Una finca del siglo XVIII en Hortaleza, a punto de desaparecer entre paredes de cristal y hormigón
El Ayuntamiento de Madrid admitió a trámite en 2024 un proyecto para levantar oficinas sobre unos terrenos históricos que albergan en torno a 200 almendros

Los vecinos de Hortaleza viven la floración de los almendros de la Huerta de Mena con alegría, por poder contemplar la explosión de color de los árboles rosáceos una vez más, pero con el desánimo de saber que podría ser la última primavera de la finca. La apariencia actual de los terrenos desaparecerá si el Ayuntamiento de Madrid termina de aprobar el plan especial que presentaron en 2021 las propietarias de los terrenos, la congregación religiosa de las Madres Adoratrices, y la promotora francesa Therus Investment SL, y que ya fue admitido a trámite el 3 de octubre de 2024. El proyecto contempla urbanizar la finca centenaria y otras tres parcelas adyacentes que son propiedad del Consistorio, una idea que choca con el deseo de la asociación Salvar Hortaleza de proteger un conjunto que abarca 36.000 metros cuadrados. La entidad, que presentó el año pasado una campaña de apoyos orientada a proteger la fisonomía de los terrenos que superó las 6.000 firmas, volverá a impulsar este jueves una asamblea ciudadana bajo el lema “Salvemos la Huerta de Mena” para escenificar su oposición al proyecto.
Con al menos dos siglos de historia, la Huerta de Mena forma parte de la memoria rural del antiguo pueblo de Hortaleza, mucho antes de su integración en el entramado urbano madrileño. El primer propietario de las tierras del que se tiene constancia fue Eugenio de Mena, de acuerdo con una investigación de la arquitecta Concha Diez-Pardo y la arqueóloga Rosa Domínguez. “Hemos podido identificar con gran precisión cuáles han sido los principales titulares de la propiedad a través de documentos registrales, notariales y en planimetrías originales de todo tipo”, explica la arquitecta en una conversación telefónica.
La historia de la finca dio un giro decisivo en el último cuarto del siglo XIX, cuando pasó a manos de Rafael Gasset Chinchilla, hijo del fundador y director de El Imparcial y tío del filósofo José Ortega y Gasset. “Con él, la propiedad emprendió una etapa de efervescencia intelectual sin renunciar a su vocación agrícola, heredada de la gestión que había impulsado Enrique de Mena”, aclara Diez-Pardo. Gasset Chinchilla fue propietario hasta 1920, momento en que la vendió a una viuda que la conservó apenas dos años antes de traspasarla, en 1922, al dramaturgo Carlos Arniches y a Pilar Moltó.
Con los Arniches, la finca vivió “una de sus etapas más brillantes”, destaca la coautora de la investigación. El hijo mayor, el arquitecto Carlos Arniches —conocido por su participación en el diseño del Hipódromo de la Zarzuela—, asumió la propiedad, la rebautizó como Finca de Los Almendros y la mantuvo hasta 1927. Aquel espacio rural se transformó entonces en un punto de encuentro de la vida cultural madrileña, en el que recaló un joven Rafael Alberti, recién galardonado con el Premio Nacional de Poesía. Allí, el que fue miembro de la Generación del 27 se enamoró de Victoria Amado, familiar de los Arniches, un amor no correspondido que le inspiró, alrededor del estanque desaparecido de la finca, algunos de los versos que aparecen en Sobre los ángeles (1928), libro de poesía referente del siglo XX.

La vinculación de la Huerta de Mena con los círculos de intelectuales del siglo pasado es uno de los principales atractivos del conjunto, pero no es el único. “Para nosotros una de las mayores preocupaciones, si el proyecto de las oficinas sale adelante, es la pérdida medioambiental”, lamenta Rufo Gómez, miembro de la asociación Salvar Hortaleza. En los terrenos, que se encuentran encajonados entre las autopistas M-11 y M-40, la asociación vecinal ve la oportunidad de revitalizar y abrir al público una nueva zona verde “en un distrito en el que no abundan los espacios naturales” que beneficie a los habitantes de la zona. “Se van a talar más de 200 árboles entre almendros, olmos y aliantos, y creemos que uno de los mayores valores que tiene la finca es que puede servir como pulmón verde para el vecindario”, añade.
A pesar de que la simulaciones virtuales del proyecto contemplan un espacio reservado para los almendros, los miembros de Salvar Hortaleza desconfían de que los ejemplares se conserven en el proyecto final. El escepticismo de la asociación desembocó en una campaña de apoyos orientada a proteger la fisionomía de los terrenos que superó las 6.000 firmas y que se presentó de manera oficial el 14 de febrero de 2025 ante el registro de la Consejería de Cultura de la Comunidad de Madrid.
El futuro de la casa señorial de la finca tampoco se ha despejado todavía, a la espera de que la Comunidad de Madrid concrete su propuesta para declarar la construcción Bien de Interés Patrimonial (BIP). Una portavoz del Ejecutivo autonómico asegura que la Dirección General de Patrimonio ha contratado “la elaboración de informes especializados sobre diversos aspectos del inmueble en cuestión, a fin de clarificar sus valores con todos los estudios complementarios que sean necesarios y valorar la tramitación, en su caso, de expediente de protección”. En concreto, se ha llevado a cabo la contratación de un estudio arquitectónico y paisajístico con la memoria técnica correspondiente y de un estudio arqueológico del inmueble y la identificación de restos de esta tipología susceptibles de protección.

En la Asamblea de Madrid, los 70 diputados del Partido Popular (mayoría absoluta) tumbaron el 7 de febrero de 2025 una proposición no de ley de Más Madrid, que apoyaron tanto Vox como el PSOE, para blindar la histórica Huerta de Mena. El Gobierno popular, liderado por Isabel Díaz Ayuso, había encargado un informe técnico en 2023 que recomendaba proteger la finca como bien patrimonial por su valor histórico, y del que no se supo nada hasta que Más Madrid reveló su existencia gracias a una petición de transparencia a la Administración autonómica. Pero aquel estudio no se incorporó a la tramitación y no se tradujo en apoyos concretos para frenar el proyecto urbanístico; de hecho la protección que sí planteó el Ejecutivo madrileño se limitó a partes del conjunto (como la casona y el jardín) y no limitó la posibilidad de edificar oficinas en el resto del terreno.
La declaración de la Huerta de Mena como BIP ha permanecido en un limbo desde entonces, ya que el Ayuntamiento de Madrid rechazó el 25 de febrero de 2025 una propuesta del Grupo Municipal Más Madrid para solicitar la protección del conjunto porque el plan parcial en el que trabajaba su equipo, aseguraron, iba “a ser compatible con el respeto al expediente para la declaración como BIP de la Comunidad”. Un círculo interminable que no se ha desbloqueado todavía.
La arquitecta Concha Diez-Pardo insiste una y otra vez en la necesidad de preservar una propiedad “que representa mucho de lo que era una quinta agrícola de las afueras de Madrid en el siglo XVIII” para profundizar en la historia de aquella época. “Es fundamental proteger las construcciones históricas que todavía hoy conservamos porque cada vez queda menos, se puede progresar sin destrozar el patrimonio, al menos esa es mi concepción como arquitecta”, remata.
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