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Los 28.000 millones que EE UU invierte en Madrid no se quedan todos en la región, como defiende Ayuso

Para justificar sus viajes al país norteamericano, la presidenta suele apoyarse en una base de datos que confunde la sede de las empresas con el destino real del dinero: parte se fue a pozos petrolíferos en México o a una fábrica en el País Vasco

La presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, durante un encuentro informativo con inversores el lunes 9 de marzo en Nueva York, Estados Unidos.Comunidad de Madrid

Para la presidenta Isabel Díaz Ayuso no cabe duda sobre sus seis viajes a Estados Unidos: “claro que funcionan”. Los ha defendido desde su escaño en la Asamblea madrileña frente a las críticas feroces de la oposición de izquierdas. Tras el último de tres días a la Gran Manzana, a principios de marzo, volvió a echar mano de una de sus bases de datos preferidas, el Registro de Inversiones Extranjeras del Ministerio de Economía. La Comunidad de Madrid es la número uno en recepción de dinero estadounidense, el 61% del total en España durante sus siete años de Gobierno, tiempo en que las empresas estadounidenses han invertido 28.300 millones de euros en Madrid. Los datos, sobre el papel, son reales y transmiten la idea de un diluvio de dinero, casi tanto como lo que gasta todo el Gobierno madrileño en un solo año. Son cifras espectaculares para generar titulares favorables a Madrid, como tanta información en ese registro. Pero tienen un problema enorme. Buena parte de esos fondos no acaban en Madrid. Son una fantasía estadística.

El principal inconveniente del Registro es que sistemáticamente distorsiona al alza las cifras de Madrid por lo que se conoce como efecto sede. Esto supone que inversiones que se reparten por todo el territorio acaban anotadas en la Comunidad de Madrid, lugar habitual que eligen las empresas para establecer su sede legal, pero que no necesariamente corresponde con el sitio donde se desarrollan sus operaciones.

Este es el caso de algunas de las grandes operaciones estadounidenses de la era Ayuso anotadas en Madrid. La mayor inversión de EE UU del año pasado en España fue la compra valorada en 3.100 millones de Dorna Sports, la empresa de marketing deportivo propietaria del mundial de Moto GP, por parte de la compañía Liberty Media, la propietaria de la Fórmula 1. Dorna tiene su sede social en la calle Príncipe de Vergara 183 de Madrid, pero buena parte de sus empleados se ubican en una oficina de Barcelona y además cuenta con otra instalación en Roma. El circuito del Jarama dijo adiós al Mundial en 1998. Hoy, pocos asocian Madrid a las motos.

En 2023, también se anotó como una inversión estadounidense en Madrid la entrada con 3.400 millones del fondo EIG en la filial de exploración y producción de Repsol, con sede social en la calle Méndez Álvaro 44 de Madrid. Repsol explora en EE UU, México, Brasil o Libia. A nadie se le ocurriría buscar oro negro en el subsuelo de la capital.

Otra gran compra data de 2022, cuando el gigante de la fabricación de ascensores Otis, con sede en Nueva York, pagó 1.753 millones por hacerse con el control total de su filial, Zardoya, (Calle Golfo de Salónica, 73, Madrid), con una importante fábrica en Leganés, pero otras dos en Vigo y San Sebastián. Esta última que es el origen de Zardoya, cuenta con 200 empleados y fabrica motores de ascensores para todo el mundo.

La situación ha llegado hasta el punto de que se han anotado en Madrid inversiones que se concentraban en un punto muy concreto y distante en la Península, como la compra con 761 millones de una mina en Almonaster la Real, Huelva, por una multinacional australiana, en 2022. Sobre esto, fuentes del sector indican que el Registro ha hecho un esfuerzo por corregir este defecto y cuando la inversión está muy concentrada en un lugar distinto a Madrid sí se imputan correctamente. De hecho, el error de la mina onubense fue rectificado. El problema siguen siendo los flujos que se reparten por distintos puntos porque las empresas suelen ser reacias a compartir información interna sobre su destino.

El liderazgo madrileño es reproducido tal cual por muchos medios de comunicación y apenas recibe contestación por parte de la oposición. Las cifras que da Ayuso cada año (que Madrid acapara entre el 50% y el 70% de la inversión foránea) no se corresponden con el peso de la economía madrileña en España, en torno al 20%, pero casi nadie rechista.

Otro matiz importante es que no todas las inversiones son claramente beneficiosas. Así, las más codiciadas son las llamadas greenfield, que suponen construcción de nuevas instalaciones y brownfield, que implican mejora de instalaciones existentes. Son las operaciones que generan empleos y negocios con el tejido empresarial local. Este tipo de inversión es minoritaria. Supuso el 22,7% de las inversiones estadounidenses en España entre 2019 y 2025. Más usual en el Registro son las adquisiciones de empresas, cuyo beneficio local no está asegurado (de hecho, a veces un nuevo empleador supone despidos).

