Tartas a la cara como castigo, jornadas infinitas y ningún derecho laboral: así fue el infierno de los extranjeros explotados en 15 ‘call centers’ de Madrid
La Policía Nacional ha detenido a siete personas por humillar a sus trabajadores aprovechándose de su situación irregular


El último del ranking de ventas, tartazo a la cara. Esta era la forma que un grupo de responsables de al menos 15 call centers tenía para fomentar la competitividad entre unos trabajadores que, en muchos casos, se encontraban en España en situación irregular. Así lo ha comunicado este viernes la Policía Nacional, que ha detenido a siete personas por supuesta explotación laboral. En concreto, se acusa a los detenidos de ser responsables de un delito continuado contra los derechos de los trabajadores.
Entre otras prácticas, los arrestados, cuatro hombres y tres mujeres, establecían un sistema de castigos humillantes a los trabajadores entre los que se incluía lanzar tartas a la cara a los que menos vendieran. La investigación inicial, que ha contado con la colaboración de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social de Madrid, se inició cuando la Policía Nacional tuvo conocimiento de la existencia de estos call centers que imponían condiciones laborales restrictivas de derechos.
El dispositivo fue desarrollado en 15 centros donde la inspección encontró a un total de 48 trabajadoras sometidas a condiciones abusivas. De ellos, 31 eran trabajadores extranjeros en situación irregular y 16 no estaban dados de alta en la Seguridad Social. A pesar de que los empresarios trataron de impedir cualquier tipo de injerencia policial cambiando constantemente la ubicación de los locales, las investigaciones permitieron ubicarlos tanto en la ciudad de Madrid como en la localidad de Fuenlabrada.
Los responsables de los centros contrataban a ciudadanos extranjeros que carecían de permiso de trabajo y, aprovechándose de su situación vulnerable, les sometían a situaciones de abuso continuado. Para evitar verse humillados, los trabajadores tenían que cumplir unos objetivos diarios a través de llamadas a particulares en las que debían seguir un agresivo guion cuyo objetivo era estafar a los interlocutores para que contrataran determinados productos o servicios.
Después, con los resultados de cada empleado en la mano, los encargados de las empresas elaboraban un ranking diario en función de las contrataciones conseguidas. En base a este, los empresarios establecían un sistema de recompensas y castigos en el que destacaba el lanzamiento de tartas a la cara del trabajador que quedaba en la última posición de ese ranking. Todo sucedía en presencia de los compañeros, que recibían el aviso a navegantes: si no vendían, serían también humillados.
Los responsables de estos centros, relatan fuentes de la investigación, eran perfectos conocedores de la situación irregular en la que se encontraban los trabajadores, razón por la que se valían de su posición para ofrecerles unas condiciones laborales que no les permitían exigir ningún derecho a los empleados. Así, las jornadas de trabajo excedían con mucha frecuencia los límites legales al tiempo que los empleados carecían de los días de descanso obligatorios, vacaciones, retribuciones justas y seguros médicos ante la posibilidad de sufrir cualquier accidente laboral. A cambio de su trabajo, desarrollado siempre en un humillante régimen de terror, recibían un pago exiguo y ningún derecho laboral. Los detenidos han pasado ya a disposición judicial.
🚩Detenidas 7 personas en #Madrid por explotar a sus trabajadores en 15 call centers
— Policía Nacional (@policia) April 9, 2026
👉Utilizaban técnicas para confundir a potenciales clientes
🍰Vejaban a los trabajadores con un ranking de ventas y les hacían lanzar tartas a la cara del que menos productos vendía pic.twitter.com/tXSqTqKMD8
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