Año Nuevo Lunar y la idea inicial era que tuviera una cara feliz, de celebración. La cosa se torció cuando un error de fabricación humano transformó su sonrisa en una mueca. Según explica a la agencia Reuters Zhang Huoqing, propietaria de la tienda Happy Sister del mercado mayorista chino en Yiwu: “Un trabajador le cosió la boca al revés por accidente”. Al descubrir el fallo, la comerciante quiso ofrecer un reembolso a uno de los clientes que lo había adquirido, pero este nunca lo devolvió y, poco después, ya había fotos del juguete circulando en internet.
@reuters Shoppers at Yiwu International Trade City are crowding a shop for the so‑called “crying horse,” a red plush toy meant as a Lunar New Year decoration but made unintentionally sad after a manufacturing mistake turned its smile into a frown. #cryinghorse #lunarnewyear #yearofthehorse #china #uglycute
♬ original sound - Reuters - Reuters
“La gente bromeaba diciendo que el crying horse eres tú en el trabajo, mientras que el que sonríe eres tú después del trabajo”, asegura Zhang, quien, ante el aumento de la demanda, decidió seguir fabricando la versión con cara triste, que se vende por unos 25 yuanes chinos (unos tres euros, al cambio actual). Y que también se puede adquirir en plataformas online como Ali Express, donde incluso venden la pareja: el caballo triste y el alegre.
Para algunos jóvenes que trabajaban como administrativos en China la expresión del famoso peluche refleja sus largas jornadas y el estrés laboral que sufren. El crying horse se suma, además, a la tendencia de los llamados juguetes feo-bonitos, popularizados en los últimos años y que tienen entre sus antecesores a los Labubu, comercializados desde 2019 por la compañía china Pop Mart.
Lou Zhenxian, otra comerciante establecida en Yiwu, piensa que el juguete es feo, pero “es el tipo de valor emocional que buscan los jóvenes hoy en día”. Según ella, estos van a trabajar en un estado similar al del caballo llorón, pero cuando salen del trabajo “se sienten inmediatamente felices”. Aunque añade: “En realidad, si todo el mundo comulgara con este sentimiento, el de los jóvenes, no estaría bien. Creo que hay que trabajar duro y ser feliz después; no deberían ser dos extremos opuestos”.

Otro vendedor de Yiwu, con más de 25 años de experiencia, asegura: “Hoy en día, casi todo el que entra por la puerta pide el crying horse”. Como muestra de su éxito, a primera hora de la tarde los estantes que exponen estos juguetes en la tienda Happy Sister ya están agotados, y los empleados se apresuran a reponerlos. Como dice Zhang, visto el inesperado furor: “Seguiremos vendiéndolos”: “Este peluche encaja a la perfección con la realidad de la gente trabajadora moderna”.
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