El Registro no permite conocer el desglose greenfield/brownfield por comunidades, pero sí es posible consultarlo en otra fuente de referencia, el Orbis Crossborder Investments de la agencia de calificación de riesgos Moody’s. En ese concepto, el liderazgo indiscutible de Madrid durante la etapa Ayuso es disputado por otras regiones. Madrid es segunda en capital invertido (12.090 millones) por detrás de Aragón (14.405 millones), que destaca por su atractivo para construir centros de datos. En cuanto a empleos generados, Madrid figura como la primera (35.544), seguida por Cataluña (30.116).

Aun teniendo en cuenta los fallos de estas métricas, cabe preguntarse si Madrid ha escalado en los rankings. En el Registro, con datos desde 1993, Madrid ha sido la primera comunidad todos los años salvo uno solo, en 2010. En cuanto al de Moody’s sí es cierto que la posición de la ciudad de Madrid ha mejorado mucho en la competición global, aunque es importante destacar que esta fuente, a diferencia del Registro, se nutre de los anuncios de inversión (no todos se ejecutan). Además, bebe de la información suministrada por las agencias públicas de inversión, de modo que el puesto en la clasificación puede deberse a los esfuerzos comunicativos por parte de las grandes ciudades.

Así, según Moody’s, la capital española es la segunda que más fondos extranjeros recibió el año pasado y quinta global, por detrás de Londres, Nueva York, Dubái y Singapur. La mejora ha sido notable desde 2013, cuando ocupaba el puesto 21 empatada con Toronto.

Al margen de los problemas del Registro y otros rankings, otra cuestión es cuánto mérito le corresponde a Ayuso por las inversiones extranjeras. En la Asamblea, la presidenta ha dicho: “en los últimos años hemos cerrado al menos 15 (acuerdos) con empresas”, como la tecnológica Microsoft o la farmacéutica Pfizer Lilly, la ingeniería Siemens, el banco Allianz o la compañía logística UPS, además del impulso del laboratorio de GSK en Tres Cantos.

El caso de los tres centros de datos de Microsoft es llamativo porque la presidenta se colgó esa medalla en 2023 a pesar de que la compañía mantuvo conversaciones no solo con la Comunidad, sino también con el Gobierno de España, que fue muy activo, y con tres ayuntamientos de la región. Lo usual es que en grandes proyectos como ese haya un impulso tanto de la administración estatal como de la madrileña.

La consejería de Economía ha compartido un listado con 14 de estas operaciones en las que se ha producido una reunión con la presidenta, la consejera de Economía, Rocío Albert, o algún técnico. Los conocedores de este mundillo valoran esos contactos, pero subrayan que invertir cientos o miles de millones en otro país no es una decisión que una empresa tome en caliente, persuadida por el discurso de cualquier dirigente. Estos son movimientos que suelen tomar años y entran en juego multitud de factores, como el precio de las oficinas, la disponibilidad de profesionales en el país de destino o el coste laboral de esa mano de obra.

“Buena práctica”

Eso no obsta para que los expertos reconozcan que en esta materia Ayuso es un modelo a seguir. “Sus viajes son una buena práctica que deberían copiar otras comunidades”. dice un consultor que prefiere el anonimato para evitar posicionarse públicamente. “En el ámbito anglosajón es común que los políticos viajen con sus técnicos para promocionar inversiones y esto es algo que se ha aprendido tarde en España”.

Otro experto, Juan Millán, CEO de la consultora de internacionalización Gedeth Network, valora que Madrid ha hecho un buen trabajo a la hora de vender su marca. Este consultor con más de 25 años de experiencia trabaja con administraciones de EE UU, Canadá, Australia y Latinoamérica y ha notado el interés creciente por Madrid. “La Comunidad ha sabido posicionarse como un lugar de inversión seguro”, afirma.

El trabajo más silencioso que hace Madrid corresponde a Invest in Madrid, una pequeña oficina dirigida por el joven Luis Socías, donde trabajan solo 11 empleados con un presupuesto de dos millones de euros. Para apoyar su tarea, la Comunidad contrató el año pasado a asesores externos en cuatro zonas (EE UU y Canadá, Reino Unido, Alemania y México), reclutados mediante un concurso de 381.150 euros. El lote de EEUU y Canadá corresponde a la Spain-US Chamber of Commerce, Inc. Fueron organizadores de la visita a Miami y Nueva York de Ayuso el pasado junio, su cuarto viaje.

En esas visitas, Ayuso se suele reunir con potenciales inversores. Por ejemplo en junio del año pasado reservó una oficina de Manhattan para exponer las bondades de la región a una serie de fondos y altos cargos de empresas a las que Invest in Madrid y sus asesores habían contactado antes, como BlackRock, Goldman Sachs, Boston Consulting Group, McKinsey, Deloitte, BNP Paribas, EY o Pfizer. Tras el discurso, Ayuso charló con los interesados. Después del gran día, el seguimiento corresponde a sus técnicos. Millán dice que todo esfuerzo es poco. “La competición con otros destinos del mundo es brutal”.

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