Villanueva de la Cañada, 48 horas después del homicidio del niño de 11 años: “Estaba obsesionado con él y lo mató porque lo rechazó”
La Guardia Civil investiga si el autor salió de casa con intenciones homicidas y sigue buscando el arma


Las preguntas se agolpan en el entorno de David, el niño de 11 años asesinado este jueves en un centro cultural de Villanueva de la Cañada (Madrid). Los adolescentes del centro no dejan de volver sobre sus pasos una y otra vez para cuestionarse si este crimen se podría haber evitado, si era imposible predecir este arrebato de agresividad y si fueron muchas las alarmas ignoradas. Muchos de ellos se agrupan a las puertas del lugar en el que Julio, un chico de 23 años con trastorno autista según sus padres, asestó al menos tres cuchilladas al menor de edad. Estar en la calle, junto al homenaje con flores y cartas para el pequeño, es la forma que han encontrado, por ahora, de vivir el duelo.
Gonzalo, de 16 años, todavía no puede asimilar lo ocurrido. Él estaba también en el centro cultural la tarde del crimen. “Ya había intentado agredir a otros. Estaba enfermo. Esto es una putada. Yo estaba aquí estudiando, me tomé un descanso y, cuando estábamos bromeando, llegó la primera ambulancia. Luego la segunda, la policía, una tercera, un helicóptero, coches de bomberos… Y nos asustamos todos”. El jueves, a última hora de la tarde, David salió de su clase de inglés en el centro cultural y se dirigió al baño. En algún momento de ese recorrido, Julio lo siguió y, cuando el menor estaba llegando a los aseos, le asestó al menos tres puñaladas en el tórax, el cuello y la espalda. La autopsia será determinante para reconstruir esos últimos minutos de vida.
EL PAÍS ha hablado con más de una docena de jóvenes y todos coinciden en una idea: fue un asesinato premeditado. Una vez detenido el presunto autor de los hechos, la Guardia Civil se centra en recomponer los días y semanas previas al homicidio para averiguar el porqué del crimen y determinar si Julio salió ese día de casa con pensamientos homicidas en la cabeza. Depende de cómo contesten a las preguntas de si salió ya armado de casa, si acechó al pequeño previamente o si tenía un plan de huida, la pena a la que se enfrente podría variar sustancialmente. Después de apuñalar a David, Julio se presentó en el hospital de Móstoles y aseguró haber sufrido un brote psicótico. El presunto homicida permanece ingresado por orden judicial.
El joven de 23 años, cuentan sus amigos, se sabía los horarios de David y por eso fue a buscarlo a clase. “Estaba obsesionado”, resumen quienes conocían la situación. Belén A., de 17 años, lo explica: “Quería ser su novio. Y lo rechazó. Tenía una lista de niños que quería agredir. Ya había advertencias. Todos lo sabían y no hicieron nada”.
En esta línea, David, de 18 años, hermano de uno de los mejores amigos del joven asesinado, ha acudido con un balón de fútbol para rendirle homenaje: “Julio me dijo que quería estar con él en la ermita, pero su madre ya le había dicho que no se acercara. Lo intentamos integrar [a Julio] porque nos daba pena”, dice mientras sostiene una foto que hizo de David jugando al fútbol, ahora con unas alas colocadas en la espalda del joven.
Ana, de 11 años, iba a la misma clase de inglés que David y ha pedido a sus padres acudir a dejar flores: “Estaba obsesionado con él. Su madre estaba fuera con sus dos hermanos esperando a que saliéramos de clase”.

El parque y la biblioteca permanecen vacíos este sábado mientras los jóvenes se acercan a dejar mensajes. Todos se preguntan lo mismo: ¿no saltaron las alarmas ante que un joven de 23 años estuviera todo el rato con niños de 12?, ¿nadie podía prever lo que sucedió? “El problema es la sociedad en la que vivimos. Nadie hizo nada”, reflexiona Lola con José María y Ramón, vecinos de la zona. Alicia, madre de uno de los compañeros de David, asegura que todos sabían que el presunto asesino tenía una condición y que por eso intentaban integrarlo: “Quería que le dejaran jugar con ellos. Nadie se imaginó que terminaría así. Él le decía a todos que no tenía la edad que tenía. Siempre dijo que era más joven, y como era bajito, lo aparentaba”, relata.
A su lado, Alicia, joven de 17 años, que estudiaba y ha venido con su hermana María, de 13 años, a dejarle flores, comenta: “Es verdad que venía varios días buscando al niño y a otro. Tenía un cuchillo. Era agresivo. De vez en cuando coincidía con Julio en la plaza, pero nunca quise acercarme mucho”. Su hermana explica que David se alejó porque su madre le dijo que lo hiciera y que su agresor lo estaba buscando para vengarse: “Se sintió rechazado”.
La consternación va dando lugar también a la reflexión acerca de los acontecimientos que cerraron con el fatal desenlace. En las últimas horas se ha sabido, por ejemplo, que en la plaza del Ayuntamiento el agresor escondía papeles con mensajes que ahora cobran otro significado para los amigos de David, quienes intentaron alejarse al ver el comportamiento agresivo de Julio: “No quiero ser una carga, no quiero hacerle daño a mis amigos ni que vuelvan a gritarme así”, se puede leer en uno de ellos.
Daniela deposita flores por su amigo y enciende varias velas. Por respeto a la familia, se remite en su móvil a la carta escrita por los padres: “Con el corazón roto, nosotros, los padres, Gabriel y Ancuta, compartimos la profunda pérdida de nuestro querido hijo, David. Las palabras no pueden expresar el dolor que sentimos ni el vacío que deja en nuestras vidas. David fue una fuente de luz, alegría y amor, y siempre vivirá en nuestros recuerdos, en cada sonrisa y en todo lo que nos enseñó con su forma de ser”, dice el escrito.

El velatorio tendrá lugar en el tanatorio de Villanueva de la Cañada el lunes 13 de abril. La despedida y el posterior entierro se celebrarán el martes. Entre tanto, en redes sociales la comunidad rumana de Villanueva se ha movilizado para apoyar a la familia. Para ello, han puesto a disposición de quien lo desee un número de teléfono para hacer un donativo y ayudar a la familia a hacerse cargo de los gastos del entierro.
En la puerta de la casa del joven que presuntamente asesinó a David, en cambio, el ambiente se ha vuelto especialmente tenso: “Esto ha sido muy duro y queremos poder descansar”, señala un miembro de la familia, que vive en una localidad cercana. Este sábado, la Guardia Civil ha dejado de buscar el arma en los alrededores, ya que la principal hipótesis de los investigadores es que el asesino no la arrojó en la zona.
Las pesquisas se suceden mientras los amigos preparan para esta noche un velatorio en la cercana ermita de San Isidro. Allí se encontraba rezando precisamente el padre de David cuando su hijo fue asesinado. “Agradecemos de corazón a todos los que nos acompañan en este momento tan difícil, ya sea con su presencia, su cariño o su recuerdo. Siempre estarás con nosotros, David”, dice la convocatoria entre los grupos de los allegados a la familia.
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